Hay veces en la vida que nos pasan cosas y si nos paramos a pensar, nos brindan una enseñanza que la podemos extrapolar a cualquier ámbito. Hoy quiero compartir con vosotros, cómo mi césped me ha dado una lección de perseverancia y, sobre todo, de paciencia.

Mi chico y yo somos asturianos, y como buenos asturianos nos encanta el césped. A pesar de que vivimos en un lugar donde no se da nada bien, nos empeñamos en ello.  Él ya había hecho un intento hace tiempo, pero no resultó bien. En ese intento, preparó la tierra para plantarlo y más cosas, pero algo no se hizo bien ya que apenas salió. Después de eso, hicimos un segundo intento, llamamos por teléfono a un amigo jardinero y nos dio ciertas instrucciones. Así que, volvimos a preparar el terreno y pusimos un nuevo regadío. ¡Pues no, que otra vez va a ser que no!  Un poco desmoralizados, pero con nuestro empeño de que lo queríamos, a pesar de que mucha gente nos aconsejara el césped artificial,  nos pusimos con nuestro tercer intento. Volvimos a llamar a nuestro amigo jardinero y le contamos qué había pasado, nos aconsejó poner mucha más arena y cambiar el regadío ya que ese no era el adecuado. Una vez puesta la arena en el terreno, encantador, se pasó por casa para echarnos una mano en volver a echar las semillas y dejar el terreno listo. Vino, puso fertilizante, puso las semillas, rastrilló bien el  terreno, y nos recomendó a un amigo  para instalar un buen regadío. El problema del césped, es que los primero 5-7 días tiene que estar húmedo el terreno para que broten las semillas,  al parecer, ésto es imprescindible. Pues ahí, nosotros en casa haciendo turnos durante días para que estuviera húmedo…..y justo unos  5-6 días  después, tal y como nos dijo nuestro amigo, empezó a salir!!!!! Empezó a salir lineal y homogéneamente, casi  prácticamente sin calvas. ¡¡por fin!!!! ¡¡¡no os podéis imaginar la satisfacción que nos da cada vez que lo miramos y vemos lo bien que está saliendo!!! 🙂

¿Qué me ha enseñado mi césped?

¡Lo importante que es la perseverancia! Da igual cuantas veces fallemos, lo importante es seguir ahí insistiendo y aprendiendo de cada fallo, con constancia, al final las cosas van saliendo. Si  lo hubiéramos dejado en nuestro primer intento, ahora mismo no estaríamos disfrutándolo.

Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos“- Thomas Carlyle

La victoria pertenece al más perseverante“-  Napoleón

De cada fallo se saca un aprendizaje. Nadie en esta vida nace aprendido, es normal que cuando empezamos con algo nuevo, al principio nos cueste mucho más y tengamos fallos. Lo importante es saber por qué fallaste para no volver a repertirlo y seguir mejorando.  En nuestro caso, al principio cometimos un montón de errores, pero gracias a ellos supimos donde estábamos fallando y lo pudimos corregir.

El error no es más que una ayuda a aprender… en el camino del aprendizaje.

Paciencia. ¡¡Sí sí!!! ¡¡Eso me toca de lleno! Es algo que muchas veces me cuesta, soy una persona muy inquieta y me gusta ver los resultado rápidos… y no es así! Cada cosa lleva su tiempo, como nuestro césped,  y hay que tener paciencia, sabiendo que las cosas van por el buen camino al final tarde o temprano salen.

Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea” – Benjamin Franklin

 
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