Ahí, fuera de la zona de confort es donde ocurren cosas mágicas

Ahí, fuera de la zona de confort es donde ocurren cosas mágicas

Recuerdo perfectamente estar en aquella estación esperando el autobús que me llevara hasta un pueblo, de difícil acceso,  donde estaba la empresa que me iba a hacer la entrevista de trabajo. Era Diciembre, en Holanda, un frío que te mueres. Era muy temprano por la mañana, llevaba en mi bolsillo una nota con el nombre del pueblo escrito “Wijk bij Duurstede”, aquello no había quien lo pronunciara. Al entrar en el autobús le enseñé la nota al conductor para que me indicara cuando me tenía que bajar, cuando llegué a mi destino el conductor, encantador, me explico el camino que tenía que tomar  y me advirtió que me llevaría unos  15 minutos ya que la empresa se encontraba en la zona industrial del pueblo, a las afueras.

Recuerdo perfectamente ese trayecto caminando, un frío horrible, todavía no había amanecido del todo, estaba oscuro….. me venían pensamientos tipo Pero ¿qué hago yo aquí en medio de la nada yendo a una entrevista de trabajo….? ¿de verdad tengo necesidad de esto?” Estaba nerviosa,  era una entrevista para trabajar de Account Manager para una empresa holandesa, nunca había trabajado como profesional anteriormente, había terminado unas prácticas que estaba realizando ahí  y había decido que mi experiencia en Holanda no había terminado, y me puse a buscar trabajo…. Era mi primera entrevista, os puedo asegurar que la preparé a conciencia: me leí todo lo que encontré sobre la empresa, preparé las posibles preguntas y las respuestas etc. De la entrevista salí muy contenta,  y en seguida me llamaron para comunicarme que todo iba bien pero que tenía que completar mi entrevista con un test  de conocimientos a rellenar  en un tiempo limitado.  Todo salió bien y me contrataron con unos honorarios que no me los esperaba 🙂

Todos los años la empresa se iba a una gran feria del sector a Alemania, y el director quería que recibiera un training intensivo de 5 días y que luego me fuera con ellos a la feria. De esta manera, rápidamente me iba a familiarizar con los productos de la empresa y su forma de trabajar, ¡¡todo un reto para mí!!  Pues os puedo decir, que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida! Finalmente trabaje casi cuatro año con ellos… y no os podéis imaginar la cantidad de experiencias que he vivido y sobre todo, todos los conocimientos y aprendizajes que adquirí!!!

Si no me hubiera decido a dar ese paso, y hubiera vuelto a España después de las prácticas, a mi zona de confort,  no habría vivido el cumulo de experiencias tan fantásticas que me dio esa oportunidad. Nunca habría llegado a saber lo que soy capaz de alcanzar por mí misma, y por supuesto, no sería la persona que soy ahora mismo. Esa experiencia me hizo crecer…

Es ahí, fuera de la zona de confort donde uno crece! Donde uno saca a florecer todo su verdadero potencial, ya que son caminos desconocidos que nos obliga a expandir nuestros límites y ser más de lo que somos e hubiéramos imaginado. ES AHÍ FUERA DONDE OCURREN COSAS INCREÍBLES!

Aquí os dejo un cuento que nos refleja perfectamente lo que quiero transmitiros:

Dos árboles

Una vez, un niño de ocho años que era muy listo para su edad, fue a visitar a su abuelo como hacía cada fin de semana. Esta vez tenía una idea muy interesante en la mente, se había propuesto triunfar en la vida y pensaba hacer todo lo que fuera necesario para lograr ese objetivo.

Su abuelo había sido una persona de éxito por lo que le formuló la siguiente pregunta: Yo, cuando crezca voy a tener mucho éxito. Abuelo, ¿Puedes darme algún consejo sobre cómo alcanzarlo?

El abuelo asintió pero no dijo ni una palabra. Cogió al niño de la mano y fueron a un vivero donde compraba regularmente las plantas. Le dijo que escogiera dos árboles.

Se los llevaron a la casa y se dispusieron a plantarlos en un lugar adecuado. Uno de ellos lo pusieron en el jardín, el otro, en cambio, lo plantaron en una pequeña olla en el interior.

Entonces el abuelo le preguntó a su nieto: ¿Cuál de los dos árboles piensas que va a tener más éxito en el futuro?

Al niño le encantaba este tipo de acertijos, así que se tomó unos minutos para pensarlo y dijo: El árbol de la olla. La razón es que aquí dentro se encuentra protegido y seguro. El de fuera tiene que enfrentarse a elementos externos que pueden dificultar que crezca.

El abuelo se encogió de hombre y dijo: ya veremos.

El tiempo pasó y el abuelo se encargó de cuidar las dos plantas por igual. Un día, el niño ya convertido en adolescente volvió a visitar a su abuelo.

-En realidad nunca contestaste a mi pregunta-le dijo- ¿Cómo puedo tener éxito cuando sea mayor?

El anciano llevo a su nieto a ver los dos árboles, luego le dijo: ¿Cuál es el mayor?

-Pero no tiene sentido-, dijo el adolescente. –Es más grande el de fuera… pero tendría que haber crecido más el otro de dentro ya que ha tenido menos dificultades para hacerlo.

-Sí, pero el riesgo de enfrentarse a desafíos vale la pena-Dijo el abuelo sonriendo. –Si eliges la opción segura nunca vas a crecer. En cambio, los peligros y desafíos hacen que tu único límite pueda ser el cielo.

Si tú tienes el valor de arriesgar y apostar por que realmente crees, puedes tener la certeza de que despertarás tu verdadero potencial y tendrás éxito en aquello que te propongas.

¿Necesitas empuje para salir de la fuera de confort? No dudes en contactarme, estaré encantada de ayudarte!

Regla de los 20 segundos: creando o deshaciendo hábitos

Regla de los 20 segundos: creando o deshaciendo hábitos

¿A quién no lo cuesta adquirir nuevos hábitos o deshacerse de ellos? Hoy, precisamente, quiero compartir con vosotros  las “Regla de los 20 segundos” que os ayudará tanto a la hora de adquirir nuevos hábitos, como  a deshaceros de alguno ya establecido.

Esta Regla lo que nos quiere decir,  como bien indica su nombre “20 segundos”, que una franja de tiempo puede marcar la diferencia entre llevar a cabo un hábito o no llevarlo.

Un ejemplo muy claro es el que expuso Shawn Achor en su libro Happiness Advantage  (La Ventaja de la Felicidad), el ejemplo es el siguiente:

Imaginemos que nos proponemos empezar a leer más y dejar de ver tanto la televisión. Es muy fácil decirlo, pero la realidad es otra cuando llegamos a casa después de un día de trabajo agotador , vemos el sofá, ahí tan apetecible, y además con el mando a distancia al lado , ¡de lo más accesible!  Por supuesto, lo más fácil es cogerlo  y encender la televisión.  Todo está a mano para que hagamos justo lo que no queremos hacer. ¿Y si lo complicamos para que no sea así? Es decir, ¿y si diseñamos nuestro entorno para que sean mucho más accesibles los nuevos hábitos que queremos adquirir? Es decir, siguiendo con el ejemplo anterior, imaginemos que llegamos a casa, estando el sofá sigue en el mismo sitio pero el mando a distancia lo hemos puesto en otra habitación y además le hemos quitado las pilas, poniendo el libro que queríamos leer encima del sofá. Aquí lo más probable es que nos tiremos en el sofá a leer ese libro que deseábamos por  un rato.  ¿A  que cambia la cosa?

Así que, cuando queramos comenzar con un nuevo hábito, diseñemos nuestro entorno para hacerlo lo más accesible posible, es decir, que a la hora de ponernos no tardemos más de 20 segundos en pasar a la acción.  Por ejemplo: si queremos empezar a hacer deporte por las mañanas, tengamos todo listo para nada más levantarnos no nos dé tiempo ni pensarlo, cojamos nuestras cosas y vayamos directamente al gimnasio o si queremos empezar a beber más agua llevemos siempre con nosotros una botella.  De lo contrario, cuando  queramos deshacernos de algún hábito,  hagamos al revés, diseñemos todo nuestro entorno de manera que nos resulte complicado el llevarlo a cabo y tardemos más de 20 segundos, intentando poner las mayores barreras posibles para no llevarlo a cabo. Aquí por ejemplo, si queremos dejar de beber coca –cola todos los días, no tener la coca cola de lo más accesible, sino que lo compliquemos para encontrarla, y así poner resistencia al hacerlo o como el ejemplo que expuso Shawn si queremos dejar de ver tanta televisión, pongamos el mando a distancia en un lugar lejos de la televisión y para complicarlo más y poner más resistencia quitemos las pilas del mando a distancia.

Si a esta Regla la llevas a cabo junto con el Método Cadena entonces las probabilidades de adquirir un nuevo hábito o deshacerte de alguno aumentarán enormemente!!!

Recordemos:

Los hábitos del hombre forjan su propia fortuna (Publio Sirio)

Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti y marca límites con las otras

Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti y marca límites con las otras

A todos nos ha pasado conocer personas que sacan lo mejor de nosotros; nuestra mejor esencia, nuestra mejor cara, nuestros mejores sentimientos…  Estar a su lado es una maravilla, ya que nos abrimos sin tapujos, el trato es natural y sin complicaciones.  No es fácil encontrarlas, pero cuando pasa, se convierten en nuestros grandes aliados. Hablo de esas personas que nos aceptan tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes, que al estar a su lado se minimizan nuestros defectos y se aumentan nuestras virtudes, esas que hacen que uno sea más valiente y optimista, esas que nos dicen verdades como puños de tal modo que no nos lo tomamos mal, sino como algo a tener en consideración, esas que no nos juzgan y nos comprenden, esas que nos animan a perseguir nuestros sueños porque creen en nosotros, esas que hacen que seamos mejores …

“¿Quieres aprovechar al máximo tu vida? Rodéate de esas personas que tienen la extraña virtud de sacar lo mejor de ti mismo.  (Pep Marí)

A lo largo de nuestra vida estamos continuamente relacionándonos con personas de todo tipo, unas nos aportan unas cosas, otras, en cambio, otras; unas nos sacan nuestro lado más bueno, otras, por el contrario, nuestro lado malo, lo importante es saber poner límites a las que nos puedan hacer daño y pasar el mayor tiempo posible con las que nos saquen lo mejor de nosotros .Parece fácil decirlo, pero en la práctica no es así, por lo general a casi todos en mayor o menor medida nos cuesta poner límites, ser asertivos y defendernos ante lo externo.

¿Quién no ha tenido relaciones con personas con las que hay que medir continuamente las palabras o tener cuidado con ciertas cosas, ya que se pueden ofender o molestar? o ¿quién no ha tenido relaciones con personas con las que no se tiene química o entendimiento? o ¿quién no ha tenido relaciones con personas que te absorben la energía y te cargan de negatividad? Lo ideal sería poder alejarnos de todas éstas y rodearnos de aquellos que saquen lo mejor de nosotros. Esto no es siempre posible, pero lo que sí es posible, es saber marcar límites y aprender a gestionarlas para que apenas nos afecten.  Si aprendemos a hacer ésto, viviremos con mucha más paz y tranquilidad.

Os animo a empezar a conocer primero cuáles son vuestros límites, ya que  las personas no los respetarán si no les  indicáis dónde están.  Esto os ayudará no solo a protegeros, sino a  tener una idea más clara de quiénes sois y cómo queréis ser tratados, y por tanto, os facilitará las relaciones con los demás.

“Es bueno darse cuenta que cada persona que te encuentras tiene un rol en tu vida. Algunos te ponen a prueba, otros te aman, unos te utilizan y otros te enseñan. Pero los realmente importantes son los que sacan lo mejor de ti mismo. Son esas personas poco comunes y extraordinarias que dejan huellas en tu vida y te recuerdan que este mundo aún vale la pena” 

Mejora tu estado de ánimo a través del Método APE

Mejora tu estado de ánimo a través del Método APE

¿Cuántas veces nos hemos sentido de mal humor o con un bajo estado de ánimo sin motivo aparente, o por causas que no tienen mayor importancia? Este estado hace que nos sea más difícil llevar a cabo nuestras tareas diarias, es decir, nuestro nivel de productividad baja, además de disminuir nuestra capacidad de disfrutar de las cosas. El otro día leí un artículo donde la psicóloga positiva Karen Keivich nos daba un método para combatir el mal humor o el bajo estado de ánimo. Hoy quiero compartirlo con vosotros.

Se podría decir que el mal humor a menudo comienza en nuestra cabeza, con nuestros pensamientos, ya que éstos tienen el gran poder de influir en nuestro estado de ánimo, activando diferentes emociones como el miedo, la ira, la alegría etc. Precisamente, Karen Keivich nos da un método con 3 técnicas para desarmar los pensamientos negativos que generan nuestro malestar. A este método le llaman método APE, debido a las siglas de sus 3 técnicas: Alternativas, Perspectiva, Evidencia.

A. ALTERNATIVAS

Una de las formas de combatir esos pensamientos negativos para que no nos generen un mal estado de ánimo es mediante la presentación de pensamientos alternativos a nuestras creencias. Por ejemplo, si el mal humor o mal estado de ánimo comienza con el pensamiento “No soy bueno en mi trabajo ya que no he hecho nada productivo en todo el año. No he contribuido a nada, y nunca contribuiré a nada”, entonces aquí lo que hay que hacer es buscar alternativas a esos pensamientos negativos, ¿De verdad no has hecho NADA bueno en TODO el año? Seguramente algo habremos hecho, busquemos algo, aunque sea mínimo, y quedémonos con eso, sintiéndonos orgullosos. En definitiva, creemos alternativas a esos pensamientos que generan nuestro mal estado de ánimo.

Karen Revich caracteriza las posibles creencias en 3 categorías:  YoSiempre /Todo

  • Yo: Si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “yo”, como por ejemplo “ Yo lo hice, Yo  siempre me meto en problemas, o yo siempre hago las cosas mal” entonces tratemos de mirar hacia el exterior un poco .. y proporcionar otras explicaciones posibles (creando alternativas). Quizá algunas causas del problema también sean debidas a motivos externos ajenos a nosotros.
  • Siempre: Si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “Siempre” o el “Nunca” (palabras absolutistas), como por ejemplo; “Nunca lo conseguiré”, “Nunca lo he hecho”, “Siempre lo hago mal” , entonces, intentemos encontrar algo, una cosa que hayamos hecho bien, y sintámonos orgullos de ello.  Da igual que sea algo pequeño, lo importante es generar alternativas, para quitar ese “siempre “o ese “nunca”.
  • Todo: si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “Todo”  (pensamientos extremistas), como por ejemplo, “Todo me sale mal”. Tratemos de buscar un patrón de pensamientos alternativo al “Todo”, seguramente habrá algo que hagamos bien y tengamos el control, busquemos eso y aferrémonos a ello. Aquí también, es bueno sustituir los pensamientos extremos de “Todo” o”Nada” por pensamientos intermedios, es decir, en vez de pensar que solo puede ser de 1 ó 10, pensemos que pueden ser 1, 2, 3, 4, etc. De este modo, no vemos las cosas como éxito (10) o fracaso (0), sino que tenemos en cuenta que a veces las cosas tienen distintos grados. Por ejemplo, en vez de pensar “Nada del proyecto que he presentado ha estado bien”, pensemos ¿De verdad TODO mal? Pensemos “No ha sido perfecto pero tampoco un fracaso total” “He hecho bien esta  parte…” quedémonos con eso con lo que hemos hecho bien  y pensemos que lo otro es un aprendizaje para que en un futuro lo hagamos mejor.

 P. PERSPECTIVA

Pongamos el tema en perspectiva, dejando de pensar en cosas extremas. No todo es blanco o negro,  en la vida hay muchos matices. Está claro que si nos centramos solamente en nuestros pensamientos negativos y además lo generalizamos a toda nuestra vida, todo lo veremos mal. El objetivo aquí, en la búsqueda de perspectiva es crear flexibilidad en el pensamiento y minimizar el impacto que éstos tienen sobre nosotros.

Estudios psicológicos han demostrado que comparar nuestros problemas con otros muchos más graves (como por ejemplo el hambre en el mundo, guerras etc) ayudan a que veamos los nuestros mucho más pequeños e insignificantes, además hacen que nos sintamos agradecidos por lo que tenemos.

Recordemos, pongamos nuestros temas en perspectiva ¿Cuáles son las probabilidades de que todo salga mal?  Por lo general, no el 100%.

E. EVIDENCIA

Una de las formas más convincentes de rebatir una creencia o pensamiento negativo consiste en demostrar que es incorrecto. Si nuestra creencia es que “Nunca hemos hecho nada bueno en nuestro trabajo durante el último año”, pensemos y anotemos en una hoja de papel al menos dos cosas que hayamos hecho bien, dos ejemplos concretos.

Así que, cuando estemos de mal humor o con un mal estado de ánimo, ¡apliquemos el Método APE!

 

Aprende a decir NO a través de la Técnica  del Sándwich

Aprende a decir NO a través de la Técnica del Sándwich

El otro día hablando con una amiga, me comentaba, que se sentía un poco agobiada ya que sus colegas del trabajo habían organizado una quedada para ir a ver un concierto, y no sabía cómo decir no. A ella no le gustaba el grupo que tocaba y al mismo tiempo, tenía otro plan que le apetecía más.

Esto es algo muy frecuente que nos ha sucedido a todos en algún momento. ¿Quién no se ha visto en esa tesitura?, además cuando hacemos algo que realmente no  queremos, nos sentimos enfadados con nosotros mismos por no haber sabido decir NO.

Aprender a  decir no es fundamental ya que nos ayuda a enfocar nuestro tiempo hacia las personas  y actividades que son importantes para nosotros.

 “Sólo aprendiendo a decir “no” podemos centrarnos en las cosas que  realmente importan”— Steve Jobs

Hoy me gustaría hablaros de una técnica muy buena y fácil que nos ayuda a saber decir no , de una manera educada y sutil, haciendo que esa negativa sea recibida sin que parezca mal.  “La Técnica Sándwich”. 

Básicamente consiste en decir no añadiendo algo positivo delante y detrás para que no parezca tan negativo. Es decir, consiste en decir no, disminuyendo su carga  negativa mediante la empatía y el refuerzo positivo. 

La  técnica Sándwich se llama así porque las dos rebanadas de pan representan los mensajes positivos, mientras que el relleno representa el no.

TECNICA SANDWICH
Cogiendo el ejemplo de mi amiga, una posible respuesta aplicando la técnica sándwich  sería:

“Me parece un planazo lo del concierto, ya que es una  manera de vernos fuera del trabajo y hacer cosas diferentes, lo que pasa es que sinceramente ese grupo no me gusta y temo que se me haga larguísimo y me agobie.  Para el próximo plan me apunto fijo, ¡con lo bien que me lo paso con vosotros!  Mil gracias por invitarme y contar conmigo “

Siendo:

  1. Rebanada de pan 1 (mensaje positivo): Empezamos con un mensaje  positivo o de empatía. En este caso sería “Me parece un planazo lo  del concierto, ya que es una manera de vernos fuera del trabajo y hacer cosas  diferentes” 
  2.  El  relleno: el no (mensaje negativo):  “lo  que pasa es que sinceramente ese grupo no me gusta y temo que se me haga larguísimo  y me agobie” 
  3. Rebanada  de pan 2 (mensaje positivo): Terminamos con un mensaje  positivo, de empatía o de agradecimiento final.   “Para el próximo plan me apunto fijo, ¡con lo bien que me lo paso con vosotros! Mil gracias por invitarme y contar conmigo “ 

Como podréis apreciar, no es lo mismo dar un no directo,  que decir el no disminuyendo la carga negativa mediante la empatía y mensajes positivos.

Esta técnica también es utilizada  para dar feedback correctivo, es decir, hacer críticas sin que la otra persona  se sienta ofendida y de esta manera mejorar su rendimiento. De esto hablaré en  otro post.

¿Qué os ha parecido? Espero que os guste y le saquéis el mayor provecho a esta técnica.

Estableciendo límites

Estableciendo límites

¡Qué tema, el establecer límites con los demás! Esto es algo que a muchos les cuesta muchísimo,  no paro de verlo con mis clientes, pero como todo en la vida se puede aprender y a medida que se va aplicando resulta más y más fácil… además de ganar en salud emocional y bienestar.

Hace ya años cuando me encontraba trabajando en el extranjero,  experimenté un capítulo, al poco de llegar a la empresa, en el que tuve que establecer mis límites de una forma asertiva (os puedo decir que me costó lo suyo, pero me sentí tan bien después!!).  En la empresa donde trabajaba, había una zona en la cual en los descansos podíamos ir a fumar. En uno de esos descansos, me fui a fumar mientras tomaba un café, al poco, llegaron dos compañeros y mientras fumaban se pusieron a hablar en su idioma (el cual no entendía). Pasados unos minutos, uno de ellos se dirigió a mí (en inglés), de una forma muy poco amable, para decirme que me fuera de ahí ya que estaban teniendo una conversación privada. ¡¡Me quedé de piedra!! ¡¡Lo sentí tan injusto!, primero que me hablara de esa manera tan desagradable, y segundo porque no me parecía que yo tuviera que irme de ahí, de la zona de descanso de todos, considerando que si tenían que hablar de algo privado eran ellos los que tendrían que irse a otra parte. Mientras me lo decía , mi cabeza funcionó a mil …mis pensamientos eran “A ver Cova, si te vas con la cabeza baja voy a consentir que siempre me traten así y no me respeten, así que ármate de valor y contesta de manera educada y asertiva”… y le contesté Disculpa pero esta es la zona común para descansar y si tenéis algo de qué hablar en privado lo mejor es que vayáis a otro lado…..ah ! y por cierto, no te olvides que yo no entiendo vuestro idioma..” Así que, ahí me quedé, acabando mi café y mi cigarrillo….Os puedo asegurar que me costó lo suyo, pero luego me sentí tan bien!! ¡Me hice respetar! y si no lo hubiera hecho probablemente hubiera vivido más situaciones parecidas. Nunca más volvió a pasar, de hecho ese compañero a su manera me pidió disculpas. Hoy en día es un gran amigo mío.

Me gusta comparar el establecer los límites con la siguiente historia:

Imagina que vas caminado y te encuentras un árbol repleto de manzanas con una pinta increíble, el árbol no tiene ninguna valla o algo que impida el acceso, entonces te acercas y te comes unas manzanas. Sigues caminando y más adelante te encuentras otro árbol repleto de manzanas rojas, pero esta vez hay una valla que lo protege con un cartel de advertencia de no pasar. Entiendes que si traspasas esa valla habrá una consecuencia.  En el primer árbol al no haber una valla o algo que lo proteja te sentías con la confianza  o con el derecho de cogerlas  y comértelas… 

Con la valla del árbol existe un límite, es una señal de stop que dice NO traspasar esa línea, es decir, determina hasta dónde sí y hasta dónde no.

Lo mismo sucede cuando ponemos límites, ello permite cuidarnos a nosotros mismos y establecer relaciones mucho más sanas.

A todos nos ha pasado alguna vez el no expresar lo que sentimos, aunque nos hayamos sentido dañados, por temor a un enfrentamiento, o sentirnos culpables alguna vez si decimos “no” a alguna petición que consideramos abusiva.  Y yo me pregunto ¿no nos hace más daño el no ser fieles a nosotros mismos, y no respetarnos?   

Una cosa hay que tener muy clara “Como seres humanos tenemos todo el derecho a decidir cómo queremos ser tratados”  y establecer límites es la clave.

Aquí os dejo algunos consejos:

(Modificado del libro, Boundaries: Where You End and I Begin, por Anne Katherine)

  • Cuando identifiques la necesidad de establecer un límite, hazlo con claridad, calma, firmeza y  respeto.
  • Hay que recordar que no somos responsables de la reacción de las otras personas, pero sí somos responsables de comunicar donde están nuestros límites de una forma respetuosa. Si a las personas les molesta, es su problema, no el nuestro.
  • Al principio, es probable que te sientas egoísta (sobre todo cuando sea el caso de decir no), culpable o avergonzado. Hazlo de todos modos, como he dicho anteriormente, como seres humanos tenemos el derecho a cuidar de nosotros mismos y a decidir cómo ser tratados.
  • El establecimiento de límites requiere práctica y determinación. No permitas que la ansiedad o baja autoestima te impida cuidarte a ti mismo. Es precisamente ahí, cuando más lo necesitamos. El establecer nuestros límites nos ayudará a una mejora en nuestro bienestar y autoestima.  
  • Cuando sientas que te han hecho daño es probable que necesitemos establecer algún límite.. Escúchate, determina qué es lo que debes hacer o decir, y luego comunícalo asertivamente.
  • Apóyate en todas aquellas personas que respetan tu derecho a establecer límites y elimina, tanto como puedas, todas aquellas  que no lo hagan.
Sácale provecho a tu tiempo con los “pomodoros”

Sácale provecho a tu tiempo con los “pomodoros”

¿Nunca os ha pasado que haciendo la misma tarea hay veces que rindes el doble que otras? Eso pasa por el nivel de concentración que tengamos en ese momento. Hoy quiero compartir con vosotros una técnica, “La Técnica Pomodoro”,  que a mí, personalmente, me ayuda mucho a ser más productiva.  La técnica usa un reloj para dividir los tiempos que dedicamos a una tarea en intervalos de 25 minutos, llamados “pomodoros”.  Fue creada por Francesco Cirillo en las década de los 80 y el nombre de “Pomodoro” (tomate en español) viene de que usó un temporizador de cocina en forma de tomate.

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La finalidad de la técnica es mejorar nuestra capacidad de atención y concentración, ganando tiempo a la hora de realizar nuestras tareas.

 

Los pasos a seguir para llevarla a cabo son los siguientes:

1. Hacer un listado de las tareas a realizar, averigua cuánto tiempo necesitas dedicar en cada tarea contando los pomodoros, es decir, ¿necesitas 4 pomodoros para acabar un informe? O ¿necesitas dos pomodoros para responder los emails del trabajo? Recuerda, un pomodoro equivale a 25 minutos.

listado tareas

 

2. Elige la tarea por la que quieras comenzar.

3. Céntrate en la tarea y elimina distracciones: Pon el temporizador en marcha durante 25 minutos, lo que se llama “pomodoro”. ¡Importante! No permitas que te distraiga nada externo, es decir, pon el teléfono en modo avión, no abras ninguna red social o si recibes un correo electrónico déjalo pendiente de leer para después.

Ojo! Aunque existen diferentes métodos y aplicaciones para contabilizar tiempos, los expertos recomiendan utilizar  elementos físicos para medirlos ya que mandamos una orden mucho más clara a nuestro cerebro sobre cuándo comienza el periodo de trabajo. Yo también os sugiero emplear el reloj de cocina u otro elemento similar.

4.Respeta las pausas: Transcurridos los 25 minutos, haz una pausa de 5 minutos. Bajo ningún concepto sigas trabajando. Hay que respetar tanto los tiempos de trabajo como los tiempos de descanso. Levántate del lugar de trabajo, camina un poco, bebe algo o haz cualquier otra cosa que te permita un respiro mental.

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5. Cuando finalices alguna de las tareas táchala del listado y comienza por la siguiente.

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6. Cada 4 pomodoros , es decir, 100 minutos, realiza un descanso largo  de entre  15-20 minutos.

4pomodoros

 

Yo he utilizado esta técnica para escribir el post y me ha llevado 2 pomodoros. 🙂 . Para no perder la concentración me funciona muy bien.

Es una técnica muy sencilla y efectiva que puedes aplicar en muchas tareas de tu día a día. ¡¡Os invito a probarla y que me contéis vuestros resultados!!

Nuestros valores, nuestro GPS interno

Nuestros valores, nuestro GPS interno

En la expocoaching del año pasado descubrí una herramienta muy buena y potente que hoy quiero compartirla con vosotros. Se trata de unas cartas en las que cada una de ellas representa un valor, como por ejemplo: honestidad, amistad, dinero etc.  El fin de estas cartas es identificar cuáles son nuestros principales valores. Al identificarlos descubrirnos lo que realmente nos importa, ya que los valores son creencias fundamentales que hacen que prefiramos y elijamos unas cosas en lugar de otras, o nos comportemos de una u otra forma. Es decir,  tener claro nuestros valores nos proporciona una pauta de lo que nos importa y lo que rige nuestra vida. Es como si fueran nuestro GPS interno, ya que nos define como personas, de ahí la importancia de identificarlos, priorizarlos y vivir de acuerdo a ellos para llevar una vida más plena y con sentido.

Si vivimos de acuerdo a nuestros valores, vivimos siendo consecuentes con nosotros mismos, sacando a la luz nuestra mejor versión 

Vivir  de forma alineada con nuestros valores es fundamental, ya que si vivimos traicionándolos  sentiremos insatisfacción y no estaremos 100% felices.

Yo os animo a identificar cuáles son vuestros valores principales, priorizarlos y actuar en consecuencia.

Recordemos:

Lo más importante es evolucionar hacia una vida en línea con nuestros propios valores y deseos, sin estar limitados por nuestros propios miedos o por los discursos negativos de los demás (Laurent Gounelle)

Aquí os dejo esta lista de valores , sin mirarla mucho, escoged 10 valores  que sean prioritarios en este momento de vuestra vida. Después, cuando tengáis esa lista de 10, entre ellos elegid 5, priorizar de esos 5,  colocándolos de mayor a menor importancia. Esos 5 valores representan vuestras prioridades en la vida, ¡Tenerlos muy presentes!

Valores listado BLOG

Nota: hay que tener en cuenta que nuestro sistema de valores van cambiando a lo largo de nuestra vida, así que es bueno ir revisándolos.

El poder de nuestros pensamientos

El poder de nuestros pensamientos

Una de tantas ponencias a las que acudí este fin de semana en la feria de Expocoaching, fue la del gran Bernabé Tierno sobre “El poder de la mente”. ¡Qué ponencia! Ha sido una de esas conferencias que te llegan a lo más profundo de tu corazón y no te dejan indiferente, sino que te llevan a una reflexión que crean en ti, un antes y un después. ¡Ha sido todo un regalo escucharlo!

Una de las frases que dijo fue:

“Somos lo que hacemos con nuestras actitudes, pero nuestras actitudes son fruto de nuestros pensamientos”

¡Qué verdad! Muchas personas no son conscientes de la influencia que tienen nuestros pensamientos, en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos. Cada uno de éstos genera una emoción (alegría, miedo, tristeza…), y cada emoción tiene un impacto en nosotros.

En muchas ocasiones, no digo en todas, lo que más nos hace sufrir es la interpretación de los pensamientos que nos vienen a la cabeza, cuántas veces nos boicoteamos a nosotros mismos!!!.Por eso, es muy importante el CUIDAR nuestros pensamientos y si es necesario REEDUCARLOS para sustituir los negativos, exagerados, pesimistas…y en general todos aquellos que nos causan malestares innecesarios,  por otros más realistas,  más positivos.

Cuando aprendemos esto, la vida no sólo se vuelve más sencilla, sino que podemos disfrutarla mucho más.

Por lo tanto, no podemos negar la importancia que el pensamiento tiene en nuestra vida. Recordemos que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar nuestro estado de ánimo.

“Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino” Henry David Thoreau,  o como dice Stephen Crane ” El que puede cambiar sus pensamiento puede cambiar su destino”

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para controlar nuestros pensamientos:

  • TOMAR CONCIENCIA de la gran cantidad de pensamientos negativos que podemos llegar a tener, es el primer paso.
  • SER CONSCIENTE de que SOMOS NOSOTROS quienes tenemos el control sobre lo que pensamos. Es nuestra responsabilidad elegir pensar de forma positiva o negativa.
  • DETECTAR los pensamientos negativos y los que nos produzcan malestar.
  • DESTRÚIRLOS, acabar con ellos. No podemos dejar que sigan y que se cuelen en  nuestra mente.
  • SUSTITÚIRLOS. La clave es sustituir: cambia los pensamientos que te centran en lo que no quieres por otros opuestos y en positivo.
  • VISUALÍZATE: Crear imágenes mentales de lo que quieres y disfruta imaginándolo, con todo lujo de detalles, cómo te sentirías y lo que harías  si ya fuera una realidad.
  • COMPÓRTATE como si ya lo hubieras conseguido. Si cambiamos la corporabilidad inmediatamente nuestras emociones cambian, y por lo tanto nuestros pensamientos. Así que hay que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.

Para que todo esto funcione, tiene que ser un ejercicio diario y constante. Proponte un mínimo de tres semanas haciendo este ejercicio mental ¡ya me dirás los cambios!

Haz que tus emociones jueguen a tu favor

Haz que tus emociones jueguen a tu favor

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad ( Dr. Daniel Goleman)

¿Cuántas veces nos hemos visto presos de nuestras emociones, reaccionando de forma que luego nos ha llevado al arrepentimiento?  Entonces,  ¿qué podemos hacer? ¿Dejar que nos dominen  y que nos lleven donde ellas quieran? o ¿aprender gestionarlas para actuar como queramos?

Las emociones son impulsos que nos llevan a actuar. Todas son, esencialmente, impulsos a la acción que nos inclinan a un determinado tipo de conducta.

Tenemos dos mentes “una mente que piensa (mente racional)  y otra mente que siente (mente emocional)” estas dos mentes interactúan entre sí para construir lo que es nuestra vida mental, es decir, operan en estrecha colaboración.

No podemos plantearnos vivir sin emociones, las emociones están ahí y siempre estarán. Algunas son de baja intensidad, las cuales no nos afectan casi, pero otras en cambio,  se manifiestan de una manera muy fuerte que hace que nos resulte mucho más difícil controlarlas. Como he dicho anteriormente, no podemos plantearnos vivir sin emociones,  pero lo que sí podemos, es aprender a gestionarlas para que jueguen a nuestro favor.

Gestionarlas no significa anularlas o eliminarlas sino todo lo contrario, es bueno identificarlas, reconocerlas, saber el por qué de su origen, razonar si tienen o no razón de ser, y actuar de forma que no nos jueguen malas pasadas.  Por ejemplo, imaginemos que te sientes muy enfadado y te apetece gritarle a tu jefe barbaridades,  pero  puede que este modo de  expresar tu indignación te acarree consecuencias muy negativas, que si te paras a reflexionar sobre las consecuencias, buscaras otras vías de escape para aliviar el enfado (correr, respirar profundamente, pasear por la naturaleza, etcétera, etcétera… ) y te enfrentarás a esa situación cuando estés más calmado emocionalmente.

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo  (Aristóteles)

Se podría decir que la gestión emocional es un conjunto de habilidades que nos permiten identificar, entender, controlar y modificar (en caso de que fuera necesario) nuestras emociones de forma que consigamos expresarlas de una manera equilibrada. Además también nos permite entender más a las personas y como consecuencia, relacionarnos de una manera más efectiva en la sociedad.

Podemos entrenarnos para manejar nuestras emociones, todo esto lleva su tiempo, pero con práctica y perseverancia es posible.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir de cómo podemos actuar ante situaciones en que las emociones nos desbordan y no sabemos controlarlas:

Toma conciencia de tus emocionesEl primer paso para gestionar nuestras emociones es tomar conciencia de que las tenemos. Todo el día estamos experimentado emociones. Lo importante es saber cuáles me están afectando demasiado para no dejarlas permanecer mucho tiempo con nosotros y nos jueguen una mala pasada, actuando arrastrado por ellas.

Identifica las emociones y ETIQUETALAS. Ponle nombre a las emociones que experimentas. Es importante que te acostumbres a detectarlas. Las emociones básicas son: el miedo,  la alegría,  la tristeza,  la rabia, el  amor, el odio y  la sorpresa. Etiquétalas bien para averiguar su origen, de donde nacen…..

Puedo controlar mis pasiones y emociones, si puedo entender su naturaleza (Spinoza)

Acéptalas. Cuando estamos tristes, estamos tristes y ¡no pasa nada! No tenemos por qué negar nuestras emociones, si estás triste o enfadado es muy lícito. Lo bueno es ser consciente de ello y aceptarlo, ya que si no lo aceptamos no lo podremos ver, y si no lo podemos ver, no podremos gestionarlo, y por tanto, no aprenderemos de ello.

Frénalas.  Si ves que la emoción es incontrolable y cada vez te domina más, hay que intentar frenarla para disminuir esa intensidad. ¿Cómo? Pues a través de la respiración profunda, ya que ayuda a aliviar la elevada excitación fisiológica (la respiración es muy importante nos ayuda a salir mucho del estrés), el ejercicio físico, distraerte haciendo otra cosa… Otra manera es a través de cambiar mi mensaje del cuerpo, es decir, el lenguaje de nuestro cuerpo y la emoción están totalmente ligados. Cuando estoy enfadado mi gesto facial cambia y también mis movimientos. Si queremos cambiar nuestra emoción, tenemos que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.  Si cambias la corporalidad inmediatamente la emoción va a cambiar.

Escúchalas. Después párate a escucharlas antes de actuar, por eso es muy importante, que si la emoción en ese momento te está dominando, intenta frenarla para ver las cosas con mayor claridad. Pregúntate  ¿qué mensaje hay detrás de esta emoción? ¿Qué me ha provocado este estado emocional? Toda emoción nos envía un mensaje, escúchala bien para averiguar el por qué real de su aparición.

Actúa en consecuencia mediante la RAZÓN. Ya hemos hecho la parte más importante del camino ya que si no identificamos, aceptamos y escuchamos nuestras emociones no podemos trabajar sobre ellas. Ahora es el turno de pasar a la acción ya que una vez que nos hemos hecho conscientes, podemos tomar la determinación de responder como deseamos. Las emociones pueden llegar a ser muy fuertes. Pero antes de que te dejes llevar por ellas  y reacciones de una manera que te puedas arrepentir, decide como quieres responder.

Aquí es muy importante relativizar, es decir, distinguir cuando algo es verdaderamente importante y cuando no lo es. No se trata de quitarle la importancia a un hecho o situación que realmente la tiene y que nos ha provocado esa emoción, sino de afrontarla con serenidad y  lucidez, y así responder de la manera que nosotros queremos.

Define estrategias de gestiónEl último paso sería que a medida que ya hayas sabido gestionar alguna de tus emociones de una forma satisfactoria, utilices esa manera de actuar ante tal emoción como una estrategia de actuación para el futuro.

¡Os animo a aprender a gestionar vuestras emociones para vivir una vida más satisfactoria!