La lección que me ha dado mi “césped”

La lección que me ha dado mi “césped”

Hay veces en la vida que nos pasan cosas y si nos paramos a pensar, nos brindan una enseñanza que la podemos extrapolar a cualquier ámbito. Hoy quiero compartir con vosotros, cómo mi césped me ha dado una lección de perseverancia y, sobre todo, de paciencia.

Mi chico y yo somos asturianos, y como buenos asturianos nos encanta el césped. A pesar de que vivimos en un lugar donde no se da nada bien, nos empeñamos en ello.  Él ya había hecho un intento hace tiempo, pero no resultó bien. En ese intento, preparó la tierra para plantarlo y más cosas, pero algo no se hizo bien ya que apenas salió. Después de eso, hicimos un segundo intento, llamamos por teléfono a un amigo jardinero y nos dio ciertas instrucciones. Así que, volvimos a preparar el terreno y pusimos un nuevo regadío. ¡Pues no, que otra vez va a ser que no!  Un poco desmoralizados, pero con nuestro empeño de que lo queríamos, a pesar de que mucha gente nos aconsejara el césped artificial,  nos pusimos con nuestro tercer intento. Volvimos a llamar a nuestro amigo jardinero y le contamos qué había pasado, nos aconsejó poner mucha más arena y cambiar el regadío ya que ese no era el adecuado. Una vez puesta la arena en el terreno, encantador, se pasó por casa para echarnos una mano en volver a echar las semillas y dejar el terreno listo. Vino, puso fertilizante, puso las semillas, rastrilló bien el  terreno, y nos recomendó a un amigo  para instalar un buen regadío. El problema del césped, es que los primero 5-7 días tiene que estar húmedo el terreno para que broten las semillas,  al parecer, ésto es imprescindible. Pues ahí, nosotros en casa haciendo turnos durante días para que estuviera húmedo…..y justo unos  5-6 días  después, tal y como nos dijo nuestro amigo, empezó a salir!!!!! Empezó a salir lineal y homogéneamente, casi  prácticamente sin calvas. ¡¡por fin!!!! ¡¡¡no os podéis imaginar la satisfacción que nos da cada vez que lo miramos y vemos lo bien que está saliendo!!! 🙂

¿Qué me ha enseñado mi césped?

¡Lo importante que es la perseverancia! Da igual cuantas veces fallemos, lo importante es seguir ahí insistiendo y aprendiendo de cada fallo, con constancia, al final las cosas van saliendo. Si  lo hubiéramos dejado en nuestro primer intento, ahora mismo no estaríamos disfrutándolo.

Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos“- Thomas Carlyle

La victoria pertenece al más perseverante“-  Napoleón

De cada fallo se saca un aprendizaje. Nadie en esta vida nace aprendido, es normal que cuando empezamos con algo nuevo, al principio nos cueste mucho más y tengamos fallos. Lo importante es saber por qué fallaste para no volver a repertirlo y seguir mejorando.  En nuestro caso, al principio cometimos un montón de errores, pero gracias a ellos supimos donde estábamos fallando y lo pudimos corregir.

El error no es más que una ayuda a aprender… en el camino del aprendizaje.

Paciencia. ¡¡Sí sí!!! ¡¡Eso me toca de lleno! Es algo que muchas veces me cuesta, soy una persona muy inquieta y me gusta ver los resultado rápidos… y no es así! Cada cosa lleva su tiempo, como nuestro césped,  y hay que tener paciencia, sabiendo que las cosas van por el buen camino al final tarde o temprano salen.

Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea” – Benjamin Franklin

 
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La actitud y el Principio 90/10

La actitud y el Principio 90/10

Esta semana me encuentro impartiendo un curso para unas empresas, en todos mis cursos trabajo muchísimo la importancia de la “actitud”. Como ya he comentado en otro post, la actitud es la manera que tenemos de actuar, es decir, las respuestas que manifestamos ante determinadas situaciones, personas, lugares etc; nuestras reacciones o comportamientos. Está claro que hay muchas cosas que no dependen de nosotros, como por ejemplo una mala contestación de alguien, el tráfico que encontremos de camino al trabajo, que se nos estropee el ordenador etc… todo esto no depende de nosotros, por lo tanto, no lo podemos controlar, pero lo que sí podemos controlar es cómo reaccionamos o  cómo nos tomamos las cosas.

Se podría decir que la actitud con la que vivimos determina nuestras experiencias, es la que moldea nuestra realidad; las cosas que vivimos  y  experimentamos,  la forma en que reaccionamos. Es la que determina nuestras decisiones,  experiencias y reacciones.

“La actitud es lo que marca la diferencia, y está en nuestras manos elegir cómo afrontar cada situación que nos toca vivir”

No se trata de que no nos importe nada, pasar de todo o tragarnos las cosas, sino de que le demos la importancia justa a lo que nos sucede, y que no estropeemos un día o unas horas de nuestra vida, una relación con una persona u otra cosa  por una mala reacción. La mayor parte de las veces, nos quejamos de cosas insignificantes, nos tomamos a pecho comentarios de personas que no tienen importancia en nuestras vidas, o reaccionamos de mala manera ante situaciones. Todo esto, lo único que hace es gastar nuestra energía y enfocarla en cosas que realmente no nos merecen la pena.

Así que os propongo que ante determinadas situaciones que nos estresen o molesten,  respiremos hondo, relativicemos las cosas y tomemos control de nuestras reacciones.

Hace tiempo, me hablaron sobre El Principio 90/10 de Stephen Covey. Hoy me gustaría compartirlo con vosotros ya que estoy segura de que os puede servir para cambiar la forma en la que reaccionamos ante ciertas situaciones. Este principio es aplicable a cualquier área de nuestra vida; familiar, trabajo, relaciones sociales etc.

Aquí  os dejo la explicación de Stephen Covey (autor) sobre este principio:

El principio 90/10

 “Este principio plantea que el 10% de la vida está relacionado con lo que te pasa, y el 90% restante se relaciona con la forma en cómo reaccionas.

 ¿Qué quiere decir esto? Pues que tú no tienes control sobre el 10% de lo que te sucede. No puedes evitar que el Metro esté lleno de pasajeros, que el autobús llegue tarde, que la persona que te atienda en el supermercado o la farmacia esté de mal humor y no te trate bien,  o cualquier otra situación que pueda arruinar todo tu plan del día. No tienes control de ese 10% de tu vida.

 Pero el otro 90% es diferente, porque de ese porcentaje tu sí tienes el control sobre la forma en que reaccionas frente al 10%.

No puedes controlar la forma en que te trata el conductor de un transporte público, pero sí puedes controlar tu reacción a la situación.

 Un ejemplo práctico del principio 90/10:

Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y te mancha tu camisa de trabajo. No tienes control sobre lo que acaba de pasar. Pero lo siguiente que sucederá si que dependerá de tu reacción. Si maldices o chillas o regañas severamente a tu hija porque te tiró la taza encima. Ella se pondrá a llorar. Después de regañarla sigues de mal humor y te enfadas con tu mujer por dejar la taza demasiado cerca de la orilla de la mesa. Y empieza una batalla verbal. Tú vociferando subes arriba a cambiarte la camisa. Cuando bajas te encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando terminándose el desayuno y no está lista para ir a la escuela. Ella pierde el autobús. Tu esposa se marcha al trabajo enfadada. Tú conduces el coche a toda velocidad para llevar a tu hija a la escuela. Te ponen una multa de tráfico por exceso de velocidad. Tu hija te deja en la  escuela sin decirte adiós. Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta que se te olvidó el maletín en casa. Tu día empezó fatal. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansias llegar a tu casa, pero cuando regresas te encuentras con un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija. ¿Por qué? Debido a como reaccionaste en la mañana. ¿Por qué tuviste un mal día? ¿Quién o qué es el responsable?

a) ¿El café lo causó?
b) ¿Tu hija lo causó?
c) ¿El policía lo causó?
d) ¿Tú lo causaste?

La respuesta es la “d”. Tú no tenías control sobre lo que pasó con el café. La forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu día fatal. Todo podría haber sucedido de un modo muy distinto si cuando  el café te manchó tu hubieses reaccionado de otro modo. Si le hubieses dicho: “está bien cariño, solo necesitas tener más cuidado la próxima vez. Después de cambiarte tu camisa  y coger tu maletín, regresas abajo sin alterarte. ¿Notas la diferencia? Dos escenarios bien distintos. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente .¿Por qué? Tú realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% se determinó por tu reacción.

 Algunas ideas de cómo aplicar el principio 90/10:

Si alguien te dice algo negativo sobre ti no lo tomes muy a pecho. Deja que el ataque caiga como el agua sobre el aceite. No dejes que los comentarios negativos te afecten. Reacciona apropiadamente y no arruines tu día. Una reacción equivocada podría resultar en la pérdida de un amigo, ser despedido, te puedes estresar, etc.

¿Cómo reaccionar si alguien te interrumpe en el tráfico?… ¿Pierdes tu carácter?… ¿Golpeas sobre el volante? ¿Maldices?… ¿Te sube la presión?… ¿Por qué dejar que los demás te arruinen el día?…

Tu transporte está atrasado. Va a arruinar la programación de tu día. ¿Por qué manifestar tu frustración con las personas que te rodean? Ellas no controlan lo que está pasando. Usa tu tiempo de espera para estudiar, para leer las cosas que quieres leer y que no tienes tiempo. ¿Por qué estresarse? Eso hará que las cosas se te pongan peor. 

Tú has dicho que perdiste el empleo. ¿Por qué perder el sueño y enfadarte? Eso no te dará buenos resaltados. Usa la energía de preocupación y el tiempo para encontrar otro trabajo.

 Recuerda el principio 90/10 y no te preocupes de eso.

. Aplícalo y te sorprenderás con los resultados. No perderás nada si lo intentas. Todo lo contrario

Muy pocos lo conocen y aplican este principio. Lo que explica que millones de personas están sufriendo de un estrés que no vale la pena. Malestar, dolor de cabeza, frustración, desesperanza.

Si vas por tu vida con más conciencia de aplicar este principio, puedes evitar que ese 10% del que no tienes control afecte negativamente en tu 90% de reacción.”  (Este articulo salió originalmente en la edición No. 141 de Liderazgo y Mercadeo)

Os animo a tod@s a aplicar este simple principio ya que de esta manera os sentiréis más dueños de vuestras experiencias, os estresaréis menos y  en definitiva, mejorará vuestra calidad de vida!

 

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Hablando se entiende la gente

Hablando se entiende la gente

¿A quién no lo he pasado alguna vez  verse envuelto en un malentendido con alguien por falta de comunicación? La falta de comunicación es la causa de muchos conflictos entre las relaciones interpersonales, ya que al no comunicarnos juzgamos o nos inventamos, es decir, presuponemos las intenciones de los demás.

“Hablando es como se entiende la gente y se aclaran multitud de problemas y malentendidos”.

No paro de encontrarme a gente a la que le cuesta muchísimo el enfrentarse a una conversación, incluso cuando saben que es necesaria. ¿Por qué será? A la gran mayoría le supone miedo al rechazo o que la otra persona no le entienda, y yo me pregunto ¿no será peor el no hablar, y que la otra persona saque sus propias conclusiones?  No podemos olvidar que un pequeño malentendido puede causar amargura durante mucho tiempo… 

Es verdad que muchas veces, nos cuesta dar el paso para hablar con la otra persona, y más, si sabemos que ésta está poco receptiva. Yo os animo a acercaros y dar el paso, eso demostrará no solo vuestra intención de arreglar las cosas sino el respeto que sentís hacia la otra persona y el aprecio hacia vuestra relación.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para afrontar conversaciones difíciles:

Escoge el momento adecuado: ¡Sí sí! Parece una tontería pero esto es super importante, si escogemos el momento en que sabemos que la persona está poco receptiva, lo más seguro que se nos tirará encima como un león hambriento. Buscar el momento en que las aguas estén un poco más calmadas es importantísimo. Ten paciencia y espera el momento adecuado.

Si al comenzar la conversación ves a la persona dolida y a la defensiva ,  para intentar calmarla y llevar la conversación en un tono tranquilo y afable casi siempre es efectivo comenzar con unas disculpas por el hecho de que esa persona se sienta de esa manera. A muchas personas les cuesta muchísimos, pero si en verdad sentimos que se haya sentido herido ¿por qué no decirlo? con un simple “Siento que estés molesto conmigo, mi intención no fue hacerte daño” o “Siento que tuviéramos este malentendido”.

Una vez que la conversación esté tranquila, intentemos comprender el por qué de su reacción, aquí es importante utilizar la escucha activa y la empatía, es decir, intentar poneros en el lugar del otro, tenemos que darnos cuentas que cada uno mira el mundo con sus propias gafas, y lo que para ti es normal quizá para otro no. Si no llegáis a entenderlo pedirle que os lo explique más detenidamente hasta que lo lleguéis a comprender. El llegar a entenderse y comprenderse hará que os conozcáis más, que evitéis posibles enfrentamientos futuros y por consiguiente, que fortalezcáis vuestra relación.

Aquí os dejo un cuento que refleja lo que quiero transmitiros, es un poco exagerado pero nos deja un mensaje muy claro; ¡lo importante que es la comunicación para evitar malentendidos!

Cuento “Los malos vecinos”

Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó:

– ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente!

Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Éste estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza.

Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos

Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie…

Y así fue, HABLANDO, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus maltrechas casas.

 

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Cambia tu forma de ver los cambios

Cambia tu forma de ver los cambios

A todos nos ha pasado en algún momento de nuestra vida, el sentir que no nos llena lo que hacemos o estar insatisfechos con algo, sintiendo la necesidad de hacer un cambio.  Cuando tenemos este sentimiento, tenemos que tomarlo como una SEÑAL para replantearnos ciertas cosas de nuestra vida.

“No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio” Herbert George Wells

Me he encontrado con muchísimas personas a las que esta sensación les atormentas y les bloquea, viéndolo como algo negativo y sintiendo temor por ello. ¡Maldito miedo! ¡¡Qué daño nos hace!! El miedo al cambio nace por el temor de perder la seguridad que sentimos de estar en nuestra famosa “zona de confort”, ese lugar conocido, malo pero amigable y a la vez tranquilizante, donde nos sentimos seguros. Pero yo me pregunto ¿no deberíamos sentir más miedo de pensar que si no avanzamos y  realizamos cambios, nuestra vida va a ser pura rutina eliminando de ella tiempos apasionantes  llenos de  nuevos  aprendizajes? ¿Estamos realmente dispuestos a renunciar a vivir momentos intensos, momentos de ilusión, momentos de lucha por nuestros sueños simplemente por “temor”?

La aversión al cambio es el primer estorbo para nuestra evolución y progreso personal. El cambio y el crecimiento son IMPRESCINDIBLES para poder alcanzar el futuro que deseamos. ¡Es así! Para alcanzar lo que deseamos en la vida hay que estar dispuestos a  experimentar nuevas cosas, cambiar lo que estábamos haciendo hasta ahora, ir más allá de lo que sabemos.

El otro día hablando con una amiga, me decía que ella adoraba los momentos de transición en los que uno tiene que pararse, reflexionar y tomar decisiones. Decía que para ella significaba evolución y mejoras en su vida. Yo os animo a todos a cambiar la forma de ver los cambios, a verlos como algo positivo para seguir mejorando y evolucionando, teniendo la absoluta certeza que va a significar un crecimiento personal ,sumando pasos para llevar la vida que queremos y deseamos.

“No hay mayor fuerza de cambio que las personas inspiradas en vivir una vida mejor” Steve Maraboli

Aquí os dejo algunos pasos para que esos cambios sean más llevaderos:

1. Ver el cambio como algo positivo, significando evolución y mejoras en tu vida. Intenta evitar los miedos a toda costa. Recuerda, pregúntate si estás siendo racional; si, el cambio va a suponer algo tan malo como te imaginas, si estás exagerando o si es cierto ese pensamiento “de que no eres capaz de hacerlo”, qué es lo peor que podría pasar, en el 99% de los casos sobrevivirías y seguirías adelante y además adquirirías un aprendizaje.

2. Tómate tu tiempo de transición y reflexión; es decir, si un día te levantas con esa sensación de insatisfacción en tu vida, no vayas y lo cambies todo de la noche a la mañana, tómate el tiempo que necesites para reflexionar y así saber qué es exactamente lo que te está creando esa sensación de insatisfacción y piensa cómo lo  podrías solventar. Cada persona tiene sus propios ritmos, escúchate bien para poder llevar el cambio al ritmo que necesites.

3. Toma decisiones: una vez que ya hayas localizado exactamente lo que te está creando insatisfacción toma decisiones para poder cambiarlo. Hace tiempo escribí un post de cómo tomar decisiones, aquí os lo dejo.

4.  Define muy bien tu objetivoOs recuerdo los requisitos básicos  para  definir buenos objetivos.

5.  Crea un plan de acción. Con todo lo analizado anteriormente, coge papel y bolígrafo y traza los pasos necesarios que tienes que llevar a cabo para conseguir el cambio deseado.

6.  ACTÚA. Para nada sirve todo lo anterior si no ejecutas tu plan. Recuerda que estos pasos son imprescindibles para conseguir los objetivos que muy detenida y conscientemente te has planteado. Utiliza como palanca motivadora el sentimiento que obtendrás cuando lo hayas conseguido.

 

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Visualiza tus metas

Visualiza tus metas

A la hora de perseguir nuestros sueños/metas hay dos factores claves que inciden de una manera decisiva para alcanzarlos: “La visualización” y  “La perseverancia”. Hoy quiero centrar mi post en “la visualización” y la semana próxima en la perseverancia, debido al gran peso que tienen estos dos factores, se merecen un post exclusivo!

“Tú nunca conseguirás alcanzar aquello que quieres… Tú solo lograrás alcanzar aquello que puedas visualizar claramente.” Zig Ziglar

Visualizar lo que queremos conseguir como si ya lo hubiéramos hecho, es decir, verlo tal cual sería, es una tarea muy importante cuando vamos tras una meta, porque de esta manera nos impulsará mucho más a ir tras ella, y dará mucho más sentido a todo aquello que hacemos. Si no logramos ver el lugar donde queremos llegar, nos  costará mucho más conseguir nuestra metas, ya que muchas veces no encontraremos la razón de peso o el por qué de tareas que debemos realizar para alcanzarlas.

La visualización tiene un poder muy importante en nuestra mente. Visualizar es usar la imaginación de forma consciente. Los seres humanos la usamos de forma automática todo el rato, y lo más curioso es que el  cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina.

“Cuando simplemente te imaginas haciendo algo, se activan las mismas regiones cerebrales que cuando realmente haces lo que habías imaginado. Lo que significa que la práctica mental puede ser eficaz. Si nos imaginamos corriendo, por ejemplo, puede influir en nuestra velocidad o la fuerza de nuestros músculos.” Sarah-Jane Blakemore, neurocientífica

Desde que he decidido lanzarme a montar este pequeño proyecto y hacer realidad  mi sueño, no he  parado de hablar con un motón de personas que han logrado materializar sus sueños o lo están logrando, y todas,  pero absolutamente todas, habían tenido una visión clara de lo que querían alcanzar, habían creado una imagen precisa de sus metas y podían visualizarse claramente lográndolas.

“La visualización es uno de los métodos más poderosos para motivarnos a alcanzar nuestras metas” 

Así que, si queremos conseguir nuestras metas es importante que nos paremos a visualizar cómo serían, cómo me sentiría, cómo me comportaría etc… ¡Funcionará como tu palanca motivadora y le dará su sentido a todo  lo que realices! 

 

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Cada persona es única, NO te compares

Cada persona es única, NO te compares

Muchas veces caemos en el error de compararnos con los demás, descalificándonos e incidiendo en nuestros defectos y debilidades, y fijándonos únicamente en las virtudes y cualidades que otros poseen y nosotros no. Además, cabe recalcar que tenemos tendencia a engrandecer nuestros defectos o a desmerecer nuestros logros, sin darnos cuenta del daño que hacemos a nuestra autoestima.

Yo soy de las que pienso que las comparaciones son odiosas. ¿Por qué?

  • Porque nadie es perfecto, todos pero absolutamente todos, tenemos defectos pero también virtudes, siendo cada persona única e irremplazable.
  • Porque siempre habrá alguien mejor que nosotros en algo y al mismo tiempo peor. Lo importante, es saber qué es lo que nos hace diferentes y enfocarnos en nuestras propias virtudes y cualidades.
  • Porque aunque otra persona tenga una cualidad que nosotros no poseemos, no quita, que nosotros tengamos otras muy buenas.
  • Porque al compararnos, hace que no veamos nuestras virtudes ni nuestros logros, perdiendo el foco en nosotros mismos y nuestra evolución.

Hay un cuento Indú que nos regala una moraleja acerca de esto. El cuento dice así:

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente. Desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”

El aguador apesadumbrado, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces: “¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Madre. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.”

Como bien nos hace ver el cuento, cada uno de nosotros tenemos nuestras propias grietas, pero lo bueno de ésto es que nos hace diferentes.

“Todos tenemos algo que nos hace especiales aunque no nos demos cuenta”

 

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Tu Rueda de la Vida

Tu Rueda de la Vida

La “Rueda de la Vida” es una herramienta de coaching muy conocida, que aunque es muy sencilla es tremendamente potente.

Se llama así porque tiene forma de círculo dividido en segmentos iguales o “quesitos”. Normalmente se divide entre 8 y 12 segmentos, en la que cada uno representa un área de tu vida.

¿Para qué sirve la rueda de la vida?

Sirve para evaluar de una forma muy visual cómo está tu vida en el momento presente.

Te ayuda a:

1-Visualizar cuál es tu satisfacción actual en las distintas segmentos/áreas que componen tu vida.

2-Reflexionar si estás o no centrado en aquellas áreas que te aportan mayor bienestar.

3-Establecer tus prioridades en ese momento.

4-Elaborar un plan de acción para mejorar, desarrollar o potenciar aquellas áreas que necesites.

 ¿Cómo realizar la rueda de la vida?

Siguiendo estos sencillos pasos:

Paso 1. Identifica las áreas que componen tu vida en estos momentos.

Aquí os dejo un ejemplo de Rueda de la vida:  RUEDA DE LA VIDA cova

Paso 2. Reflexiona cómo está cada área de tu vida. Por ejemplo, teniendo en cuenta las parcelas de la rueda que he puesto de ejemplo, podríamos hacernos las siguientes preguntas ,para hacer una reflexión antes de puntuar cada área de nuestra vida:

  • Salud: ¿Cómo te encuentras física y psíquicamente? ¿Sueles ponerte enfermo a menudo? ¿Llevas una vida sana? ¿Tu estado de salud te limita? ¿Tienes hábitos que te mantienen en forma? intentas introducir hábitos saludables pero no lo consigues?
  • Dinero: ¿Estás a gusto con tu nivel económico? ¿Es el que deseas? ¿Ingresas todo lo que te gustaría? ¿Puedes mantenerte e incluso permitirte algunos caprichos? ¿Tienes lo suficiente para afrontar algún imprevisto? ¿Eres capaz de ahorrar algo todos los meses?
  • Diversión/ ocio: ¿Dedicas tiempo a tus aficiones? ¿Lo disfrutas aunque tengas poco? ¿Eres capaz de desconectarte de las obligaciones cuando estás realizando alguna actividad de ocio? ¿Le dedicas el tiempo suficiente o sientes que necesitas más? ¿Hay alguna actividad que te encante y que todavía no hayas empezado?
  • Amor: ¿Eres realmente feliz con tu pareja actual? Es decir, ¿suma puntos a tu vida? Si no la tienes, ¿estás disfrutando de tu soltería? ¿Estás feliz con tu situación actual?
  • Hogar: ¿Te sientes a gusto en tu casa? ¿Te gusta? ¿Te estresa el vivir en una casa desordenada y no hacer nada por remediarlo? ¿Te gustaría mejorarla en algún aspecto para sentirte más cómodo? ¿Encuentras tu casa como tu lugar de cobijo?
  • Desarrollo personal: ¿Sientes que estás creciendo como persona? ¿Dedicas parte te tu tiempo a actividades que te hagan crecer como persona? ¿Trabajas para conseguir tus objetivos personales?
  • Familia/Amigos: ¿Cómo es tu relación con tu familia? Y ¿con tus amigos? ¿Te sientes satisfecho? ¿Los ves o hablas con ellos todo lo que querrías? ¿Dedicas el esfuerzo necesario para mejorar la relación con tus familiares/amigos? ¿La calidad de tus amistades te hace justicia? ¿Puedes contar con tus amigos/familiares  siempre que lo necesites? ¿Te apoyan en lo bueno y en lo malo, o sólo en lo bueno? ¿Puedes compartir tus intereses e inquietudes con ellos? 
  • Trabajo: ¿Te gusta tu trabajo? ¿Estás a gusto?  ¿Vas motivado a trabajar? ¿Te llena lo que haces? ¿Hay significado en lo que estás haciendo? ¿Sientes que tu trabajo es lo que siempre habías deseado hacer? ¿Te estás desarrollando profesionalmente como quieres o te sientes estancado? ¿Sientes que te valoran en el trabajo? ¿Qué tal tus relaciones con tus compañeros?

Paso 3. Puntúa cada área.

Después de reflexionar puntúa cada área.

La puntuación va del 0 al 10. El 0 (en el mismo centro) representa el grado más bajo de satisfacción y 10 (en el borde exterior) el más alto.

Paso 4. Une los resultados de cada área.

Une los resultados como se ve en el ejemplo siguiente. El nuevo perímetro del circulo representa “Tu Rueda de la Vida” en estos momentos.

rueda de la vida resultado cova

Paso 5. Actúa.  

La Rueda de la Vida te da pistas sobre aquellas áreas por las que puedes comenzar a trabajar para conseguir la satisfacción en todas las áreas de tu vida.

Una rueda equilibrada es una rueda que puede girar. Si has obtenido una baja puntuación en alguna de las secciones, tu rueda dejará de ser redonda, tendrá un aspecto irregular.

El ejercicio de La Rueda de la Vida quedaría incompleto si no nos planteáramos medidas para intentar recuperar el equilibrio. Yo recomiendo volver a puntuar aquellas áreas que desees mejorar, puntuándolas cómo desearíamos que fueran (tu estado deseado).

Una vez hecho esto, plantéate qué acciones puedes llevar a cabo para recuperar el equilibrio (3 acciones pueden ser más que suficientes por cada área).

Para esto puedes preguntarte:

  • ¿Qué me gustaría hacer en estas áreas?
  • ¿Qué necesitaría para mejorar su puntuación?
  • ¿Cómo podría crear espacio para estos cambios? Quizás esté invirtiendo demasiado tiempo en otras áreas de mi vida, dejando a un lado otras que son realmente importantes para mí.
  • ¿Puedo hacer los cambios sin ayuda o necesito de alguien? Si es así, ¿Quién podría ayudarme?

Es recomendable repetir este ejercicio al menos una vez al año, de esta manera puedes ir viendo tu evolución con el paso del tiempo. Recuerda que el resultado varía muchísimo dependiendo de tu situación en cada momento, por ejemplo,  quizá un año , le puedas dar más importancia a tu área profesional, debido ,a una buena oportunidad laboral o le des más importancia al amor porque te vayas a casar ese año.

¡Ánimo y a por ello!

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No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

No te pases la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

Hace muchos años, cuando me encontraba en Inglaterra cursando un año de Erasmus en la universidad, uno de mis compañeros de piso, que era de Pakistán, me dijo algo que me quedó grabado. Nos habíamos hecho muy amigos, hablábamos muchísimo de nuestras culturas, forma de vida, costumbres etc. Era la primera vez que él vivía en Europa, así que os podéis imaginar el choque cultural que estaba experimentando.

Un día, en el que yo me encontraba muy agobiada y frustrada se me acercó y me dijo “Cova, in life be practical” “Cova, en la vida sé práctica”. Aquellas palabras permanecieron en mi cabeza y no dejaba de darle vueltas y más vueltas. ¡Qué gran verdad!

Muchas veces nos aferramos a que las cosas sean como nos las habíamos imaginado o como queremos que sean y simplemente NO PUEDEN SER.  Además nos metemos en un círculo vicioso que lo único que nos hace es crearnos frustración y daño. ¿Quién no se ha aferrado a una relación tóxica pensando que va a cambiar? o ¿quién no se ha aferrado también a “algo” o una “situación” tanto que es incapaz de ver la realidad y buscar otras alternativas?

Ser práctico nos ayuda a ahorrar tiempo,  a no dar vueltas sin sentido en el mismo círculo, a evitarnos dolores de cabeza, decepciones y  frustraciones.  Hace que no soñemos tanto ni nos aferremos a ideales. 

Al ser práctico lo que hacemos es mirar atentamente nuestra realidad, ver las posibilidades y actuar en consecuencia hacia nuestro bien (por supuesto, siempre actuando fiel a nuestros valores).

“Algunas personas se ahogan en un vaso de agua, otras se toman el agua y venden el vaso. “ Jonathan Moldú

Como va siendo habitual en mis posts, aquí os dejo una fábula corta que nos regala una moraleja muy clara sobre esto.

LA PERLA NEGRA

Había un pescador de perlas que se empeñó en conseguir una perla negra y cada vez que cogía una perla y comprobaba que no era negra, la volvía echar al agua. 

Así fueron pasando los años y el pobre hombre no lograba la codiciada perla negra. 

Un buen día encontró la perla negra, poniéndose muy contento, llegando a ser muy feliz con su perla negra. 

Así las cosas, un buen día en un descuido, el pescador perdió su perla negra, por no haberla cuidado con el mejor esmero, quedándose otra vez muy triste, aburrido y abatido. 

Y se pasó el resto de su vida tratando de volver a encontrar la perla negra, cosa que no pudo volver a lograr.

Moraleja: Estamos empeñados en conseguir una cosa tan excepcional, que posiblemente no exista en esta vida. Tratemos de ser prácticos en la vida, luchando por aquello que nos sea factible de conseguir.

No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

 

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Lo importante es tu conciencia, NO tu reputación

Lo importante es tu conciencia, NO tu reputación

¿A quién no le ha pasado alguna vez sentirse afectado por algún comentario de alguien, o le ha dado exagerada importancia a su opinión?

Hoy quería compartir con vosotros una historia,  que leí hace bastante tiempo y me quedo grabada en la mente,  que nos da una moraleja muy clara y precisa sobre esto  “Es imposible gustar o contentar  a todo el mundo. Hagas lo que hagas, siempre habrá alguien que te critique.”

La historia dice así;

“ Había una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro. 

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando. 

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando la gente los vio, exclamaron escandalizados:

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. 

-¡Qué vergüenza! 

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal! 

Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos! 

La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.

Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.

El anciano, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin cabeza y, lo que es peor, había perdido a su querido burro. Así que decidió hablar con el niño y le dijo: “Mira, así como el burro, estarás perdido si escuchas demasiado la opinión de los demás.. .Son muchos, y cada uno tiene su pensamiento, por lo que dirán siempre cosas diferentes. Si escuchas a los otros en lugar de a ti mismo, siempre irás de un lado a otro sin rumbo propio”.

Me gustaría acabar con una cita de Albert Einsten la cual describe perfectamente la moraleja de la historia:

Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación, porque tu conciencia es lo que eres, es tu problema. Tu reputación es lo que otros piensan de ti, y lo que piensen los demás es problema de ellos.

 

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El poder de nuestros pensamientos

El poder de nuestros pensamientos

Una de tantas ponencias a las que acudí este fin de semana en la feria de Expocoaching, fue la del gran Bernabé Tierno sobre “El poder de la mente”. ¡Qué ponencia! Ha sido una de esas conferencias que te llegan a lo más profundo de tu corazón y no te dejan indiferente, sino que te llevan a una reflexión que crean en ti, un antes y un después. ¡Ha sido todo un regalo escucharlo!

Una de las frases que dijo fue:

“Somos lo que hacemos con nuestras actitudes, pero nuestras actitudes son fruto de nuestros pensamientos”

¡Qué verdad! Muchas personas no son conscientes de la influencia que tienen nuestros pensamientos, en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos. Cada uno de éstos genera una emoción (alegría, miedo, tristeza…), y cada emoción tiene un impacto en nosotros.

En muchas ocasiones, no digo en todas, lo que más nos hace sufrir es la interpretación de los pensamientos que nos vienen a la cabeza, cuántas veces nos boicoteamos a nosotros mismos!!!.Por eso, es muy importante el CUIDAR nuestros pensamientos y si es necesario REEDUCARLOS para sustituir los negativos, exagerados, pesimistas…y en general todos aquellos que nos causan malestares innecesarios,  por otros más realistas,  más positivos.

Cuando aprendemos esto, la vida no sólo se vuelve más sencilla, sino que podemos disfrutarla mucho más.

Por lo tanto, no podemos negar la importancia que el pensamiento tiene en nuestra vida. Recordemos que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar nuestro estado de ánimo.

“Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino” Henry David Thoreau,  o como dice Stephen Crane ” El que puede cambiar sus pensamiento puede cambiar su destino”

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para controlar nuestros pensamientos:

  • TOMAR CONCIENCIA de la gran cantidad de pensamientos negativos que podemos llegar a tener, es el primer paso.
  • SER CONSCIENTE de que SOMOS NOSOTROS quienes tenemos el control sobre lo que pensamos. Es nuestra responsabilidad elegir pensar de forma positiva o negativa.
  • DETECTAR los pensamientos negativos y los que nos produzcan malestar.
  • DESTRÚIRLOS, acabar con ellos. No podemos dejar que sigan y que se cuelen en  nuestra mente.
  • SUSTITÚIRLOS. La clave es sustituir: cambia los pensamientos que te centran en lo que no quieres por otros opuestos y en positivo.
  • VISUALÍZATE: Crear imágenes mentales de lo que quieres y disfruta imaginándolo, con todo lujo de detalles, cómo te sentirías y lo que harías  si ya fuera una realidad.
  • COMPÓRTATE como si ya lo hubieras conseguido. Si cambiamos la corporabilidad inmediatamente nuestras emociones cambian, y por lo tanto nuestros pensamientos. Así que hay que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.

Para que todo esto funcione, tiene que ser un ejercicio diario y constante. Proponte un mínimo de tres semanas haciendo este ejercicio mental ¡ya me dirás los cambios!

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