¿A quién no lo he pasado alguna vez  verse envuelto en un malentendido con alguien por falta de comunicación? La falta de comunicación es la causa de muchos conflictos entre las relaciones interpersonales, ya que al no comunicarnos juzgamos o nos inventamos, es decir, presuponemos las intenciones de los demás.

“Hablando es como se entiende la gente y se aclaran multitud de problemas y malentendidos”.

No paro de encontrarme a gente a la que le cuesta muchísimo el enfrentarse a una conversación, incluso cuando saben que es necesaria. ¿Por qué será? A la gran mayoría le supone miedo al rechazo o que la otra persona no le entienda, y yo me pregunto ¿no será peor el no hablar, y que la otra persona saque sus propias conclusiones?  No podemos olvidar que un pequeño malentendido puede causar amargura durante mucho tiempo… 

Es verdad que muchas veces, nos cuesta dar el paso para hablar con la otra persona, y más, si sabemos que ésta está poco receptiva. Yo os animo a acercaros y dar el paso, eso demostrará no solo vuestra intención de arreglar las cosas sino el respeto que sentís hacia la otra persona y el aprecio hacia vuestra relación.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para afrontar conversaciones difíciles:

Escoge el momento adecuado: ¡Sí sí! Parece una tontería pero esto es super importante, si escogemos el momento en que sabemos que la persona está poco receptiva, lo más seguro que se nos tirará encima como un león hambriento. Buscar el momento en que las aguas estén un poco más calmadas es importantísimo. Ten paciencia y espera el momento adecuado.

Si al comenzar la conversación ves a la persona dolida y a la defensiva ,  para intentar calmarla y llevar la conversación en un tono tranquilo y afable casi siempre es efectivo comenzar con unas disculpas por el hecho de que esa persona se sienta de esa manera. A muchas personas les cuesta muchísimos, pero si en verdad sentimos que se haya sentido herido ¿por qué no decirlo? con un simple “Siento que estés molesto conmigo, mi intención no fue hacerte daño” o “Siento que tuviéramos este malentendido”.

Una vez que la conversación esté tranquila, intentemos comprender el por qué de su reacción, aquí es importante utilizar la escucha activa y la empatía, es decir, intentar poneros en el lugar del otro, tenemos que darnos cuentas que cada uno mira el mundo con sus propias gafas, y lo que para ti es normal quizá para otro no. Si no llegáis a entenderlo pedirle que os lo explique más detenidamente hasta que lo lleguéis a comprender. El llegar a entenderse y comprenderse hará que os conozcáis más, que evitéis posibles enfrentamientos futuros y por consiguiente, que fortalezcáis vuestra relación.

Aquí os dejo un cuento que refleja lo que quiero transmitiros, es un poco exagerado pero nos deja un mensaje muy claro; ¡lo importante que es la comunicación para evitar malentendidos!

Cuento “Los malos vecinos”

Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó:

– ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente!

Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Éste estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza.

Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos

Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie…

Y así fue, HABLANDO, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus maltrechas casas.

 

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