Mejora tu estado de ánimo a través del Método APE

Mejora tu estado de ánimo a través del Método APE

¿Cuántas veces nos hemos sentido de mal humor o con un bajo estado de ánimo sin motivo aparente, o por causas que no tienen mayor importancia? Este estado hace que nos sea más difícil llevar a cabo nuestras tareas diarias, es decir, nuestro nivel de productividad baja, además de disminuir nuestra capacidad de disfrutar de las cosas. El otro día leí un artículo donde la psicóloga positiva Karen Keivich nos daba un método para combatir el mal humor o el bajo estado de ánimo. Hoy quiero compartirlo con vosotros.

Se podría decir que el mal humor a menudo comienza en nuestra cabeza, con nuestros pensamientos, ya que éstos tienen el gran poder de influir en nuestro estado de ánimo, activando diferentes emociones como el miedo, la ira, la alegría etc. Precisamente, Karen Keivich nos da un método con 3 técnicas para desarmar los pensamientos negativos que generan nuestro malestar. A este método le llaman método APE, debido a las siglas de sus 3 técnicas: Alternativas, Perspectiva, Evidencia.

A. ALTERNATIVAS

Una de las formas de combatir esos pensamientos negativos para que no nos generen un mal estado de ánimo es mediante la presentación de pensamientos alternativos a nuestras creencias. Por ejemplo, si el mal humor o mal estado de ánimo comienza con el pensamiento “No soy bueno en mi trabajo ya que no he hecho nada productivo en todo el año. No he contribuido a nada, y nunca contribuiré a nada”, entonces aquí lo que hay que hacer es buscar alternativas a esos pensamientos negativos, ¿De verdad no has hecho NADA bueno en TODO el año? Seguramente algo habremos hecho, busquemos algo, aunque sea mínimo, y quedémonos con eso, sintiéndonos orgullosos. En definitiva, creemos alternativas a esos pensamientos que generan nuestro mal estado de ánimo.

Karen Revich caracteriza las posibles creencias en 3 categorías:  YoSiempre /Todo

  • Yo: Si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “yo”, como por ejemplo “ Yo lo hice, Yo  siempre me meto en problemas, o yo siempre hago las cosas mal” entonces tratemos de mirar hacia el exterior un poco .. y proporcionar otras explicaciones posibles (creando alternativas). Quizá algunas causas del problema también sean debidas a motivos externos ajenos a nosotros.
  • Siempre: Si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “Siempre” o el “Nunca” (palabras absolutistas), como por ejemplo; “Nunca lo conseguiré”, “Nunca lo he hecho”, “Siempre lo hago mal” , entonces, intentemos encontrar algo, una cosa que hayamos hecho bien, y sintámonos orgullos de ello.  Da igual que sea algo pequeño, lo importante es generar alternativas, para quitar ese “siempre “o ese “nunca”.
  • Todo: si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “Todo”  (pensamientos extremistas), como por ejemplo, “Todo me sale mal”. Tratemos de buscar un patrón de pensamientos alternativo al “Todo”, seguramente habrá algo que hagamos bien y tengamos el control, busquemos eso y aferrémonos a ello. Aquí también, es bueno sustituir los pensamientos extremos de “Todo” o”Nada” por pensamientos intermedios, es decir, en vez de pensar que solo puede ser de 1 ó 10, pensemos que pueden ser 1, 2, 3, 4, etc. De este modo, no vemos las cosas como éxito (10) o fracaso (0), sino que tenemos en cuenta que a veces las cosas tienen distintos grados. Por ejemplo, en vez de pensar “Nada del proyecto que he presentado ha estado bien”, pensemos ¿De verdad TODO mal? Pensemos “No ha sido perfecto pero tampoco un fracaso total” “He hecho bien esta  parte…” quedémonos con eso con lo que hemos hecho bien  y pensemos que lo otro es un aprendizaje para que en un futuro lo hagamos mejor.

 P. PERSPECTIVA

Pongamos el tema en perspectiva, dejando de pensar en cosas extremas. No todo es blanco o negro,  en la vida hay muchos matices. Está claro que si nos centramos solamente en nuestros pensamientos negativos y además lo generalizamos a toda nuestra vida, todo lo veremos mal. El objetivo aquí, en la búsqueda de perspectiva es crear flexibilidad en el pensamiento y minimizar el impacto que éstos tienen sobre nosotros.

Estudios psicológicos han demostrado que comparar nuestros problemas con otros muchos más graves (como por ejemplo el hambre en el mundo, guerras etc) ayudan a que veamos los nuestros mucho más pequeños e insignificantes, además hacen que nos sintamos agradecidos por lo que tenemos.

Recordemos, pongamos nuestros temas en perspectiva ¿Cuáles son las probabilidades de que todo salga mal?  Por lo general, no el 100%.

E. EVIDENCIA

Una de las formas más convincentes de rebatir una creencia o pensamiento negativo consiste en demostrar que es incorrecto. Si nuestra creencia es que “Nunca hemos hecho nada bueno en nuestro trabajo durante el último año”, pensemos y anotemos en una hoja de papel al menos dos cosas que hayamos hecho bien, dos ejemplos concretos.

Así que, cuando estemos de mal humor o con un mal estado de ánimo, ¡apliquemos el Método APE!

 

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Regla de los 20 segundos: creando o deshaciendo hábitos

Regla de los 20 segundos: creando o deshaciendo hábitos

¿A quién no lo cuesta adquirir nuevos hábitos o deshacerse de ellos? Hoy, precisamente, quiero compartir con vosotros  las “Regla de los 20 segundos” que os ayudará tanto a la hora de adquirir nuevos hábitos, como  a deshaceros de alguno ya establecido.

Esta Regla lo que nos quiere decir,  como bien indica su nombre “20 segundos”, que una franja de tiempo puede marcar la diferencia entre llevar a cabo un hábito o no llevarlo.

Un ejemplo muy claro es el que expuso Shawn Achor en su libro Happiness Advantage  (La Ventaja de la Felicidad), el ejemplo es el siguiente:

Imaginemos que nos proponemos empezar a leer más y dejar de ver tanto la televisión. Es muy fácil decirlo, pero la realidad es otra cuando llegamos a casa después de un día de trabajo agotador , vemos el sofá, ahí tan apetecible, y además con el mando a distancia al lado , ¡de lo más accesible!  Por supuesto, lo más fácil es cogerlo  y encender la televisión.  Todo está a mano para que hagamos justo lo que no queremos hacer. ¿Y si lo complicamos para que no sea así? Es decir, ¿y si diseñamos nuestro entorno para que sean mucho más accesibles los nuevos hábitos que queremos adquirir? Es decir, siguiendo con el ejemplo anterior, imaginemos que llegamos a casa, estando el sofá sigue en el mismo sitio pero el mando a distancia lo hemos puesto en otra habitación y además le hemos quitado las pilas, poniendo el libro que queríamos leer encima del sofá. Aquí lo más probable es que nos tiremos en el sofá a leer ese libro que deseábamos por  un rato.  ¿A  que cambia la cosa?

Así que, cuando queramos comenzar con un nuevo hábito, diseñemos nuestro entorno para hacerlo lo más accesible posible, es decir, que a la hora de ponernos no tardemos más de 20 segundos en pasar a la acción.  Por ejemplo: si queremos empezar a hacer deporte por las mañanas, tengamos todo listo para nada más levantarnos no nos dé tiempo ni pensarlo, cojamos nuestras cosas y vayamos directamente al gimnasio o si queremos empezar a beber más agua llevemos siempre con nosotros una botella.  De lo contrario, cuando  queramos deshacernos de algún hábito,  hagamos al revés, diseñemos todo nuestro entorno de manera que nos resulte complicado el llevarlo a cabo y tardemos más de 20 segundos, intentando poner las mayores barreras posibles para no llevarlo a cabo. Aquí por ejemplo, si queremos dejar de beber coca –cola todos los días, no tener la coca cola de lo más accesible, sino que lo compliquemos para encontrarla, y así poner resistencia al hacerlo o como el ejemplo que expuso Shawn si queremos dejar de ver tanta televisión, pongamos el mando a distancia en un lugar lejos de la televisión y para complicarlo más y poner más resistencia quitemos las pilas del mando a distancia.

Si a esta Regla la llevas a cabo junto con el Método Cadena entonces las probabilidades de adquirir un nuevo hábito o deshacerte de alguno aumentarán enormemente!!!

Recordemos:

Los hábitos del hombre forjan su propia fortuna (Publio Sirio)

 

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¡Aplica el “Hygge” este invierno en tu casa!

¡Aplica el “Hygge” este invierno en tu casa!

Imaginemos el salón de nuestra casa impregnado de olor a comida recién hecha, con la luz tenue de las velas, el calorcito de la chimenea, un vaso de nuestro vino favorito y leyendo un buen libro o conversando con un ser querido, disfrutando del momento agradable que estamos viviendo y olvidándonos de todas nuestras preocupaciones, ¡eso es Hygge!

El Hygge es un concepto 100% Danés, país que durante varios años ha ocupado el primer puesto del ranking de países más felices del mundo. Como nombre podríamos decir que se trata de un ambiente acogedor, cálido, relajado, luz tenue, buena comida, buena compañía…. Pero abarca mucho más, es un sentimiento, un estado mental de relajación, bienestar y despreocupación.

Para mi Hygge tiene que ver con ser bueno contigo mismo: consentirte, pasar un rato agradable, no castigarte o negarte a nada Helen Russell

El concepto de Hygge se trata de pasar un tiempo de calidad, a solas o con seres queridos en un ambiente acogedor y, por supuesto,  sin agenda y con la ausencia de cosas que nos puedan molestar o agobiar, olvidándonos de todas preocupaciones que tengamos. Hygge puede ser  un familia o un grupo de buenos amigos comiendo en un lugar cálido, una pareja tirada en un sofá comodísimo debajo de una manta viendo una buena película, o puede ser el tiempo que pasas solo leyendo un buen libro al calor de la chimenea.

¿Cómo podríamos llevar a cabo este concepto “Hygge” en nuestras casas este invierno?

–  Crea un ambiente cálido y cogedor: utiliza velas, incienso, lámparas con luz más tenue, almohadas cómodas, mantas suaves y esponjosas etc.

– Ponte lo más cómod@ posible: vístete con ese jersey de lana que te encanta, ponte esos calcetines gordos que te mantienen los pies calentitos etc..

– Consiéntete un poco: cocínate tu comida favorita mientras escuchas la música que te gusta y bebes un buen vaso de vino etc..

– Organiza  reuniones en tu casa con personas queridas o dedícate un tiempo para estar contigo mismo leyendo un libro o viendo tu serie favorita, por ejemplo. 

– Disfruta de las cosas simples: el olor de café recién hecho, de una distendida conversación, de uno simples espaguetis que te hayas cocinado etc..

– Olvídate de tus preocupaciones durante tu momento “Hygge”.

Como dicen los Daneses “Kom, lad os hygge os! que quiere decir, ¡vamos a  disfrutar de nosotros mismos!

 

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Las 3 cosas buenas

Las 3 cosas buenas

Se podría decir que en general, pensamos mucho más en las cosas que han salido mal o negativas, que en las cosas buenas que nos han pasado.  Lo ideal sería lo contrario, es decir, pensar más en las cosas que han salido bien y nos han hecho tener una emoción positiva, así de esta forma nuestra mente se enfocará más en lo positivo y ganaremos en bienestar y felicidad.

Precisamente, existe un ejercicio, que es un clásico dentro de la psicología positiva, desarrollado por el psicólogo Martín Seligman, que tiene como objetivo tomar conciencia y enfocarnos más en las cosas positivas que nos pasan a diario y dar gracias por ello. Hoy quiero compartir con vosotros este ejercicio llamado “Las 3 bendiciones (3 blessing) o también conocido como Las 3 cosas buenas” que, aunque resulta muy sencillo, es altamente efectivo. Consiste en hacer una reflexión al final del día, recordando 3 cosas positivas que nos hayan pasado, explicando el por qué creemos que han salido bien, hayamos disfrutado con ellas o nos hayan causado una emoción positiva. Esto permitirá re-educar nuestra atención hacia lo positivo y a ser más conscientes en el día a día , para que resulte efectivo, tiene que  realizarse durante al menos una semana, aunque es recomendable realizarlo hasta que hayamos educado nuestra mente.

 Aquí os dejo algunas instrucciones para llevarlo a cabo:

  • Llevar un registro diario. Lo ideal sería tener tu propio diario de las “3 cosas buenas”, aunque también podemos utilizar hoja de papel y bolígrafo o escribirlo en el ordenador, esto es elección de cada uno. Lo importante es que elijas el tipo de escritura que te resulte más cómodo y fácil. Hay que tener en cuenta que hay que escribirlo, no es suficiente hacerlo de memoria.
  • Al final del día,  durante al menos 1 semana, antes de ir a dormir reserva entre 10-15 minutos a reflexionar y escribir sobre las 3 cosas buenas que te han pasado.  ¡Ojo! Estas cosa no tienen que ser solamente grandes cosas, también pueden ser pequeñas cosas : la conversación interesante que has tenido con una persona, lo mucho que te ha gustado la pasta que te has comido,  la película que has visto o el chiste que escuchaste y tanto te ha hecho reír etc.
  • Pon un título a cada cosa buena por ejemplo “La conversación con Lucía”.
  • Escribe tu vivencia con el mayor detalle posible, incluyendo la sensación positiva que te hizo sentir  en ese momento y ahora, al recordarla.
  • Añade la explicación de por qué fue buena. ¿Por qué salió bien? Piensa la razón por la cual fue positiva, muchas veces no somos conscientes de la importancia de nuestro papel para que salgan bien las cosas. Por ejemplo, si aprobaste un examen o te han felicitado por un proyecto, la razón seguramente sea por el esfuerzo que le hayas dedicado. Otro ejemplo podría ser que hayas disfrutado viendo una bonita puesta de sol,  o las lentejas tan buenas que has comido, o lo que has disfrutado con la conversación que has tenido con  Juan etc.. no lo podrías haber disfrutado de la misma manera sin la actitud adecuada .
  • Por último, siéntete agradecido por ello.

Está comprobado que si se practica con regularidad , nos ayuda en nuestro estado de ánimo, pues estaremos ejercitando el positivismo en nuestra mente, apartando las cosas negativas que nos dejan malestar e intoxican nuestros recuerdos y pensamientos, acostumbrándonos a quedarnos con lo bueno.

Es muy posible que al principio nos cueste un poco hacerlo, ya que estamos más acostumbrados en pensar en las cosas negativas que nos han pasado, dejando que éstas invaden nuestra mente, ¡No lo dejéis! Es importante insistir hasta que hayamos educado nuestra mente a apreciar más las cosas buenas. También, es muy posible que cuando hayamos tenido un mal día o nos haya pasado algo malo, no tengamos ninguna gana de hacerlo, aquí es, precisamente, cuando debemos hacer un esfuerzo ya que nos ayudará a soltar la energía negativa que tengamos, haciéndonos conscientes de que siempre hay también algo bueno con lo que quedarse.

¡Os animo a tod@s a realizar este ejercicio! ¡Eduquemos nuestra mente en el positivismo!

 

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Sácale provecho a tu tiempo con los “pomodoros”

Sácale provecho a tu tiempo con los “pomodoros”

¿Nunca os ha pasado que haciendo la misma tarea hay veces que rindes el doble que otras? Eso pasa por el nivel de concentración que tengamos en ese momento. Hoy quiero compartir con vosotros una técnica, “La Técnica Pomodoro”,  que a mí, personalmente, me ayuda mucho a ser más productiva.  La técnica usa un reloj para dividir los tiempos que dedicamos a una tarea en intervalos de 25 minutos, llamados “pomodoros”.  Fue creada por Francesco Cirillo en las década de los 80 y el nombre de “Pomodoro” (tomate en español) viene de que usó un temporizador de cocina en forma de tomate.

unpomodoro25minutostrabajo

 

La finalidad de la técnica es mejorar nuestra capacidad de atención y concentración, ganando tiempo a la hora de realizar nuestras tareas.

 

Los pasos a seguir para llevarla a cabo son los siguientes:

1. Hacer un listado de las tareas a realizar, averigua cuánto tiempo necesitas dedicar en cada tarea contando los pomodoros, es decir, ¿necesitas 4 pomodoros para acabar un informe? O ¿necesitas dos pomodoros para responder los emails del trabajo? Recuerda, un pomodoro equivale a 25 minutos.

listado tareas

 

2. Elige la tarea por la que quieras comenzar.

3. Céntrate en la tarea y elimina distracciones: Pon el temporizador en marcha durante 25 minutos, lo que se llama “pomodoro”. ¡Importante! No permitas que te distraiga nada externo, es decir, pon el teléfono en modo avión, no abras ninguna red social o si recibes un correo electrónico déjalo pendiente de leer para después.

Ojo! Aunque existen diferentes métodos y aplicaciones para contabilizar tiempos, los expertos recomiendan utilizar  elementos físicos para medirlos ya que mandamos una orden mucho más clara a nuestro cerebro sobre cuándo comienza el periodo de trabajo. Yo también os sugiero emplear el reloj de cocina u otro elemento similar.

4.Respeta las pausas: Transcurridos los 25 minutos, haz una pausa de 5 minutos. Bajo ningún concepto sigas trabajando. Hay que respetar tanto los tiempos de trabajo como los tiempos de descanso. Levántate del lugar de trabajo, camina un poco, bebe algo o haz cualquier otra cosa que te permita un respiro mental.

1pomodorodescanso

5. Cuando finalices alguna de las tareas táchala del listado y comienza por la siguiente.

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6. Cada 4 pomodoros , es decir, 100 minutos, realiza un descanso largo  de entre  15-20 minutos.

4pomodoros

 

Yo he utilizado esta técnica para escribir el post y me ha llevado 2 pomodoros. 🙂 . Para no perder la concentración me funciona muy bien.

Es una técnica muy sencilla y efectiva que puedes aplicar en muchas tareas de tu día a día. ¡¡Os invito a probarla y que me contéis vuestros resultados!!

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Llena tu mente de momentos de disfrute!

Llena tu mente de momentos de disfrute!

En el mundo actual que nos ha tocado vivir, exigente y lleno de responsabilidades y obligaciones, casi no nos permite sacar tiempo para nuestro disfrute. Si nos paramos a pensar sobre los recuerdos más bonitos que tenemos sobre nuestra vida, seguramente sean momentos con nuestra familia o amigos, algún viaje que hayamos realizado, haciendo alguna actividad que nos gusta,  el nacimiento de nuestros hijos…

Estoy convencida que si comparamos las horas dedicadas a nuestras obligaciones/responsabilidades con las dedicadas a nuestro disfrute, a la mayoría le saldrá una gran diferencia entre ellos, disponiendo mucho menos del tiempo de disfrute. El otro día, me paré a hacer este ejercicio y la verdad que me llevó a reflexionar mucho sobre esto… Está claro que hay ciertas cosas que no podemos dejar de hacer, como por ejemplo trabajar, ya que en la sociedad en la cual vivimos sin dinero no podemos hacer absolutamente nada, pero intentemos sacar el máximo tiempo que podamos para “disfrutar”. Esto hará que nos sintamos mucho mejor, y por consiguiente repercutirá en nuestra felicidad.

La vida no sólo se trata de obligaciones y responsabilidades, al final con lo que nos vamos a quedar es con los momentos de disfrute y placer, esos son los que permanecerán en nuestra mente!

Hay un bonito cuento de Jorge Bucay que habla sobre esto y me gustaría compartir con vosotros, ¡espero que os guste!

EL BUSCADOR 

“Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. 
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda. 
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. 
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… 

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. 
Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… 

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que le espantó, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. 

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. 
-No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?. 

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuánto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Momentos con la familia/amigos? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

 No lo olvides,  ¡llena tu mente de recuerdos de disfrute!

 

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¡Concédete treguas! Filosofía 80/20

¡Concédete treguas! Filosofía 80/20

Cuando nos planteamos un objetivo, muchas veces cometemos el error de exigirnos demasiado queriendo dar el 100% todo el rato,  y claro, cuando fallamos, aunque sea un poco,  nos sentimos fatal con nosotros mismos.

Está claro que es muy difícil estar siempre al 100% , por lo que tenemos que darnos siempre un margen de tregua . Esto, aunque parezca una tontería, nos ayudará muchísimo a llevarlo mejor y de una manera mucho más equilibrada. Todos sabemos que los extremos son malos.

Entonces, imaginemos que nuestro objetivo es llevar una dieta saludable, cambiar de una forma radical nuestra alimentación de la noche a la mañana, así de golpe y porrazo,  nos costará mucho más, y lo más seguro es que acabemos por no conseguirlo. ¿Y si en vez de ser tan radicales, nos conformamos con un 80% de alimentos saludables  y un 20% para lo que queramos? ¿A qué suena mejor, y más alcanzable? Además, con el tiempo, nuestro cuerpo se irá acostumbrando a una dieta mayormente saludable y el porcentaje “menos saludable” se podrá ir reduciendo aún más y con mayor facilidad.

“La clave es lograr el equilibrio sin necesidad de castigarse”_ Miranda Kerr 

Esta filosofía se puede aplicar a cualquier área de nuestra vida y utilizar los porcentajes que consideremos que se adapten lo mejor posible a nuestra situación personal.

Aquí os dejo dos ejemplos:

  1. Utilizando el ejemplo anterior “Llevar una dieta saludable”; si hacemos 3 comidas al día significa que haríamos en total 21 comidas a la semana (7días x 3comidas/días = 21 comidas/semana), el 80% representaría 17 comidas saludables, teniendo un margen de 4 comidas a nuestro antojo (20%). ¿A qué se ve más alcanzable? 
  2. Otro ejemplo podría ser “estar en forma”; si para nosotros el 100% sería hacer deporte todos los días mínimo 1 hora, siendo un total de 7 horas a la semana, utilizando esta regla del 80/20 podríamos plantearnos hacer 5 días de la semana 1 hora de deporte, dándonos una tregua de 2 días de descanso. Si consideramos que al principio 5 días es mucho, ajustémoslo, como he dicho anteriormente, es importante establecer los porcentajes que más se ajusten a nuestra situación. 

¡únete a la filosofía 80/20  y concédete  treguas! Lo importante es estar a gusto con uno mismo y no exigirse demasiado.

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El portero del prostíbulo: afrontando cambios

El portero del prostíbulo: afrontando cambios

Hay una cosa que está clara, en esta vida no hay nada seguro. ¡Es así! Por mucho que nos parezca que tenemos una situación estable y controlada, nunca se sabe lo que puede suceder. Hay muchas cosas que nos pasan que están fuera de nuestro control, como por ejemplo un despido inesperado, pero lo que sí puede estar bajo nuestro control es la forma en que las afrontamos.

La vida es un diez por ciento lo que nos sucede y un noventa cómo reaccionamos ante lo que nos sucede. Dennis Kimbo

Cuando la vida nos pone obstáculos, hace que aprendamos, y por lo tanto, nos provoca un crecimiento. Además, ¡nunca se sabe dónde está la oportunidad! Muchas veces cuando las cosas pasan, aunque no nos parezcan buenas en un principio, a la larga son lo mejor que nos hubiera podido pasar, por supuesto, si reaccionamos con la actitud adecuada.

Toda Crisis contiene una gran oportunidad de cambio. Solo los que saben localizar en lo positivo aprovechan la circunstancia.” Wally

Aquí os dejo un cuento que nos deja un mensaje muy claro; lo importante que es nuestra actitud cuando la vida nos pone obstáculos.

El portero del prostíbulo

Este cuento trata sobre un hombre común. Ese hombre era el portero de un prostíbulo.

No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo… Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo:

– “A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.”

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero…

– “Me encantaría satisfacerlo, señor”, balbuceó. “Pero yo… yo no sé leer ni escribir.”

– “¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga estoy y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…”

– “Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…”

No lo dejó terminar.

– “Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, los siento. Que tenga suerte.”

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

– “Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.”

– “Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin empleo…”

– “Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.”

– “Está bien.”

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.

– “Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?”

– “No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.”

– “Hagamos un trato”, dijo el vecino. “Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?”

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días… Aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

– “Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?”

– “Sí…”

– “Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.”

El ex–portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue..“…No todos disponemos de cuatro días para hacer compras”, recordaba.

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón. Luego le hizo una entrada más cómodo y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio.

Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? las tenazas… y las pinzas… y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos…

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:

– “Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.”

– “El honor sería para mí”, dijo el hombre. “Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.”

– “¿Usted?”, dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo.

– “¿Usted no sabe leer ni escribir?¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?”

– “Yo se lo puedo contestar”, respondió el hombre con calma. “¡Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería portero del prostíbulo!.”

Adaptado por Jorge Bucay

 

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Adquiriendo nuevos hábitos a través del Método Cadena

Adquiriendo nuevos hábitos a través del Método Cadena

¿Te has parado a pensar cuáles son tus hábitos de vida? Seguramente, si nos paramos a reflexionar nos daremos cuenta de que tenemos hábitos que no nos aportan nada positivo, e incluso nos hacen perder el tiempo…

Para incorporar cualquier nuevo hábito a nuestra vida se requiere algo de tiempo y esfuerzo. Se dice que se necesitan al menos 30 días para adquirirlo. Yo soy de las que pienso que cada persona es un mundo, por lo que cada uno tendrá su ritmo, así que digamos que fluctúa entre 30-60 días. Además, también depende del nuevo hábito, no requiere el mismo esfuerzo y tiempo por ejemplo hacer deporte a diario que comer al menos dos piezas de fruta al día.

Existe un método muy sencillo para formar nuevos hábitos, el “método Jerry Seinfeld” o también llamado “Método Cadena”. Este método se le atribuye al cómico y actor Jerry Seinfeld y se basa en su propia experiencia. Al parecer, una noche que se encontraba en el club donde trabajaba, durante una entrevista le preguntaron si tenía algún consejo para jóvenes comediantes. El consejo que les dio fue más que eso, fue todo un método para adquirir nuevos hábitos:

 para ser un mejor comediante tienes que contar mejores chistes, y para contar mejores chistes tienes que escribir todos los días“. Pero, ¿cómo adquirir el hábito de escribir (o lo que sea que quieras hacer) todos los días? Y ahí contó el método que él utilizaba….

El método de Jerry Seinfeld nos ayuda a instaurar nuevos hábitos, nuevas cosas que queremos implementar en nuestra vida porque sabemos que nos ayudarán y beneficiarán.

Como he dicho anteriormente, el método es muy sencillo pero altamente efectivo si se realiza a conciencia. Los pasos a seguir son los siguientes:

1.  Identifica el hábito que quieres desarrollar. Por ejemplo; leer una hora todos los días, caminar 30 minutos diarios, tomar al menos 2 piezas de fruta al día, acostarte más temprano etc.

2. Consigue un calendario. Hay varias formas de hacerlo, esto depende de cuál le funciona mejor a cada uno. LO IMPORTANTE AQUÍ ES QUE EL CALENDARIO LO TENGAS VISIBLE A DIARIO.  Pueden ser por ejemplo:

  • Imprimir un calendario en grande y colocarlo en lugar visible.
  • Con una cartulina hacer un calendario y colocarlo en un lugar donde lo veas
  • Utilizar tu agenda o libreta de apuntes.

3. Cada día que cumplas con el hábito propuesto marca con una X el día en el calendario. Marca una X bien grande y en un color que destaque (rojo por ejemplo), verás que al paso de varios días se va formando un cadena, que si la mantenemos en el tiempo va a ir creciendo.

 4. ¡Continúa la cadena! ¡no la rompas! ¡Usa tu cadena como tu arma motivacional! Al observar que la cadena de Xs en el calendario va creciendo nos irá motivando para seguir adelante hasta adquiramos el hábito de forma natural Al parecer, en el caso de Jerry Seinfield este método le ha permitido hasta incluso generar más de 500 chistes al día.

Puede que sientas que ya adquiriste el hábito transcurridas un par de semanas, no lo dejes ahí, intenta seguir el método al menos durante 30 días seguidos (a partir de 30, si consideras que necesitas más,  sigue hasta que sientas automatizado el nuevo hábito y ya no te suponga ningún esfuerzo). Al final, si no rompes la cadena habrás conseguido adquirir tu nuevo hábito. Ojo! Recuerda que saltarse un día hace que saltarse el siguiente sea más fácil, y por el contrario  cada día que pase te resultará más fácil realizarlo y no romper la cadena dibujada en el calendario.

Empieza hoy mismo crear en tu calendario tu cadena “Xs”, y recuerda ¡continúa la cadena!

FOTO ARTICULO METODO CADENA

 

 

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Las metas y la perseverancia

Las metas y la perseverancia

Si nos paramos a pensar en las personas que conocemos que han llegado a conseguir sus metas/ sueños, ha sido, la gran mayoría (por no decir toda), gracias a su perseverancia. ¡Es así! Las cosas no se logran de la noche a la mañana, llevan su tiempo y dedicación. Hay que tener paciencia y constancia, y siempre tener presente que aunque las cosas no vayan con la rapidez que esperamos, el progreso aunque sea lento es progreso. Hay una frase sobre esto, que me encanta y refleja perfectamente lo que quiero expresaros:

“Si añades a un poco a lo poco y lo haces con frecuencia, pronto llegará a ser mucho”. Hesíodo

Aquí comparto un relato japonés que nos da una lección muy buena sobre esto. ¡Espero que os llegue tanto como a mí!

Relato sobre la perseverancia; el bambú japonés.

“Hay algo muy interesante que sucede con el bambú japonés y que nos enseña una importante lección. Cuando un cultivador planta una semilla de este árbol, el bambú no crece inmediatamente por más que se riegue y se abone regularmente.

 De hecho, el bambú japonés no sale a la superficie durante los primeros siete años. Un cultivador inexperto pensaría que la semilla es infértil, pero sorprendentemente, luego de transcurridos estos siete años el bambú crece más de treinta metros en solamente seis semanas.

 ¿Cuánto podríamos decir que tardó realmente en crecer el bambú? ¿seis semanas? ¿o siete años y seis semanas? Sería más correcto decir que tardó siete años y seis semanas. ¿Por qué? Porque durante los primeros siete años el bambú se dedica a desarrollar y fortalecer las raíces, las cuales van a ser las que luego de estos siete años pueda crecer tanto en solamente seis semanas. Además, si en algún punto en esos primeros siete años dejamos de regarlo o cuidarlo, el bambú muere”

El bambú japonés nos enseña que no debemos  desistir fácilmente de nuestros proyectos o metas.

Recuerda; si no consigues lo que aspiras, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces.

 

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