Los que me leéis desde hace tiempo, habréis notado lo que me gustan los cuentos que nos brindan un mensaje, hoy, precisamente, quiero mostraros un cuento llamado “La casa imperfecta”, extraído del libro “La culpa es de la vaca”, que había leído hace tiempo y lo volví a leer el otro día …  dice así:

“Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera. 

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera. 

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa, querido amigo —dijo-. Es un regalo para ti”. 

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

¿Nunca os ha pasado deciros a vosotros mismos “Si lo hubiera sabido antes, lo habría hecho diferente”? Este cuento, nos invita a reflexionar sobre eso, es decir, que muchas veces vamos por la vida con el piloto automático puesto, sin poner lo mejor de nosotros mismos y sin darle importancia a ciertas cosas o decisiones que tomamos, siendo inconscientes del impacto que producen nuestros actos del presente sobre nuestro futuro.  

“El verdadero buscador CRECE y APRENDE, y DESCUBRE que siempre es el principal responsable de lo que sucede” ~ Jorge Bucay

Hay que vivir siendo consciente de que nuestros comportamientos, actitudes  y decisiones en la vida, irán construyendo y moldeando nuestro futuro.

El cuento nos invita a hacer un ejercicio de reflexión: Si tu vida fuera como “tu proyecto de casa”: ¿Cuál es tu “casa ideal”? ¿Qué tal llevas su construcción? ¿Está quedando como querías? …

Pensando que la vida es nuestro “proyecto de casa”,  actuando como si estuviésemos “construyéndola”, y haciéndonos responsables de lo que nos pasa, ya tenemos los materiales principales para construir “nuestra casa ideal”.

 

“Tú vida es tu proyecto, constrúyelo tú mismo”

 

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