Hace muchos años, cuando me encontraba en Inglaterra cursando un año de Erasmus en la universidad, uno de mis compañeros de piso, que era de Pakistán, me dijo algo que me quedó grabado. Nos habíamos hecho muy amigos, hablábamos muchísimo de nuestras culturas, forma de vida, costumbres etc. Era la primera vez que él vivía en Europa, así que os podéis imaginar el choque cultural que estaba experimentando.

Un día, en el que yo me encontraba muy agobiada y frustrada se me acercó y me dijo “Cova, in life be practical” “Cova, en la vida sé práctica”. Aquellas palabras permanecieron en mi cabeza y no dejaba de darle vueltas y más vueltas. ¡Qué gran verdad!

Muchas veces nos aferramos a que las cosas sean como nos las habíamos imaginado o como queremos que sean y simplemente NO PUEDEN SER.  Además nos metemos en un círculo vicioso que lo único que nos hace es crearnos frustración y daño. ¿Quién no se ha aferrado a una relación tóxica pensando que va a cambiar? o ¿quién no se ha aferrado también a “algo” o una “situación” tanto que es incapaz de ver la realidad y buscar otras alternativas?

Ser práctico nos ayuda a ahorrar tiempo,  a no dar vueltas sin sentido en el mismo círculo, a evitarnos dolores de cabeza, decepciones y  frustraciones.  Hace que no soñemos tanto ni nos aferremos a ideales. 

Al ser práctico lo que hacemos es mirar atentamente nuestra realidad, ver las posibilidades y actuar en consecuencia hacia nuestro bien (por supuesto, siempre actuando fiel a nuestros valores).

“Algunas personas se ahogan en un vaso de agua, otras se toman el agua y venden el vaso. “ Jonathan Moldú

Como va siendo habitual en mis posts, aquí os dejo una fábula corta que nos regala una moraleja muy clara sobre esto.

LA PERLA NEGRA

Había un pescador de perlas que se empeñó en conseguir una perla negra y cada vez que cogía una perla y comprobaba que no era negra, la volvía echar al agua. 

Así fueron pasando los años y el pobre hombre no lograba la codiciada perla negra. 

Un buen día encontró la perla negra, poniéndose muy contento, llegando a ser muy feliz con su perla negra. 

Así las cosas, un buen día en un descuido, el pescador perdió su perla negra, por no haberla cuidado con el mejor esmero, quedándose otra vez muy triste, aburrido y abatido. 

Y se pasó el resto de su vida tratando de volver a encontrar la perla negra, cosa que no pudo volver a lograr.

Moraleja: Estamos empeñados en conseguir una cosa tan excepcional, que posiblemente no exista en esta vida. Tratemos de ser prácticos en la vida, luchando por aquello que nos sea factible de conseguir.

No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

 

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