¿Por qué conformarse con menos?

¿Por qué conformarse con menos?

El sábado pasado acudí a una conferencia de Luis Galindo, en ella, habló sobre algo que me encantó como lo enfocó.   Decía que en la vida no deberíamos ser “tacaños”, es decir, ¿por qué dar/hacer menos si podemos dar/hacer más? Por ejemplo,  utilizando una técnica que uso mucho en mis sesiones de coaching que es dar puntuaciones a diferentes aspectos de nuestra vida en una escala del 1 al 10, imaginemos que podemos estar en forma en un 8 y sólo lo estamos en un 6, o  que podemos dar un 7 de cariño, en un determinado momento, y sólo damos un 5…  Esto no importaría, si estamos felices y contentos con lo que damos/hacemos, pero si no es así, si sabemos que estaríamos mucho mejor y más contentos si dedicáramos más tiempo a estar en forma o a dar más cariño a nuestra madre cuando la veamos por ejemplo, ¿por qué no lo hacemos?  Al fin al cabo,  lo más importante es estar a gusto con nosotros mismos, ¿no os parece? Hay una frase de Nelson Mandela que viene muy al caso:

No podrás vivir con auténtica pasión si te conformas con una vida que es menos de la que eres capaz de vivir

Una manera de darnos cuenta de lo que estamos dando, es prestando atención consciente a  lo que estamos haciendo en  cada momento. Lo importante aquí es ser honestos con nosotros mismos, está en nuestras manos decidir si queremos dar  más o menos en  las cosas que hagamos en la vida.  Si sentimos que pudimos dar/hacer más y nos pesa, hay que reaccionar para mejorar esa puntuación. Recordemos, “Nunca es tarde para esforzarte en ser lo que puedes llegar a ser”

Yo os animo a tomar consciencia de lo que damos en los diferentes aspectos de nuestra vida y subir la nota en todas aquellas que os gustaría! ¡estoy segura que os vais a sentir muchísimo mejor!!

“Conviértete en un héroe anónimo. No seas tacaño con tu vida. Haz las cosas bien aunque no te paguen por ello, aunque no te vean, si lo sabes tú, es más que suficiente.” Luis Galindo

¿Quieres subir tu nota en algún aspecto de tu vida y no sabes cómo? No dudes en contactar conmigo, estaré encantada de ayudarte! 🙂

3 “rituales” para despedir el año

3 “rituales” para despedir el año

¡No me lo puedo ni creer! ¡Cómo pasa el tiempo de rápido! ¡mi último post del 2015!.  Siempre que se acercan estás fechas dedico un tiempo a reflexionar y hacer balance. Así que, para despedir el año, os propongo 3 ejercicios/rituales muy sencillos pero a la vez muy potentes. Estoy segura que al finalizarlos os darán una visión mucho más clara de lo vivido este año, tanto de todo lo bueno como de todo lo malo que os haya sucedido, haciendo que nos quedemos con lo bueno, dejemos ir lo malo y proyectemos el nuevo año.

  1. “Ritual del collage de las cosas buenas”

Para ello os recomiendo coger un folio y  dividirlo en doce partes, cada parte corresponde a un mes del año.  Reflexionar sobre las cosas buenas que os hayan pasado en cada mes y apuntalarlas. Me gusta que sea de esta forma, ya que nos obligamos a hacer una revisión de TODO EL AÑO,  mes a mes, siendo un error muy común quedarnos solamente con los últimos meses. Si tenéis problemas para recordar tirar de la agenda, fotografías, móvil etc.

 Aquí os dejo algunas preguntas que os podéis hacer:

  • ¿Cuáles han sido los acontecimientos positivos o más importantes de este año?
  • ¿Cuáles han sido los momentos más felices?
  • ¿Cuál ha sido tu mayor éxito profesional/personal de este año?
  • ¿Qué y quiénes se han vuelto importantes?
  • ¿A qué  o quién debes dar gracias por haber conseguido algo durante este año?
  • ¿Has probado nuevas cosas o viajado a nuevos lugares? ¿Te han gustado?
  • ¿Qué has aprendido durante este año?
  • ¿Qué has mejorado y qué te has esforzado en mejorar?….

Después, hacer un collage (con fotografías propias u otras que representen lo vivido) recordando TODO lo bueno que os haya sucedido a lo largo del año. Una vez finalizado, agradecer por todo lo bueno y  felicitaros por lo que hayáis conseguido!.

Una buena idea sería tener nuestra propia carpeta/álbum con nuestros collages anuales. Estoy segura, que dentro de unos años cuando miremos nuestros collages esbozaremos sonrisas recordando todas las cosas tan buenas que nos han estado sucediendo a lo largo de los años.

  1. “Ritual de soltar y dejar ir”

Este es un ritual que suelo hacer con mis primas (las voy a echar de menos este año L). Consiste en lo siguiente; Coger un papel y escribir todas las cosas que queráis dejar atrás, en el año 2015, tales como; emociones negativas, malos hábitos, situaciones dolorosas, relaciones tóxicas…El día 31 diciembre , cerca de las 12:00 de la noche, quemar ese papel para representar la liberación. Este ejercicio tiene como finalidad dejar ir todo lo malo para poder empezar el año más ligeros de peso.

  1. “Ritual de proyección del nuevo año”

Este ejercicio sirve para ordenar nuestras prioridades y canalizar nuestra energía en aquello que nos importa y queremos conseguir. Aquí lo ideal es que reflexionemos sobre las diferentes áreas de nuestra vida y escribamos todo aquello que nos gustaría lograr para el próximo año, como por ejemplo: hacer más deporte, cambiar de trabajo, aprender otro idioma, dejar de fumar,  etc. Es decir, proyectémonos, imaginémonos de aquí a un año ¿cómo te gustaría verte? ¿Qué cosas habrás conseguido?

Para que sea más efectivo recomiendo lo siguiente:

  • Coger la hoja donde hayáis escrito vuestros propósitos y guardarla en la cartera, leer vuestros propósitos al menos 1  vez al día.
  • Haceros con un calendario del 2016 y elegir la fecha para empezar cada uno de vuestros objetivos. Aquí es importante que no empieces más de 2 propósitos a la vez.  Yo recomiendo usar un calendario que tengas a la vista diariamente, así cuando vayan pasando los días o meses verás cuando te toca empezar un propósito u otro.
  •  ¡Recuerda! Divide los objetivos en mini-objetivos, esto hará que sea más fácil. Aquí os dejo el post donde hablo sobre esto.  http://covabertrand.com/utiliza-la-tecnica-kaizen-para-afrontar-tus-propositos-del-2015/

 

Os deseo que despidáis el 2015 lo mejor posible y deis la bienvenida al 2016 con mucha fuerza e ilusión! ¡¡¡os deseo un 2016 maravilloso!! Recordar que nuestra actitud es clave para que las cosas sucedan.

 

La clave para que las cosas sucedan: “EL MOVIMIENTO”

La clave para que las cosas sucedan: “EL MOVIMIENTO”

El otro día en una reunión de emprendedores a la que asistí, conversando con un grupo de ellos, todos estuvimos de acuerdo que la clave está en “hacer las cosas, es decir, proponérnoslas y sacarlas adelante, da igual que no estén perfectas, ya se irán matizando…¡no hay otra forma! ¿Cuántas personas se quedan sin hacer nada por esperar el momento ideal y la “máxima perfección”? Se podría decir que un incontable número de personas viven postergando sus metas y sueños por el simple hecho de “NO HACER” ya que quieren hacerlo a la “perfección”, y yo me pregunto ¿se puede mejorar algo que ni siquiera se ha hecho? Para perfeccionar algo primero tendrá que estar hecho, ¿verdad?

Leyendo a Alejandro Jodorowsky decía algo sobre esto:

Entre hacer o no hacer, siempre hay que elegir hacer, aun a riesgo de fracasar. Si esto ocurre, al menos obtenemos la experiencia. Si elegimos no hacer, vivimos frustrados...”

Está claro que las cosas no se dan por sí solas, requieren un elemento fundamental:LA ACCIÓN, ¡es así¡ No hay otra manera. Si queremos que nuestros sueños/metas se cumplan debemos ponernos manos a la obra, PONERNOS EN MOVIMIENTO. No tenemos que hacerlo perfecto a la primera ¿cuántas personas que han alcanzado el éxito han fallado en sus inicios? Un ejemplo podría ser Henry Ford donde sus primeros intentos fracasaron hasta que consiguió convertirse en una de las marcas de coches más conocidas del mundo o Walt Disney que tampoco lo tuvo fácil en sus inicios, donde fue despedido por un periódico por falta de imaginación y buenas ideas. Después comenzó una serie de empresas que terminaron en quiebra y fracaso antes de construir Disneyland”.

Como podemos ver son dos claros ejemplos donde sus inicios no fueron fáciles ni lanzaron el producto “perfecto” pero se lanzaron, probaron y fueron modificando hasta que dieron con la clave.

Por eso, repito “La clave para que las cosas sucedan es ponernos MOVIMIENTO” . Podemos tener talento, capacidades y muchísimo conocimiento pero si no las ponemos en práctica NO sirven de nada. La acción es lo que hace que las cosas se den, se desarrollen, se mejoren, surjan oportunidades…

Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda. (Michael Jordan)

 

A palabras necias, oídos sordos

A palabras necias, oídos sordos

¿A quién no se le ha estropeado un día o unas horas por un mal comentario de alguien, una mala actitud hacia nosotros, o una crítica? Está claro que no podemos cambiar la actitud de los demás, pero lo que sí podemos hacer, es elegir, no caer en la provocación e ignorar los mensajes negativos que nos llegan de fuera. Hay que recordar que las críticas no pueden ofendernos, si nosotros NO LO PERMITIMOS. Desde que leí un cuento que habla sobre esto, siempre que recibo una crítica o un mal comentario lo recuerdo y me ayuda a que no me afecte. Hoy quiero compartirlo con vosotros, esperando que también os sirva como herramienta de defensa contra las críticas, comentarios o actitudes negativas.

Una cosa que quiero aclarar: esto se refiere a las críticas o comentarios no constructivos, otra cosa totalmente diferente es cuando recibimos críticas o comentarios constructivos con afán de ayudarnos, los cuales, sí habría que tenerlos en cuenta,  reflexionar sobre ellos y actuar en caso que lo consideremos necesario.

“Es gran virtud del hombre sereno oír todo lo que censuran contra él, para corregir lo que sea verdad y no alterarse por lo que sea mentira”J. W. von Goethe

El cuento con el título  “EL COLECCIONISTA DE INSULTOS” dice así:

Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación , esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de SUS casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos los que decidimos cómo sentirnos. No culpemos a nadie por nuestros sentimientos. Somos los únicos responsables de ellos. Eso es lo que se llama asertividad.

Extraído del libro “La culpa es de la vaca”

¡Así que, cuando os suceda algo así, recordar aplicar las enseñanzas del maestro samurái!

La casa imperfecta

La casa imperfecta

Los que me leéis desde hace tiempo, habréis notado lo que me gustan los cuentos que nos brindan un mensaje, hoy, precisamente, quiero mostraros un cuento llamado “La casa imperfecta”, extraído del libro “La culpa es de la vaca”, que había leído hace tiempo y lo volví a leer el otro día …  dice así:

“Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera. 

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera. 

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa, querido amigo —dijo-. Es un regalo para ti”. 

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

¿Nunca os ha pasado deciros a vosotros mismos “Si lo hubiera sabido antes, lo habría hecho diferente”? Este cuento, nos invita a reflexionar sobre eso, es decir, que muchas veces vamos por la vida con el piloto automático puesto, sin poner lo mejor de nosotros mismos y sin darle importancia a ciertas cosas o decisiones que tomamos, siendo inconscientes del impacto que producen nuestros actos del presente sobre nuestro futuro.  

“El verdadero buscador CRECE y APRENDE, y DESCUBRE que siempre es el principal responsable de lo que sucede” ~ Jorge Bucay

Hay que vivir siendo consciente de que nuestros comportamientos, actitudes  y decisiones en la vida, irán construyendo y moldeando nuestro futuro.

El cuento nos invita a hacer un ejercicio de reflexión: Si tu vida fuera como “tu proyecto de casa”: ¿Cuál es tu “casa ideal”? ¿Qué tal llevas su construcción? ¿Está quedando como querías? …

Pensando que la vida es nuestro “proyecto de casa”,  actuando como si estuviésemos “construyéndola”, y haciéndonos responsables de lo que nos pasa, ya tenemos los materiales principales para construir “nuestra casa ideal”.

 

“Tú vida es tu proyecto, constrúyelo tú mismo”

La lección que me ha dado mi “césped”

La lección que me ha dado mi “césped”

Hay veces en la vida que nos pasan cosas y si nos paramos a pensar, nos brindan una enseñanza que la podemos extrapolar a cualquier ámbito. Hoy quiero compartir con vosotros, cómo mi césped me ha dado una lección de perseverancia y, sobre todo, de paciencia.

Mi chico y yo somos asturianos, y como buenos asturianos nos encanta el césped. A pesar de que vivimos en un lugar donde no se da nada bien, nos empeñamos en ello.  Él ya había hecho un intento hace tiempo, pero no resultó bien. En ese intento, preparó la tierra para plantarlo y más cosas, pero algo no se hizo bien ya que apenas salió. Después de eso, hicimos un segundo intento, llamamos por teléfono a un amigo jardinero y nos dio ciertas instrucciones. Así que, volvimos a preparar el terreno y pusimos un nuevo regadío. ¡Pues no, que otra vez va a ser que no!  Un poco desmoralizados, pero con nuestro empeño de que lo queríamos, a pesar de que mucha gente nos aconsejara el césped artificial,  nos pusimos con nuestro tercer intento. Volvimos a llamar a nuestro amigo jardinero y le contamos qué había pasado, nos aconsejó poner mucha más arena y cambiar el regadío ya que ese no era el adecuado. Una vez puesta la arena en el terreno, encantador, se pasó por casa para echarnos una mano en volver a echar las semillas y dejar el terreno listo. Vino, puso fertilizante, puso las semillas, rastrilló bien el  terreno, y nos recomendó a un amigo  para instalar un buen regadío. El problema del césped, es que los primero 5-7 días tiene que estar húmedo el terreno para que broten las semillas,  al parecer, ésto es imprescindible. Pues ahí, nosotros en casa haciendo turnos durante días para que estuviera húmedo…..y justo unos  5-6 días  después, tal y como nos dijo nuestro amigo, empezó a salir!!!!! Empezó a salir lineal y homogéneamente, casi  prácticamente sin calvas. ¡¡por fin!!!! ¡¡¡no os podéis imaginar la satisfacción que nos da cada vez que lo miramos y vemos lo bien que está saliendo!!! 🙂

¿Qué me ha enseñado mi césped?

¡Lo importante que es la perseverancia! Da igual cuantas veces fallemos, lo importante es seguir ahí insistiendo y aprendiendo de cada fallo, con constancia, al final las cosas van saliendo. Si  lo hubiéramos dejado en nuestro primer intento, ahora mismo no estaríamos disfrutándolo.

Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos“- Thomas Carlyle

La victoria pertenece al más perseverante“-  Napoleón

De cada fallo se saca un aprendizaje. Nadie en esta vida nace aprendido, es normal que cuando empezamos con algo nuevo, al principio nos cueste mucho más y tengamos fallos. Lo importante es saber por qué fallaste para no volver a repertirlo y seguir mejorando.  En nuestro caso, al principio cometimos un montón de errores, pero gracias a ellos supimos donde estábamos fallando y lo pudimos corregir.

El error no es más que una ayuda a aprender… en el camino del aprendizaje.

Paciencia. ¡¡Sí sí!!! ¡¡Eso me toca de lleno! Es algo que muchas veces me cuesta, soy una persona muy inquieta y me gusta ver los resultado rápidos… y no es así! Cada cosa lleva su tiempo, como nuestro césped,  y hay que tener paciencia, sabiendo que las cosas van por el buen camino al final tarde o temprano salen.

Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea” – Benjamin Franklin

La actitud y el Principio 90/10

La actitud y el Principio 90/10

Esta semana me encuentro impartiendo un curso para unas empresas, en todos mis cursos trabajo muchísimo la importancia de la “actitud”. Como ya he comentado en otro post, la actitud es la manera que tenemos de actuar, es decir, las respuestas que manifestamos ante determinadas situaciones, personas, lugares etc; nuestras reacciones o comportamientos. Está claro que hay muchas cosas que no dependen de nosotros, como por ejemplo una mala contestación de alguien, el tráfico que encontremos de camino al trabajo, que se nos estropee el ordenador etc… todo esto no depende de nosotros, por lo tanto, no lo podemos controlar, pero lo que sí podemos controlar es cómo reaccionamos o  cómo nos tomamos las cosas.

Se podría decir que la actitud con la que vivimos determina nuestras experiencias, es la que moldea nuestra realidad; las cosas que vivimos  y  experimentamos,  la forma en que reaccionamos. Es la que determina nuestras decisiones,  experiencias y reacciones.

“La actitud es lo que marca la diferencia, y está en nuestras manos elegir cómo afrontar cada situación que nos toca vivir”

No se trata de que no nos importe nada, pasar de todo o tragarnos las cosas, sino de que le demos la importancia justa a lo que nos sucede, y que no estropeemos un día o unas horas de nuestra vida, una relación con una persona u otra cosa  por una mala reacción. La mayor parte de las veces, nos quejamos de cosas insignificantes, nos tomamos a pecho comentarios de personas que no tienen importancia en nuestras vidas, o reaccionamos de mala manera ante situaciones. Todo esto, lo único que hace es gastar nuestra energía y enfocarla en cosas que realmente no nos merecen la pena.

Así que os propongo que ante determinadas situaciones que nos estresen o molesten,  respiremos hondo, relativicemos las cosas y tomemos control de nuestras reacciones.

Hace tiempo, me hablaron sobre El Principio 90/10 de Stephen Covey. Hoy me gustaría compartirlo con vosotros ya que estoy segura de que os puede servir para cambiar la forma en la que reaccionamos ante ciertas situaciones. Este principio es aplicable a cualquier área de nuestra vida; familiar, trabajo, relaciones sociales etc.

Aquí  os dejo la explicación de Stephen Covey (autor) sobre este principio:

El principio 90/10

 “Este principio plantea que el 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa, y el 90% restante se relaciona con la forma en cómo reaccionas.

 ¿Qué quiere decir esto? Pues que tú no tienes control sobre el 10% de lo que te sucede. No puedes evitar que el Metro esté lleno de pasajeros, que el autobús llegue tarde, que la persona que te atienda en el supermercado o la farmacia esté de mal humor y no te trate bien,  o cualquier otra situación que pueda arruinar todo tu plan del día. No tienes control de ese 10% de tu vida.

 Pero el otro 90% es diferente, porque de ese porcentaje tu sí tienes el control sobre la forma en que reaccionas frente al 10%.

No puedes controlar la forma en que te trata el conductor de un transporte público, pero sí puedes controlar tu reacción a la situación.

 Un ejemplo práctico del principio 90/10:

Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y te mancha tu camisa de trabajo. No tienes control sobre lo que acaba de pasar. Pero lo siguiente que sucederá si que dependerá de tu reacción. Si maldices o chillas o regañas severamente a tu hija porque te tiró la taza encima. Ella se pondrá a llorar. Después de regañarla sigues de mal humor y te enfadas con tu mujer por dejar la taza demasiado cerca de la orilla de la mesa. Y empieza una batalla verbal. Tú vociferando subes arriba a cambiarte la camisa. Cuando bajas te encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando terminándose el desayuno y no está lista para ir a la escuela. Ella pierde el autobús. Tu esposa se marcha al trabajo enfadada. Tú conduces el coche a toda velocidad para llevar a tu hija a la escuela. Te ponen una multa de tráfico por exceso de velocidad. Tu hija te deja en la  escuela sin decirte adiós. Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta que se te olvidó el maletín en casa. Tu día empezó fatal. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansias llegar a tu casa, pero cuando regresas te encuentras con un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija. ¿Por qué? Debido a como reaccionaste en la mañana. ¿Por qué tuviste un mal día? ¿Quién o qué es el responsable?

a) ¿El café lo causó?
b) ¿Tu hija lo causó?
c) ¿El policía lo causó?
d) ¿Tú lo causaste?

La respuesta es la “d”. Tú no tenías control sobre lo que pasó con el café. La forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu día fatal. Todo podría haber sucedido de un modo muy distinto si cuando  el café te manchó tu hubieses reaccionado de otro modo. Si le hubieses dicho: “está bien cariño, solo necesitas tener más cuidado la próxima vez. Después de cambiarte tu camisa  y coger tu maletín, regresas abajo sin alterarte. ¿Notas la diferencia? Dos escenarios bien distintos. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente .¿Por qué? Tú realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% se determinó por tu reacción.

 Algunas ideas de cómo aplicar el principio 90/10:

Si alguien te dice algo negativo sobre ti no lo tomes muy a pecho. Deja que el ataque caiga como el agua sobre el aceite. No dejes que los comentarios negativos te afecten. Reacciona apropiadamente y no arruines tu día. Una reacción equivocada podría resultar en la pérdida de un amigo, ser despedido, te puedes estresar, etc.

¿Cómo reaccionar si alguien te interrumpe en el tráfico?… ¿Pierdes tu carácter?… ¿Golpeas sobre el volante? ¿Maldices?… ¿Te sube la presión?… ¿Por qué dejar que los demás te arruinen el día?…

Tu transporte está atrasado. Va a arruinar la programación de tu día. ¿Por qué manifestar tu frustración con las personas que te rodean? Ellas no controlan lo que está pasando. Usa tu tiempo de espera para estudiar, para leer las cosas que quieres leer y que no tienes tiempo. ¿Por qué estresarse? Eso hará que las cosas se te pongan peor. 

Tú has dicho que perdiste el empleo. ¿Por qué perder el sueño y enfadarte? Eso no te dará buenos resaltados. Usa la energía de preocupación y el tiempo para encontrar otro trabajo.

 Recuerda el principio 90/10 y no te preocupes de eso.

. Aplícalo y te sorprenderás con los resultados. No perderás nada si lo intentas. Todo lo contrario

Muy pocos lo conocen y aplican este principio. Lo que explica que millones de personas están sufriendo de un estrés que no vale la pena. Malestar, dolor de cabeza, frustración, desesperanza.

Si vas por tu vida con más conciencia de aplicar este principio, puedes evitar que ese 10% del que no tienes control afecte negativamente en tu 90% de reacción.”  (Este articulo salió originalmente en la edición No. 141 de Liderazgo y Mercadeo)

Os animo a tod@s a aplicar este simple principio ya que de esta manera os sentiréis más dueños de vuestras experiencias, os estresaréis menos y  en definitiva, mejorará vuestra calidad de vida!

Hablando se entiende la gente

Hablando se entiende la gente

¿A quién no lo he pasado alguna vez  verse envuelto en un malentendido con alguien por falta de comunicación? La falta de comunicación es la causa de muchos conflictos entre las relaciones interpersonales, ya que al no comunicarnos juzgamos o nos inventamos, es decir, presuponemos las intenciones de los demás.

“Hablando es como se entiende la gente y se aclaran multitud de problemas y malentendidos”.

No paro de encontrarme a gente a la que le cuesta muchísimo el enfrentarse a una conversación, incluso cuando saben que es necesaria. ¿Por qué será? A la gran mayoría le supone miedo al rechazo o que la otra persona no le entienda, y yo me pregunto ¿no será peor el no hablar, y que la otra persona saque sus propias conclusiones?  No podemos olvidar que un pequeño malentendido puede causar amargura durante mucho tiempo… 

Es verdad que muchas veces, nos cuesta dar el paso para hablar con la otra persona, y más, si sabemos que ésta está poco receptiva. Yo os animo a acercaros y dar el paso, eso demostrará no solo vuestra intención de arreglar las cosas sino el respeto que sentís hacia la otra persona y el aprecio hacia vuestra relación.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para afrontar conversaciones difíciles:

Escoge el momento adecuado: ¡Sí sí! Parece una tontería pero esto es super importante, si escogemos el momento en que sabemos que la persona está poco receptiva, lo más seguro que se nos tirará encima como un león hambriento. Buscar el momento en que las aguas estén un poco más calmadas es importantísimo. Ten paciencia y espera el momento adecuado.

Si al comenzar la conversación ves a la persona dolida y a la defensiva ,  para intentar calmarla y llevar la conversación en un tono tranquilo y afable casi siempre es efectivo comenzar con unas disculpas por el hecho de que esa persona se sienta de esa manera. A muchas personas les cuesta muchísimos, pero si en verdad sentimos que se haya sentido herido ¿por qué no decirlo? con un simple “Siento que estés molesto conmigo, mi intención no fue hacerte daño” o “Siento que tuviéramos este malentendido”.

Una vez que la conversación esté tranquila, intentemos comprender el por qué de su reacción, aquí es importante utilizar la escucha activa y la empatía, es decir, intentar poneros en el lugar del otro, tenemos que darnos cuentas que cada uno mira el mundo con sus propias gafas, y lo que para ti es normal quizá para otro no. Si no llegáis a entenderlo pedirle que os lo explique más detenidamente hasta que lo lleguéis a comprender. El llegar a entenderse y comprenderse hará que os conozcáis más, que evitéis posibles enfrentamientos futuros y por consiguiente, que fortalezcáis vuestra relación.

Aquí os dejo un cuento que refleja lo que quiero transmitiros, es un poco exagerado pero nos deja un mensaje muy claro; ¡lo importante que es la comunicación para evitar malentendidos!

Cuento “Los malos vecinos”

Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó:

– ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente!

Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Éste estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza.

Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos

Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie…

Y así fue, HABLANDO, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus maltrechas casas.

Visualiza tus metas

Visualiza tus metas

A la hora de perseguir nuestros sueños/metas hay dos factores claves que inciden de una manera decisiva para alcanzarlos: “La visualización” y  “La perseverancia”. Hoy quiero centrar mi post en “la visualización” y la semana próxima en la perseverancia, debido al gran peso que tienen estos dos factores, se merecen un post exclusivo!

“Tú nunca conseguirás alcanzar aquello que quieres… Tú solo lograrás alcanzar aquello que puedas visualizar claramente.” Zig Ziglar

Visualizar lo que queremos conseguir como si ya lo hubiéramos hecho, es decir, verlo tal cual sería, es una tarea muy importante cuando vamos tras una meta, porque de esta manera nos impulsará mucho más a ir tras ella, y dará mucho más sentido a todo aquello que hacemos. Si no logramos ver el lugar donde queremos llegar, nos  costará mucho más conseguir nuestra metas, ya que muchas veces no encontraremos la razón de peso o el por qué de tareas que debemos realizar para alcanzarlas.

La visualización tiene un poder muy importante en nuestra mente. Visualizar es usar la imaginación de forma consciente. Los seres humanos la usamos de forma automática todo el rato, y lo más curioso es que el  cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina.

“Cuando simplemente te imaginas haciendo algo, se activan las mismas regiones cerebrales que cuando realmente haces lo que habías imaginado. Lo que significa que la práctica mental puede ser eficaz. Si nos imaginamos corriendo, por ejemplo, puede influir en nuestra velocidad o la fuerza de nuestros músculos.” Sarah-Jane Blakemore, neurocientífica

Desde que he decidido lanzarme a montar este pequeño proyecto y hacer realidad  mi sueño, no he  parado de hablar con un motón de personas que han logrado materializar sus sueños o lo están logrando, y todas,  pero absolutamente todas, habían tenido una visión clara de lo que querían alcanzar, habían creado una imagen precisa de sus metas y podían visualizarse claramente lográndolas.

“La visualización es uno de los métodos más poderosos para motivarnos a alcanzar nuestras metas” 

Así que, si queremos conseguir nuestras metas es importante que nos paremos a visualizar cómo serían, cómo me sentiría, cómo me comportaría etc… ¡Funcionará como tu palanca motivadora y le dará su sentido a todo  lo que realices! 

 

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Cada persona es única, NO te compares

Cada persona es única, NO te compares

Muchas veces caemos en el error de compararnos con los demás, descalificándonos e incidiendo en nuestros defectos y debilidades, y fijándonos únicamente en las virtudes y cualidades que otros poseen y nosotros no. Además, cabe recalcar que tenemos tendencia a engrandecer nuestros defectos o a desmerecer nuestros logros, sin darnos cuenta del daño que hacemos a nuestra autoestima.

Yo soy de las que pienso que las comparaciones son odiosas. ¿Por qué?

  • Porque nadie es perfecto, todos pero absolutamente todos, tenemos defectos pero también virtudes, siendo cada persona única e irremplazable.
  • Porque siempre habrá alguien mejor que nosotros en algo y al mismo tiempo peor. Lo importante, es saber qué es lo que nos hace diferentes y enfocarnos en nuestras propias virtudes y cualidades.
  • Porque aunque otra persona tenga una cualidad que nosotros no poseemos, no quita, que nosotros tengamos otras muy buenas.
  • Porque al compararnos, hace que no veamos nuestras virtudes ni nuestros logros, perdiendo el foco en nosotros mismos y nuestra evolución.

Hay un cuento Indú que nos regala una moraleja acerca de esto. El cuento dice así:

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”

El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”

Como bien nos hace ver el cuento, cada uno de nosotros tenemos nuestras propias grietas, pero lo bueno de ésto es que nos hace diferentes.

“Todos tenemos algo que nos hace especiales aunque no nos demos cuenta”

 

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