Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad ( Dr. Daniel Goleman)

¿Cuántas veces nos hemos visto presos de nuestras emociones, reaccionando de forma que luego nos ha llevado al arrepentimiento?  Entonces,  ¿qué podemos hacer? ¿Dejar que nos dominen  y que nos lleven donde ellas quieran? o ¿aprender gestionarlas para actuar como queramos?

Las emociones son impulsos que nos llevan a actuar. Todas son, esencialmente, impulsos a la acción que nos inclinan a un determinado tipo de conducta.

Tenemos dos mentes “una mente que piensa (mente racional)  y otra mente que siente (mente emocional)” estas dos mentes interactúan entre sí para construir lo que es nuestra vida mental, es decir, operan en estrecha colaboración.

No podemos plantearnos vivir sin emociones, las emociones están ahí y siempre estarán. Algunas son de baja intensidad, las cuales no nos afectan casi, pero otras en cambio,  se manifiestan de una manera muy fuerte que hace que nos resulte mucho más difícil controlarlas. Como he dicho anteriormente, no podemos plantearnos vivir sin emociones,  pero lo que sí podemos, es aprender a gestionarlas para que jueguen a nuestro favor.

Gestionarlas no significa anularlas o eliminarlas sino todo lo contrario, es bueno identificarlas, reconocerlas, saber el por qué de su origen, razonar si tienen o no razón de ser, y actuar de forma que no nos jueguen malas pasadas.  Por ejemplo, imaginemos que te sientes muy enfadado y te apetece gritarle a tu jefe barbaridades,  pero  puede que este modo de  expresar tu indignación te acarree consecuencias muy negativas, que si te paras a reflexionar sobre las consecuencias, buscaras otras vías de escape para aliviar el enfado (correr, respirar profundamente, pasear por la naturaleza, etcétera, etcétera… ) y te enfrentarás a esa situación cuando estés más calmado emocionalmente.

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo  (Aristóteles)

Se podría decir que la gestión emocional es un conjunto de habilidades que nos permiten identificar, entender, controlar y modificar (en caso de que fuera necesario) nuestras emociones de forma que consigamos expresarlas de una manera equilibrada. Además también nos permite entender más a las personas y como consecuencia, relacionarnos de una manera más efectiva en la sociedad.

Podemos entrenarnos para manejar nuestras emociones, todo esto lleva su tiempo, pero con práctica y perseverancia es posible.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir de cómo podemos actuar ante situaciones en que las emociones nos desbordan y no sabemos controlarlas:

Toma conciencia de tus emocionesEl primer paso para gestionar nuestras emociones es tomar conciencia de que las tenemos. Todo el día estamos experimentado emociones. Lo importante es saber cuáles me están afectando demasiado para no dejarlas permanecer mucho tiempo con nosotros y nos jueguen una mala pasada, actuando arrastrado por ellas.

Identifica las emociones y ETIQUETALAS. Ponle nombre a las emociones que experimentas. Es importante que te acostumbres a detectarlas. Las emociones básicas son: el miedo,  la alegría,  la tristeza,  la rabia, el  amor, el odio y  la sorpresa. Etiquétalas bien para averiguar su origen, de donde nacen…..

Puedo controlar mis pasiones y emociones, si puedo entender su naturaleza (Spinoza)

Acéptalas. Cuando estamos tristes, estamos tristes y ¡no pasa nada! No tenemos por qué negar nuestras emociones, si estás triste o enfadado es muy lícito. Lo bueno es ser consciente de ello y aceptarlo, ya que si no lo aceptamos no lo podremos ver, y si no lo podemos ver, no podremos gestionarlo, y por tanto, no aprenderemos de ello.

Frénalas.  Si ves que la emoción es incontrolable y cada vez te domina más, hay que intentar frenarla para disminuir esa intensidad. ¿Cómo? Pues a través de la respiración profunda, ya que ayuda a aliviar la elevada excitación fisiológica (la respiración es muy importante nos ayuda a salir mucho del estrés), el ejercicio físico, distraerte haciendo otra cosa… Otra manera es a través de cambiar mi mensaje del cuerpo, es decir, el lenguaje de nuestro cuerpo y la emoción están totalmente ligados. Cuando estoy enfadado mi gesto facial cambia y también mis movimientos. Si queremos cambiar nuestra emoción, tenemos que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.  Si cambias la corporalidad inmediatamente la emoción va a cambiar.

Escúchalas. Después párate a escucharlas antes de actuar, por eso es muy importante, que si la emoción en ese momento te está dominando, intenta frenarla para ver las cosas con mayor claridad. Pregúntate  ¿qué mensaje hay detrás de esta emoción? ¿Qué me ha provocado este estado emocional? Toda emoción nos envía un mensaje, escúchala bien para averiguar el por qué real de su aparición.

Actúa en consecuencia mediante la RAZÓN. Ya hemos hecho la parte más importante del camino ya que si no identificamos, aceptamos y escuchamos nuestras emociones no podemos trabajar sobre ellas. Ahora es el turno de pasar a la acción ya que una vez que nos hemos hecho conscientes, podemos tomar la determinación de responder como deseamos. Las emociones pueden llegar a ser muy fuertes. Pero antes de que te dejes llevar por ellas  y reacciones de una manera que te puedas arrepentir, decide como quieres responder.

Aquí es muy importante relativizar, es decir, distinguir cuando algo es verdaderamente importante y cuando no lo es. No se trata de quitarle la importancia a un hecho o situación que realmente la tiene y que nos ha provocado esa emoción, sino de afrontarla con serenidad y  lucidez, y así responder de la manera que nosotros queremos.

Define estrategias de gestiónEl último paso sería que a medida que ya hayas sabido gestionar alguna de tus emociones de una forma satisfactoria, utilices esa manera de actuar ante tal emoción como una estrategia de actuación para el futuro.

¡Os animo a aprender a gestionar vuestras emociones para vivir una vida más satisfactoria!

 

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