¿Quién no ha sentido miedo alguna vez? Todos, y digo todos, sentimos miedos en ciertos momentos de nuestra vida. Éstos pueden ser de varios tipos: miedo a lo desconocido, miedo a equivocarnos, miedo a hacer el ridículo, miedo al cambio, miedo al fracaso, miedo a no dar la talla, etcétera, etcétera…

Hoy me gustaría hablar sobre el miedo que nos invade, cuando nos enfrentamos a nuevos retos. Enfrentarte a nuevos retos en la vida, siempre conlleva una sensación de miedo. Es algo normal, es una reacción a lo desconocido, ya que para conseguirlos tenemos que salir de nuestra famosa “zona de confort”, esa zona donde nos sentimos protegidos y controlamos; ahí, fuera de esta zona, es donde aparecen esos pensamientos negativos “me falta experiencia”, “no voy a dar la talla”…… Entonces, lo primero que tenemos que pensar es que el salirnos de la zona de confort y enfrentarnos a cosas nuevas, siempre lleva consigo un crecimiento en nosotros, ya que aunque las cosas no salgan como queríamos, adquirimos un aprendizaje. Por lo tanto, no perdemos nada, por intentarlo, al contrario ¡ganamos!

El problema aparece cuando ese miedo nos invade de tal manera que nos controla, no nos deja avanzar ni enfrentarnos a nuevos retos.

“El propósito del miedo es mejorar tu conciencia, pero no detener tu progreso” (Steve Marobali)

En programación neurolingüística se dice que las palabras crean nuestro mundo, crean nuestra realidad. Es muy importante cuidar el significado que le damos a las palabras, ya que éstas, como bien he dicho antes, crearán nuestros pensamientos y como consecuencia nuestra realidad. Aquí hay dos palabras que me gustaría hacer hincapié, ya que al cambiar nuestro concepto sobre ellas, cambiará nuestra manera de pensar sobre los nuevos retos a los que nos expongamos:

  • El fracaso: la palabra fracaso es una palabra que realmente detesto, deberíamos eliminarla de nuestro vocabulario. El fracaso siempre lleva detrás el intento, sino intentamos las cosas nunca podremos saber cómo saldrían. El intentar hacer las cosas es algo que yo admiro muchísimo de las personas, es un acto de valentía y de ganas de superarse, además como he dicho anteriormente, el hecho de que algo no salga como esperamos, no significa que fracasamos, ya que siempre nos llevaremos un aprendizaje que indica que podemos hacerlo de otra manera. Por lo tanto, nunca podremos llamarlo un fracaso. El fracaso solo existe en nuestro pensamiento. Pensemos en el fracaso como algo en el que le podemos sacar siempre aprendizajes muy positivos. ¡Pensemos en ello como algo positivo y dejemos de verlo como algo TAN negativo!

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”. (Charles Dickens)

  • Otra palabra que me gustaría analizar un poco más, es la palabra miedo. Mi definición favorita de miedo es la que inglés “FEAR” son las iniciales de Falsa Evidencia Aparentemente Real, es decir, una evidencia falsa que parece real. En ocasiones nos preocupamos en exceso por evidencias que somos nosotros mismos quién les damos valor. “El miedo es un fantasma creado por nosotros mismos” que vive en nuestra mente y es alimentado por nuestros pensamientos.

Sinceramente, la única manera, y la mejor, de superar el miedo es enfrentarse a él, ¡echarle un par! Disculpar por la expresión, con gran coraje, pero cada día me doy más cuenta que en la vida hay que ser valiente, intentar temer lo menos posible e intentar todo aquello que deseamos. En definitiva, aunque suene muy tópico, solamente se vive una vez. Lo que sí sería un fracaso es el hecho de que cuando llegara el momento de nuestra muerte, miráramos atrás y nos diéramos cuenta que no hemos llevado la vida que queríamos, ni incluso hayamos intentado aquello que deseábamos. Un pensamiento fuerte es:”Todo aquello que nosotros dejemos sin hacer, quedara eternamente sin hacerse”

Como he dicho antes, la única manera de superar los miedos, es enfrentándose a ellos.Lo que sí existen, son diferentes estrategias que podemos aplicar para que ese miedo o temor a los nuevos retos sea más liviano. Aquí os dejo algunos:

  • Míralos de frente. El otro día leyendo un artículo la psicóloga clínica Miriam Rocha Díaz decía algo muy cierto, “la mejor actitud para enfrentarse a un cambio consiste en mirarlo de frente en vez de intentar evitarlo, entendiéndolo como una parte natural de la vida, necesaria para que haya mejoras, y no como un obstáculo insalvable o una catástrofe”.
  • Evalúa tu miedo de la forma más racional que puedas. Trata de usar pensamientos realistas, normalmente cuando nos enfrentamos a nuevos retos, el miedo viene de presunciones del futuro que nos creamos nosotros mismos, no te adelantes al futuro ni sufras por algo que todavía no ha pasado. Pregúntate si estás siendo racional; si, el futuro, es tan malo como te imaginas, si estás exagerando o si es cierto ese pensamiento “de que no eres capaz de hacerlo”, qué es lo peor que podría pasar. En el 99% de los casos sobrevivirías y seguirías adelante y además adquirirías un aprendizaje.
  • Piensa en los avances que has hecho hasta ahora y “regístralos”. En la mayoría de las ocasiones cuando se nos presentan nuevos retos es porque hemos hecho avances, por ejemplo, si la empresa en la que trabajas te ofrece tareas de más responsabilidad será porque en cierta manera te las has ganado debido a una mejora en tu trabajo. Quédate con tus avances, mira atrás y analiza los avances que llevas hechos los últimos años, ¡seguro que te sorprenderás! Apúntalos en un lugar que los puedas ver y regístralos en tu mente, te darán seguridad.
  • Conviértete en “observador”. Cuando digo ésto, me refiero que observes tu miedo como si le estuviera pasando a otra persona, es decir, míralo desde fuera. ¿Qué consejos le darías? ¿Crees que su miedo está infundado?
  • Céntrate más en el final que en el principio, es decir, piensa en los beneficios que vas a obtener. Si das el primer paso, es decir, el principio te da miedo, entonces piensa más en el final. Piensa en cómo te vas a sentir una vez que lo consigas, ¡la satisfacción que sentirás! Esto será tu palanca motivadora. Cuando sentimos miedo lo más común es que nos enfoquemos en los aspectos negativos y dejemos a un lado los beneficios que obtendremos. Para motivarte a actuar, una buena estrategia es determinar las ventajas y beneficios que vas a obtener.
  • Visualiza “aquello que quieres conseguir”, no aquello que NO quieres conseguir. Es decir, como he dicho en un post anterior, si tu reto es hablar en público imagínate hablando en público de una manera natural y fluida, ya que si te imaginas pasando nervios, mentalmente nos hacemos la imagen de que estamos pasando nervios y luego es como si tacháramos esa imagen. Esta es la forma que tiene el cerebro para representarse el “no”. Por lo tanto, debemos representar en nuestra mente aquello que queremos conseguir.
  • Obtén toda la información y prepárate lo que puedas para ese nuevo reto. Cuanta más información tengas sobre el nuevo reto y más lo prepares, más seguro te vas a sentir y como consecuencia reducirás tu sensación de miedo.

Y para finalizar aquí os dejo una parábolas muy buenas que nos invitan a reflexionar sobre el miedo.

La parábola del miedo 

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esta sala el rey les hacía formar un círculo y les decía entonces… “Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa”.

Todos elegían ser muertos por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey se dirigió al soberano y le dijo:

—”Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?”
Y le responde el rey:
—”Dime soldado”.

—”¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?”.

—”Ve y mira tú mismo”, respondió el rey.

El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente… y, finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino que conducía a la libertad.

El soldado admirado sólo miro a su rey que le decía:

—”Yo daba a ellos la elección, pero preferían morir que arriesgarse a abrir esta puerta”.

¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo de arriesgarnos?