Recuerdo perfectamente estar en aquella estación esperando el autobús que me llevara hasta un pueblo, de difícil acceso,  donde estaba la empresa que me iba a hacer la entrevista de trabajo. Era Diciembre, en Holanda, un frío que te mueres. Era muy temprano por la mañana, llevaba en mi bolsillo una nota con el nombre del pueblo escrito “Wijk bij Duurstede”, aquello no había quien lo pronunciara. Al entrar en el autobús le enseñé la nota al conductor para que me indicara cuando me tenía que bajar, cuando llegué a mi destino el conductor, encantador, me explico el camino que tenía que tomar  y me advirtió que me llevaría unos  15 minutos ya que la empresa se encontraba en la zona industrial del pueblo, a las afueras.

Recuerdo perfectamente ese trayecto caminando, un frío horrible, todavía no había amanecido del todo, estaba oscuro….. me venían pensamientos tipo Pero ¿qué hago yo aquí en medio de la nada yendo a una entrevista de trabajo….? ¿de verdad tengo necesidad de esto?” Estaba nerviosa,  era una entrevista para trabajar de Account Manager para una empresa holandesa, nunca había trabajado como profesional anteriormente, había terminado unas prácticas que estaba realizando ahí  y había decido que mi experiencia en Holanda no había terminado, y me puse a buscar trabajo…. Era mi primera entrevista, os puedo asegurar que la preparé a conciencia: me leí todo lo que encontré sobre la empresa, preparé las posibles preguntas y las respuestas etc. De la entrevista salí muy contenta,  y en seguida me llamaron para comunicarme que todo iba bien pero que tenía que completar mi entrevista con un test  de conocimientos a rellenar  en un tiempo limitado.  Todo salió bien y me contrataron con unos honorarios que no me los esperaba 🙂

Todos los años la empresa se iba a una gran feria del sector a Alemania, y el director quería que recibiera un training intensivo de 5 días y que luego me fuera con ellos a la feria. De esta manera, rápidamente me iba a familiarizar con los productos de la empresa y su forma de trabajar, ¡¡todo un reto para mí!!  Pues os puedo decir, que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida! Finalmente trabaje casi cuatro año con ellos… y no os podéis imaginar la cantidad de experiencias que he vivido y sobre todo, todos los conocimientos y aprendizajes que adquirí!!!

Si no me hubiera decido a dar ese paso, y hubiera vuelto a España después de las prácticas, a mi zona de confort,  no habría vivido el cumulo de experiencias tan fantásticas que me dio esa oportunidad. Nunca habría llegado a saber lo que soy capaz de alcanzar por mí misma, y por supuesto, no sería la persona que soy ahora mismo. Esa experiencia me hizo crecer…

Es ahí, fuera de la zona de confort donde uno crece! Donde uno saca a florecer todo su verdadero potencial, ya que son caminos desconocidos que nos obliga a expandir nuestros límites y ser más de lo que somos e hubiéramos imaginado. ES AHÍ FUERA DONDE OCURREN COSAS INCREÍBLES!

Aquí os dejo un cuento que nos refleja perfectamente lo que quiero transmitiros:

Dos árboles

Una vez, un niño de ocho años que era muy listo para su edad, fue a visitar a su abuelo como hacía cada fin de semana. Esta vez tenía una idea muy interesante en la mente, se había propuesto triunfar en la vida y pensaba hacer todo lo que fuera necesario para lograr ese objetivo.

Su abuelo había sido una persona de éxito por lo que le formuló la siguiente pregunta: Yo, cuando crezca voy a tener mucho éxito. Abuelo, ¿Puedes darme algún consejo sobre cómo alcanzarlo?

El abuelo asintió pero no dijo ni una palabra. Cogió al niño de la mano y fueron a un vivero donde compraba regularmente las plantas. Le dijo que escogiera dos árboles.

Se los llevaron a la casa y se dispusieron a plantarlos en un lugar adecuado. Uno de ellos lo pusieron en el jardín, el otro, en cambio, lo plantaron en una pequeña olla en el interior.

Entonces el abuelo le preguntó a su nieto: ¿Cuál de los dos árboles piensas que va a tener más éxito en el futuro?

Al niño le encantaba este tipo de acertijos, así que se tomó unos minutos para pensarlo y dijo: El árbol de la olla. La razón es que aquí dentro se encuentra protegido y seguro. El de fuera tiene que enfrentarse a elementos externos que pueden dificultar que crezca.

El abuelo se encogió de hombre y dijo: ya veremos.

El tiempo pasó y el abuelo se encargó de cuidar las dos plantas por igual. Un día, el niño ya convertido en adolescente volvió a visitar a su abuelo.

-En realidad nunca contestaste a mi pregunta-le dijo- ¿Cómo puedo tener éxito cuando sea mayor?

El anciano llevo a su nieto a ver los dos árboles, luego le dijo: ¿Cuál es el mayor?

-Pero no tiene sentido-, dijo el adolescente. –Es más grande el de fuera… pero tendría que haber crecido más el otro de dentro ya que ha tenido menos dificultades para hacerlo.

-Sí, pero el riesgo de enfrentarse a desafíos vale la pena-Dijo el abuelo sonriendo. –Si eliges la opción segura nunca vas a crecer. En cambio, los peligros y desafíos hacen que tu único límite pueda ser el cielo.

Si tú tienes el valor de arriesgar y apostar por que realmente crees, puedes tener la certeza de que despertarás tu verdadero potencial y tendrás éxito en aquello que te propongas.

 

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