¿Nunca os ha  pasado que sin planearlo acabasteis en una reunión con amigos de lo más divertida, o en el cine viendo una película buenísima, o haciendo cualquier otra cosa que os haya resultado de lo más placentera?

A mí me encanta de vez en cuando guardarme un día,  una tarde, o una mañana de improvisación. Sin planes. Escuchar a mi cuerpo qué es lo que le apetece  y dejarme fluir.  ¡Me encanta no saber lo que en esas horas voy a hacer! Simplemente me dejo llevar….

Ser una persona planificadora y disciplinada es una gran virtud,  pero llegar al extremo de tener todo, pero digo  TODO en tu vida planeado sin un mínimo de margen de improvisación, hace que nos perdamos esa sensación de libertad que nos llena de felicidad y relajación.

Recuerdo perfectamente cuando empecé a trabajar, después de llevar 6 meses encontré de lo más frustrante el hecho de que mi vida de lunes a viernes estuviera planeada sin darme ningún margen de libertad. No era porque el trabajo no me gustara, de hecho me encantaba! Estaba de aquella viviendo en Holanda y era mi primera experiencia laboral realmente como profesional, lo encontraba de lo más enriquecedor, ¡llena de cosas nuevas que aprender! ¡  Super emocionante para mí! El problema solo era que me sentía que de lunes a viernes, como bien he dicho, mi vida estaba planeada y ocupada desde las 8:30 hasta las 17:00 sin posibilidad de cambiarlo. Era  así y punto. Ahí fue cuando decidí que  los sábados eran mi día de “no plan”, solo improvisación. Lo tome como algo necesario en mi vida, y lo llevo a rajatabla a no ser que tenga un compromiso ineludible. Me encantan esos sábados donde por la mañana me levanto y me pregunto  “hoy ¿qué me apetece hacer” ? o de improviso me llama una amiga y me ofrece un plan que me apetece….Dejo que las cosas vayan surgiendo…

Improvisar nos aporta sensación de libertad y relajación Es excelente porque hace que seamos más espontáneos, nos enseña a tomar decisiones de una forma más rápida, a vivir el momento y a aportarnos esa sensación de libertad que pocas veces la podemos sentir! De hecho, estoy segura de que muchos de nuestros mejores momentos en la vida son fruto de la más absoluta improvisación.

Hoy en día en el mundo que en que vivimos, lleno de responsabilidades,  es muy difícil improvisar, pues si no tienes que trabajar, tienes que llevar al niño a las clases extraescolares, o ir a la compra, clases de pilates etc. Yo recomiendo 100% poner en tu agenda una tarde, una mañana o simplemente unas horas “sin planes”, tiempo de improvisación, donde te dejes fluir y hacer lo que ese momento te apetezca o te surja, y a ¡disfrutar!

El otro día viendo una película, la actriz comentaba “vivo la vida sin salirme de los raíles”, según ella eso le aportaba seguridad. Muchas personas viven pegadas a su rutina simplemente por la sensación de control de su vida. Esto está my bien y está claro hoy en día no se puede vivir de la improvisación, pero darnos unas pequeñas dosis, nos aportará grandes sensaciones y emociones!

Cómo os he comentado antes os invito a poner en vuestra agenda una tarde, mañana o simplemente una horas a la semana “sin planes”, vuestro tiempo de improvisación y ¡a disfrutarlo al máximo!