Si te fijas bien, las personas más felices son aquellas que tienen aficiones. ¿Por qué será? Pues porque tener aficiones nos hace evadirnos por algún tiempo de nuestras preocupaciones,  porque nos ayuda a liberarnos y nos causan satisfacción personal. El tiempo que dedicamos a nuestras aficiones, es tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos, es nuestro momento desconexión  y disfrute. Las hacemos por el mero placer que nos aportan.

Hace unos años, por desgracia, mi madre perdió a su madre y varios hermanos en un periodo muy corto de tiempo. Ella es una persona muy reservada, que le cuesta sacar sus sentimientos fuera. Recuerdo que en ese tiempo mi madre encontró en el padel su mejor aliado para calmar su tristeza. “Fue su terapia”. Esta afición no solo le ayudaba a apartar su mente de la tristeza que sentía, sino que le ayudaba a muchas más cosas; a salir de casa, a contactar con otras personas, a compartir, a hacer deporte etc.  El desconectarse durante un rato y dirigir su mente en una actividad que le gustaba fue, como he dicho anteriormente,  su mejor terapia.

Está comprobado que cuando uno hace lo que le divierte segrega más “hormonas de la felicidad” (endorfinas y serotoninas) que nos aportan sensación de bienestar. Podemos decir que practicar una afición contribuye a  aumentar nuestra felicidad.

No sabemos, en realidad,  los múltiples beneficios que puede aportar la práctica de aficiones. ¡Es algo asombroso! Aquí os dejo unos cuantos:

  •  Un remedio al stress: una afición es la forma más fácil calmar el stress. Nos ayuda a desconectarnos de nuestras preocupaciones durante un rato y dirigir nuestra atención a una actividad que nos gusta y gratifica.
  •  Un remedio  también para combatir síntomas depresivos y ansiosos. Como he comentado anteriormente, ayuda a desconectarnos de nuestras preocupaciones durante un rato y dirigir nuestra atención a una actividad que nos gusta y gratifica. Como ejemplo podría ser el caso de mi madre.
  •  Un placer para toda la vida. Si encuentras aficiones que te gustan ya desde pequeños o más mayores, se pueden convertir en tus mejores aliados que te las llevarás contigo vayas donde vayas. ¿Quién no tiene alguna afición como leer o  correr, tocar algún instrumento o la fotografía, , caminar o tejer? Cuando encuentras una afición que te apasiona encontrarás un entretenimiento placentero para toda la vida!
  •  Una alternativa laboral. Mucha gente ha hecho de sus aficiones su carrera profesional. ¿Qué puede ser más gratificante que vivir de lo que más  te apasiona? Aquí me gustaría poneros de ejemplo mi prima Marta que está haciendo de su afición su carrera! Si te gusta el ganchillo no dudes en seguirla! Aquí os dejo su link http://www.thebluuroom.com
  • Un recurso independiente e intrínseco de placer. En lugar de depender de fuentes externas, una afición es algo que se hace con un impulso desde dentro. Tener una afición propia que no dependa de nada externo te da la sensación de libertad de poder encontrar tus momentos de tranquilidad y placer. A mí por ejemplo me encanta salir a caminar o correr por la naturaleza (playa o montaña me da igual), cuando me siento con ganas de desconectar me cojo a mi perrita y me doy una super caminata. ¡Me sienta de maravilla! Vuelvo con energía completamente renovada.
  •  Un medio para descubrir nuevo talentos que desconocías y desarrollar nuevas capacidades. Mientras que descubres aficiones puede que al mismo tiempo descubras algún talento en ti que desconocías. También favorece a desarrollar nuevas capacidades;  ayudan a mejorar la memoria, ejercitan la agilidad mental y un largo etcétera.
  •  Una oportunidad de conocer gente de gusto similar y compartir. Es una buena forma de conocer personas con las que tienen algo en común y salir un poco de tu grupo de amigos habitual. Gente nueva siempre trae frescura y nuevas sensaciones.
  •  Fortalecen nuestra auto-disciplina y nos ayudan a mantener un equilibrio mental y una sana autoestima.

 ¡En definitiva tener aficiones nos revitalizan y enriquecen la vida!

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