Ahí, fuera de la zona de confort es donde ocurren cosas mágicas

Ahí, fuera de la zona de confort es donde ocurren cosas mágicas

Recuerdo perfectamente estar en aquella estación esperando el autobús que me llevara hasta un pueblo, de difícil acceso,  donde estaba la empresa que me iba a hacer la entrevista de trabajo. Era Diciembre, en Holanda, un frío que te mueres. Era muy temprano por la mañana, llevaba en mi bolsillo una nota con el nombre del pueblo escrito “Wijk bij Duurstede”, aquello no había quien lo pronunciara. Al entrar en el autobús le enseñé la nota al conductor para que me indicara cuando me tenía que bajar, cuando llegué a mi destino el conductor, encantador, me explico el camino que tenía que tomar  y me advirtió que me llevaría unos  15 minutos ya que la empresa se encontraba en la zona industrial del pueblo, a las afueras.

Recuerdo perfectamente ese trayecto caminando, un frío horrible, todavía no había amanecido del todo, estaba oscuro….. me venían pensamientos tipo Pero ¿qué hago yo aquí en medio de la nada yendo a una entrevista de trabajo….? ¿de verdad tengo necesidad de esto?” Estaba nerviosa,  era una entrevista para trabajar de Account Manager para una empresa holandesa, nunca había trabajado como profesional anteriormente, había terminado unas prácticas que estaba realizando ahí  y había decido que mi experiencia en Holanda no había terminado, y me puse a buscar trabajo…. Era mi primera entrevista, os puedo asegurar que la preparé a conciencia: me leí todo lo que encontré sobre la empresa, preparé las posibles preguntas y las respuestas etc. De la entrevista salí muy contenta,  y en seguida me llamaron para comunicarme que todo iba bien pero que tenía que completar mi entrevista con un test  de conocimientos a rellenar  en un tiempo limitado.  Todo salió bien y me contrataron con unos honorarios que no me los esperaba 🙂

Todos los años la empresa se iba a una gran feria del sector a Alemania, y el director quería que recibiera un training intensivo de 5 días y que luego me fuera con ellos a la feria. De esta manera, rápidamente me iba a familiarizar con los productos de la empresa y su forma de trabajar, ¡¡todo un reto para mí!!  Pues os puedo decir, que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida! Finalmente trabaje casi cuatro año con ellos… y no os podéis imaginar la cantidad de experiencias que he vivido y sobre todo, todos los conocimientos y aprendizajes que adquirí!!!

Si no me hubiera decido a dar ese paso, y hubiera vuelto a España después de las prácticas, a mi zona de confort,  no habría vivido el cumulo de experiencias tan fantásticas que me dio esa oportunidad. Nunca habría llegado a saber lo que soy capaz de alcanzar por mí misma, y por supuesto, no sería la persona que soy ahora mismo. Esa experiencia me hizo crecer…

Es ahí, fuera de la zona de confort donde uno crece! Donde uno saca a florecer todo su verdadero potencial, ya que son caminos desconocidos que nos obliga a expandir nuestros límites y ser más de lo que somos e hubiéramos imaginado. ES AHÍ FUERA DONDE OCURREN COSAS INCREÍBLES!

Aquí os dejo un cuento que nos refleja perfectamente lo que quiero transmitiros:

Dos árboles

Una vez, un niño de ocho años que era muy listo para su edad, fue a visitar a su abuelo como hacía cada fin de semana. Esta vez tenía una idea muy interesante en la mente, se había propuesto triunfar en la vida y pensaba hacer todo lo que fuera necesario para lograr ese objetivo.

Su abuelo había sido una persona de éxito por lo que le formuló la siguiente pregunta: Yo, cuando crezca voy a tener mucho éxito. Abuelo, ¿Puedes darme algún consejo sobre cómo alcanzarlo?

El abuelo asintió pero no dijo ni una palabra. Cogió al niño de la mano y fueron a un vivero donde compraba regularmente las plantas. Le dijo que escogiera dos árboles.

Se los llevaron a la casa y se dispusieron a plantarlos en un lugar adecuado. Uno de ellos lo pusieron en el jardín, el otro, en cambio, lo plantaron en una pequeña olla en el interior.

Entonces el abuelo le preguntó a su nieto: ¿Cuál de los dos árboles piensas que va a tener más éxito en el futuro?

Al niño le encantaba este tipo de acertijos, así que se tomó unos minutos para pensarlo y dijo: El árbol de la olla. La razón es que aquí dentro se encuentra protegido y seguro. El de fuera tiene que enfrentarse a elementos externos que pueden dificultar que crezca.

El abuelo se encogió de hombre y dijo: ya veremos.

El tiempo pasó y el abuelo se encargó de cuidar las dos plantas por igual. Un día, el niño ya convertido en adolescente volvió a visitar a su abuelo.

-En realidad nunca contestaste a mi pregunta-le dijo- ¿Cómo puedo tener éxito cuando sea mayor?

El anciano llevo a su nieto a ver los dos árboles, luego le dijo: ¿Cuál es el mayor?

-Pero no tiene sentido-, dijo el adolescente. –Es más grande el de fuera… pero tendría que haber crecido más el otro de dentro ya que ha tenido menos dificultades para hacerlo.

-Sí, pero el riesgo de enfrentarse a desafíos vale la pena-Dijo el abuelo sonriendo. –Si eliges la opción segura nunca vas a crecer. En cambio, los peligros y desafíos hacen que tu único límite pueda ser el cielo.

Si tú tienes el valor de arriesgar y apostar por que realmente crees, puedes tener la certeza de que despertarás tu verdadero potencial y tendrás éxito en aquello que te propongas.

¿Necesitas empuje para salir de la fuera de confort? No dudes en contactarme, estaré encantada de ayudarte!

Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti y marca límites con las otras

Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti y marca límites con las otras

A todos nos ha pasado conocer personas que sacan lo mejor de nosotros; nuestra mejor esencia, nuestra mejor cara, nuestros mejores sentimientos…  Estar a su lado es una maravilla, ya que nos abrimos sin tapujos, el trato es natural y sin complicaciones.  No es fácil encontrarlas, pero cuando pasa, se convierten en nuestros grandes aliados. Hablo de esas personas que nos aceptan tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes, que al estar a su lado se minimizan nuestros defectos y se aumentan nuestras virtudes, esas que hacen que uno sea más valiente y optimista, esas que nos dicen verdades como puños de tal modo que no nos lo tomamos mal, sino como algo a tener en consideración, esas que no nos juzgan y nos comprenden, esas que nos animan a perseguir nuestros sueños porque creen en nosotros, esas que hacen que seamos mejores …

“¿Quieres aprovechar al máximo tu vida? Rodéate de esas personas que tienen la extraña virtud de sacar lo mejor de ti mismo.  (Pep Marí)

A lo largo de nuestra vida estamos continuamente relacionándonos con personas de todo tipo, unas nos aportan unas cosas, otras, en cambio, otras; unas nos sacan nuestro lado más bueno, otras, por el contrario, nuestro lado malo, lo importante es saber poner límites a las que nos puedan hacer daño y pasar el mayor tiempo posible con las que nos saquen lo mejor de nosotros .Parece fácil decirlo, pero en la práctica no es así, por lo general a casi todos en mayor o menor medida nos cuesta poner límites, ser asertivos y defendernos ante lo externo.

¿Quién no ha tenido relaciones con personas con las que hay que medir continuamente las palabras o tener cuidado con ciertas cosas, ya que se pueden ofender o molestar? o ¿quién no ha tenido relaciones con personas con las que no se tiene química o entendimiento? o ¿quién no ha tenido relaciones con personas que te absorben la energía y te cargan de negatividad? Lo ideal sería poder alejarnos de todas éstas y rodearnos de aquellos que saquen lo mejor de nosotros. Esto no es siempre posible, pero lo que sí es posible, es saber marcar límites y aprender a gestionarlas para que apenas nos afecten.  Si aprendemos a hacer ésto, viviremos con mucha más paz y tranquilidad.

Os animo a empezar a conocer primero cuáles son vuestros límites, ya que  las personas no los respetarán si no les  indicáis dónde están.  Esto os ayudará no solo a protegeros, sino a  tener una idea más clara de quiénes sois y cómo queréis ser tratados, y por tanto, os facilitará las relaciones con los demás.

“Es bueno darse cuenta que cada persona que te encuentras tiene un rol en tu vida. Algunos te ponen a prueba, otros te aman, unos te utilizan y otros te enseñan. Pero los realmente importantes son los que sacan lo mejor de ti mismo. Son esas personas poco comunes y extraordinarias que dejan huellas en tu vida y te recuerdan que este mundo aún vale la pena” 

Cambia tu forma de ver los cambios

Cambia tu forma de ver los cambios

A todos nos ha pasado en algún momento de nuestra vida, el sentir que no nos llena lo que hacemos o estar insatisfechos con algo, sintiendo la necesidad de hacer un cambio.  Cuando tenemos este sentimiento, tenemos que tomarlo como una SEÑAL para replantearnos ciertas cosas de nuestra vida.

“No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio” Herbert George Wells

Me he encontrado con muchísimas personas a las que esta sensación les atormentas y les bloquea, viéndolo como algo negativo y sintiendo temor por ello. ¡Maldito miedo! ¡¡Qué daño nos hace!! El miedo al cambio nace por el temor de perder la seguridad que sentimos de estar en nuestra famosa “zona de confort”, ese lugar conocido, malo pero amigable y a la vez tranquilizante, donde nos sentimos seguros. Pero yo me pregunto ¿no deberíamos sentir más miedo de pensar que si no avanzamos y  realizamos cambios, nuestra vida va a ser pura rutina eliminando de ella tiempos apasionantes  llenos de  nuevos  aprendizajes? ¿Estamos realmente dispuestos a renunciar a vivir momentos intensos, momentos de ilusión, momentos de lucha por nuestros sueños simplemente por “temor”?

La aversión al cambio es el primer estorbo para nuestra evolución y progreso personal. El cambio y el crecimiento son IMPRESCINDIBLES para poder alcanzar el futuro que deseamos. ¡Es así! Para alcanzar lo que deseamos en la vida hay que estar dispuestos a  experimentar nuevas cosas, cambiar lo que estábamos haciendo hasta ahora, ir más allá de lo que sabemos.

El otro día hablando con una amiga, me decía que ella adoraba los momentos de transición en los que uno tiene que pararse, reflexionar y tomar decisiones. Decía que para ella significaba evolución y mejoras en su vida. Yo os animo a todos a cambiar la forma de ver los cambios, a verlos como algo positivo para seguir mejorando y evolucionando, teniendo la absoluta certeza que va a significar un crecimiento personal ,sumando pasos para llevar la vida que queremos y deseamos.

“No hay mayor fuerza de cambio que las personas inspiradas en vivir una vida mejor” Steve Maraboli

Aquí os dejo algunos pasos para que esos cambios sean más llevaderos:

1. Ver el cambio como algo positivo, significando evolución y mejoras en tu vida. Intenta evitar los miedos a toda costa. Recuerda, pregúntate si estás siendo racional; si, el cambio va a suponer algo tan malo como te imaginas, si estás exagerando o si es cierto ese pensamiento “de que no eres capaz de hacerlo”, qué es lo peor que podría pasar, en el 99% de los casos sobrevivirías y seguirías adelante y además adquirirías un aprendizaje.

2. Tómate tu tiempo de transición y reflexión; es decir, si un día te levantas con esa sensación de insatisfacción en tu vida, no vayas y lo cambies todo de la noche a la mañana, tómate el tiempo que necesites para reflexionar y así saber qué es exactamente lo que te está creando esa sensación de insatisfacción y piensa cómo lo  podrías solventar. Cada persona tiene sus propios ritmos, escúchate bien para poder llevar el cambio al ritmo que necesites.

3. Toma decisiones: una vez que ya hayas localizado exactamente lo que te está creando insatisfacción toma decisiones para poder cambiarlo. Hace tiempo escribí un post de cómo tomar decisiones, aquí os lo dejo.

4.  Define muy bien tu objetivoOs recuerdo los requisitos básicos  para  definir buenos objetivos.

5.  Crea un plan de acción. Con todo lo analizado anteriormente, coge papel y bolígrafo y traza los pasos necesarios que tienes que llevar a cabo para conseguir el cambio deseado.

6.  ACTÚA. Para nada sirve todo lo anterior si no ejecutas tu plan. Recuerda que estos pasos son imprescindibles para conseguir los objetivos que muy detenida y conscientemente te has planteado. Utiliza como palanca motivadora el sentimiento que obtendrás cuando lo hayas conseguido.

Aprende a decir NO a través de la Técnica  del Sándwich

Aprende a decir NO a través de la Técnica del Sándwich

El otro día hablando con una amiga, me comentaba, que se sentía un poco agobiada ya que sus colegas del trabajo habían organizado una quedada para ir a ver un concierto, y no sabía cómo decir no. A ella no le gustaba el grupo que tocaba y al mismo tiempo, tenía otro plan que le apetecía más.

Esto es algo muy frecuente que nos ha sucedido a todos en algún momento. ¿Quién no se ha visto en esa tesitura?, además cuando hacemos algo que realmente no  queremos, nos sentimos enfadados con nosotros mismos por no haber sabido decir NO.

Aprender a  decir no es fundamental ya que nos ayuda a enfocar nuestro tiempo hacia las personas  y actividades que son importantes para nosotros.

 “Sólo aprendiendo a decir “no” podemos centrarnos en las cosas que  realmente importan”— Steve Jobs

Hoy me gustaría hablaros de una técnica muy buena y fácil que nos ayuda a saber decir no , de una manera educada y sutil, haciendo que esa negativa sea recibida sin que parezca mal.  “La Técnica Sándwich”. 

Básicamente consiste en decir no añadiendo algo positivo delante y detrás para que no parezca tan negativo. Es decir, consiste en decir no, disminuyendo su carga  negativa mediante la empatía y el refuerzo positivo. 

La  técnica Sándwich se llama así porque las dos rebanadas de pan representan los mensajes positivos, mientras que el relleno representa el no.

TECNICA SANDWICH
Cogiendo el ejemplo de mi amiga, una posible respuesta aplicando la técnica sándwich  sería:

“Me parece un planazo lo del concierto, ya que es una  manera de vernos fuera del trabajo y hacer cosas diferentes, lo que pasa es que sinceramente ese grupo no me gusta y temo que se me haga larguísimo y me agobie.  Para el próximo plan me apunto fijo, ¡con lo bien que me lo paso con vosotros!  Mil gracias por invitarme y contar conmigo “

Siendo:

  1. Rebanada de pan 1 (mensaje positivo): Empezamos con un mensaje  positivo o de empatía. En este caso sería “Me parece un planazo lo  del concierto, ya que es una manera de vernos fuera del trabajo y hacer cosas  diferentes” 
  2.  El  relleno: el no (mensaje negativo):  “lo  que pasa es que sinceramente ese grupo no me gusta y temo que se me haga larguísimo  y me agobie” 
  3. Rebanada  de pan 2 (mensaje positivo): Terminamos con un mensaje  positivo, de empatía o de agradecimiento final.   “Para el próximo plan me apunto fijo, ¡con lo bien que me lo paso con vosotros! Mil gracias por invitarme y contar conmigo “ 

Como podréis apreciar, no es lo mismo dar un no directo,  que decir el no disminuyendo la carga negativa mediante la empatía y mensajes positivos.

Esta técnica también es utilizada  para dar feedback correctivo, es decir, hacer críticas sin que la otra persona  se sienta ofendida y de esta manera mejorar su rendimiento. De esto hablaré en  otro post.

¿Qué os ha parecido? Espero que os guste y le saquéis el mayor provecho a esta técnica.

Estableciendo límites

Estableciendo límites

¡Qué tema, el establecer límites con los demás! Esto es algo que a muchos les cuesta muchísimo,  no paro de verlo con mis clientes, pero como todo en la vida se puede aprender y a medida que se va aplicando resulta más y más fácil… además de ganar en salud emocional y bienestar.

Hace ya años cuando me encontraba trabajando en el extranjero,  experimenté un capítulo, al poco de llegar a la empresa, en el que tuve que establecer mis límites de una forma asertiva (os puedo decir que me costó lo suyo, pero me sentí tan bien después!!).  En la empresa donde trabajaba, había una zona en la cual en los descansos podíamos ir a fumar. En uno de esos descansos, me fui a fumar mientras tomaba un café, al poco, llegaron dos compañeros y mientras fumaban se pusieron a hablar en su idioma (el cual no entendía). Pasados unos minutos, uno de ellos se dirigió a mí (en inglés), de una forma muy poco amable, para decirme que me fuera de ahí ya que estaban teniendo una conversación privada. ¡¡Me quedé de piedra!! ¡¡Lo sentí tan injusto!, primero que me hablara de esa manera tan desagradable, y segundo porque no me parecía que yo tuviera que irme de ahí, de la zona de descanso de todos, considerando que si tenían que hablar de algo privado eran ellos los que tendrían que irse a otra parte. Mientras me lo decía , mi cabeza funcionó a mil …mis pensamientos eran “A ver Cova, si te vas con la cabeza baja voy a consentir que siempre me traten así y no me respeten, así que ármate de valor y contesta de manera educada y asertiva”… y le contesté Disculpa pero esta es la zona común para descansar y si tenéis algo de qué hablar en privado lo mejor es que vayáis a otro lado…..ah ! y por cierto, no te olvides que yo no entiendo vuestro idioma..” Así que, ahí me quedé, acabando mi café y mi cigarrillo….Os puedo asegurar que me costó lo suyo, pero luego me sentí tan bien!! ¡Me hice respetar! y si no lo hubiera hecho probablemente hubiera vivido más situaciones parecidas. Nunca más volvió a pasar, de hecho ese compañero a su manera me pidió disculpas. Hoy en día es un gran amigo mío.

Me gusta comparar el establecer los límites con la siguiente historia:

Imagina que vas caminado y te encuentras un árbol repleto de manzanas con una pinta increíble, el árbol no tiene ninguna valla o algo que impida el acceso, entonces te acercas y te comes unas manzanas. Sigues caminando y más adelante te encuentras otro árbol repleto de manzanas rojas, pero esta vez hay una valla que lo protege con un cartel de advertencia de no pasar. Entiendes que si traspasas esa valla habrá una consecuencia.  En el primer árbol al no haber una valla o algo que lo proteja te sentías con la confianza  o con el derecho de cogerlas  y comértelas… 

Con la valla del árbol existe un límite, es una señal de stop que dice NO traspasar esa línea, es decir, determina hasta dónde sí y hasta dónde no.

Lo mismo sucede cuando ponemos límites, ello permite cuidarnos a nosotros mismos y establecer relaciones mucho más sanas.

A todos nos ha pasado alguna vez el no expresar lo que sentimos, aunque nos hayamos sentido dañados, por temor a un enfrentamiento, o sentirnos culpables alguna vez si decimos “no” a alguna petición que consideramos abusiva.  Y yo me pregunto ¿no nos hace más daño el no ser fieles a nosotros mismos, y no respetarnos?   

Una cosa hay que tener muy clara “Como seres humanos tenemos todo el derecho a decidir cómo queremos ser tratados”  y establecer límites es la clave.

Aquí os dejo algunos consejos:

(Modificado del libro, Boundaries: Where You End and I Begin, por Anne Katherine)

  • Cuando identifiques la necesidad de establecer un límite, hazlo con claridad, calma, firmeza y  respeto.
  • Hay que recordar que no somos responsables de la reacción de las otras personas, pero sí somos responsables de comunicar donde están nuestros límites de una forma respetuosa. Si a las personas les molesta, es su problema, no el nuestro.
  • Al principio, es probable que te sientas egoísta (sobre todo cuando sea el caso de decir no), culpable o avergonzado. Hazlo de todos modos, como he dicho anteriormente, como seres humanos tenemos el derecho a cuidar de nosotros mismos y a decidir cómo ser tratados.
  • El establecimiento de límites requiere práctica y determinación. No permitas que la ansiedad o baja autoestima te impida cuidarte a ti mismo. Es precisamente ahí, cuando más lo necesitamos. El establecer nuestros límites nos ayudará a una mejora en nuestro bienestar y autoestima.  
  • Cuando sientas que te han hecho daño es probable que necesitemos establecer algún límite.. Escúchate, determina qué es lo que debes hacer o decir, y luego comunícalo asertivamente.
  • Apóyate en todas aquellas personas que respetan tu derecho a establecer límites y elimina, tanto como puedas, todas aquellas  que no lo hagan.
No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

No te pases la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

Hace muchos años, cuando me encontraba en Inglaterra cursando un año de Erasmus en la universidad, uno de mis compañeros de piso, que era de Pakistán, me dijo algo que me quedó grabado. Nos habíamos hecho muy amigos, hablábamos muchísimo de nuestras culturas, forma de vida, costumbres etc. Era la primera vez que él vivía en Europa, así que os podéis imaginar el choque cultural que estaba experimentando.

Un día, en el que yo me encontraba muy agobiada y frustrada se me acercó y me dijo “Cova, in life be practical” “Cova, en la vida sé práctica”. Aquellas palabras permanecieron en mi cabeza y no dejaba de darle vueltas y más vueltas. ¡Qué gran verdad!

Muchas veces nos aferramos a que las cosas sean como nos las habíamos imaginado o como queremos que sean y simplemente NO PUEDEN SER.  Además nos metemos en un círculo vicioso que lo único que nos hace es crearnos frustración y daño. ¿Quién no se ha aferrado a una relación tóxica pensando que va a cambiar? o ¿quién no se ha aferrado también a “algo” o una “situación” tanto que es incapaz de ver la realidad y buscar otras alternativas?

Ser práctico nos ayuda a ahorrar tiempo,  a no dar vueltas sin sentido en el mismo círculo, a evitarnos dolores de cabeza, decepciones y  frustraciones.  Hace que no soñemos tanto ni nos aferremos a ideales. 

Al ser práctico lo que hacemos es mirar atentamente nuestra realidad, ver las posibilidades y actuar en consecuencia hacia nuestro bien (por supuesto, siempre actuando fiel a nuestros valores).

“Algunas personas se ahogan en un vaso de agua, otras se toman el agua y venden el vaso. ” Jonathan Moldú

Como va siendo habitual en mis posts, aquí os dejo una fábula corta que nos regala una moraleja muy clara sobre esto.

LA PERLA NEGRA

Había un pescador de perlas que se empeñó en conseguir una perla negra y cada vez que cogía una perla y comprobaba que no era negra, la volvía echar al agua. 

Así fueron pasando los años y el pobre hombre no lograba la codiciada perla negra. 

Un buen día encontró la perla negra, poniéndose muy contento, llegando a ser muy feliz con su perla negra. 

Así las cosas, un buen día en un descuido, el pescador perdió su perla negra, por no haberla cuidado con el mejor esmero, quedándose otra vez muy triste, aburrido y abatido. 

Y se pasó el resto de su vida tratando de volver a encontrar la perla negra, cosa que no pudo volver a lograr.

Moraleja: Estamos empeñados en conseguir una cosa tan excepcional, que posiblemente no exista en esta vida. Tratemos de ser prácticos en la vida, luchando por aquello que nos sea factible de conseguir.

No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

Nuestros valores, nuestro GPS interno

Nuestros valores, nuestro GPS interno

En la expocoaching del año pasado descubrí una herramienta muy buena y potente que hoy quiero compartirla con vosotros. Se trata de unas cartas en las que cada una de ellas representa un valor, como por ejemplo: honestidad, amistad, dinero etc.  El fin de estas cartas es identificar cuáles son nuestros principales valores. Al identificarlos descubrirnos lo que realmente nos importa, ya que los valores son creencias fundamentales que hacen que prefiramos y elijamos unas cosas en lugar de otras, o nos comportemos de una u otra forma. Es decir,  tener claro nuestros valores nos proporciona una pauta de lo que nos importa y lo que rige nuestra vida. Es como si fueran nuestro GPS interno, ya que nos define como personas, de ahí la importancia de identificarlos, priorizarlos y vivir de acuerdo a ellos para llevar una vida más plena y con sentido.

Si vivimos de acuerdo a nuestros valores, vivimos siendo consecuentes con nosotros mismos, sacando a la luz nuestra mejor versión 

Vivir  de forma alineada con nuestros valores es fundamental, ya que si vivimos traicionándolos  sentiremos insatisfacción y no estaremos 100% felices.

Yo os animo a identificar cuáles son vuestros valores principales, priorizarlos y actuar en consecuencia.

Recordemos:

Lo más importante es evolucionar hacia una vida en línea con nuestros propios valores y deseos, sin estar limitados por nuestros propios miedos o por los discursos negativos de los demás (Laurent Gounelle)

Aquí os dejo esta lista de valores , sin mirarla mucho, escoged 10 valores  que sean prioritarios en este momento de vuestra vida. Después, cuando tengáis esa lista de 10, entre ellos elegid 5, priorizar de esos 5,  colocándolos de mayor a menor importancia. Esos 5 valores representan vuestras prioridades en la vida, ¡Tenerlos muy presentes!

Valores listado BLOG

Nota: hay que tener en cuenta que nuestro sistema de valores van cambiando a lo largo de nuestra vida, así que es bueno ir revisándolos.

Lo importante es tu conciencia, NO tu reputación

Lo importante es tu conciencia, NO tu reputación

¿A quién no le ha pasado alguna vez sentirse afectado por algún comentario de alguien, o le ha dado exagerada importancia a su opinión?

Hoy quería compartir con vosotros una historia,  que leí hace bastante tiempo y me quedo grabada en la mente,  que nos da una moraleja muy clara y precisa sobre esto  “Es imposible gustar o contentar  a todo el mundo. Hagas lo que hagas, siempre habrá alguien que te critique.”

La historia dice así;

“ Había una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro. 

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando. 

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando la gente los vio, exclamaron escandalizados:

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. 

-¡Qué vergüenza! 

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal! 

Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos! 

La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.

Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.

El anciano, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin cabeza y, lo que es peor, había perdido a su querido burro. Así que decidió hablar con el niño y le dijo: “Mira, así como el burro, estarás perdido si escuchas demasiado la opinión de los demás.. .Son muchos, y cada uno tiene su pensamiento, por lo que dirán siempre cosas diferentes. Si escuchas a los otros en lugar de a ti mismo, siempre irás de un lado a otro sin rumbo propio”.

Me gustaría acabar con una cita de Albert Einsten la cual describe perfectamente la moraleja de la historia:

Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación, porque tu conciencia es lo que eres, es tu problema. Tu reputación es lo que otros piensan de ti, y lo que piensen los demás es problema de ellos.

El poder de nuestros pensamientos

El poder de nuestros pensamientos

Una de tantas ponencias a las que acudí este fin de semana en la feria de Expocoaching, fue la del gran Bernabé Tierno sobre “El poder de la mente”. ¡Qué ponencia! Ha sido una de esas conferencias que te llegan a lo más profundo de tu corazón y no te dejan indiferente, sino que te llevan a una reflexión que crean en ti, un antes y un después. ¡Ha sido todo un regalo escucharlo!

Una de las frases que dijo fue:

“Somos lo que hacemos con nuestras actitudes, pero nuestras actitudes son fruto de nuestros pensamientos”

¡Qué verdad! Muchas personas no son conscientes de la influencia que tienen nuestros pensamientos, en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos. Cada uno de éstos genera una emoción (alegría, miedo, tristeza…), y cada emoción tiene un impacto en nosotros.

En muchas ocasiones, no digo en todas, lo que más nos hace sufrir es la interpretación de los pensamientos que nos vienen a la cabeza, cuántas veces nos boicoteamos a nosotros mismos!!!.Por eso, es muy importante el CUIDAR nuestros pensamientos y si es necesario REEDUCARLOS para sustituir los negativos, exagerados, pesimistas…y en general todos aquellos que nos causan malestares innecesarios,  por otros más realistas,  más positivos.

Cuando aprendemos esto, la vida no sólo se vuelve más sencilla, sino que podemos disfrutarla mucho más.

Por lo tanto, no podemos negar la importancia que el pensamiento tiene en nuestra vida. Recordemos que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar nuestro estado de ánimo.

“Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino” Henry David Thoreau,  o como dice Stephen Crane ” El que puede cambiar sus pensamiento puede cambiar su destino”

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para controlar nuestros pensamientos:

  • TOMAR CONCIENCIA de la gran cantidad de pensamientos negativos que podemos llegar a tener, es el primer paso.
  • SER CONSCIENTE de que SOMOS NOSOTROS quienes tenemos el control sobre lo que pensamos. Es nuestra responsabilidad elegir pensar de forma positiva o negativa.
  • DETECTAR los pensamientos negativos y los que nos produzcan malestar.
  • DESTRÚIRLOS, acabar con ellos. No podemos dejar que sigan y que se cuelen en  nuestra mente.
  • SUSTITÚIRLOS. La clave es sustituir: cambia los pensamientos que te centran en lo que no quieres por otros opuestos y en positivo.
  • VISUALÍZATE: Crear imágenes mentales de lo que quieres y disfruta imaginándolo, con todo lujo de detalles, cómo te sentirías y lo que harías  si ya fuera una realidad.
  • COMPÓRTATE como si ya lo hubieras conseguido. Si cambiamos la corporabilidad inmediatamente nuestras emociones cambian, y por lo tanto nuestros pensamientos. Así que hay que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.

Para que todo esto funcione, tiene que ser un ejercicio diario y constante. Proponte un mínimo de tres semanas haciendo este ejercicio mental ¡ya me dirás los cambios!

Haz que tus emociones jueguen a tu favor

Haz que tus emociones jueguen a tu favor

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad ( Dr. Daniel Goleman)

¿Cuántas veces nos hemos visto presos de nuestras emociones, reaccionando de forma que luego nos ha llevado al arrepentimiento?  Entonces,  ¿qué podemos hacer? ¿Dejar que nos dominen  y que nos lleven donde ellas quieran? o ¿aprender gestionarlas para actuar como queramos?

Las emociones son impulsos que nos llevan a actuar. Todas son, esencialmente, impulsos a la acción que nos inclinan a un determinado tipo de conducta.

Tenemos dos mentes “una mente que piensa (mente racional)  y otra mente que siente (mente emocional)” estas dos mentes interactúan entre sí para construir lo que es nuestra vida mental, es decir, operan en estrecha colaboración.

No podemos plantearnos vivir sin emociones, las emociones están ahí y siempre estarán. Algunas son de baja intensidad, las cuales no nos afectan casi, pero otras en cambio,  se manifiestan de una manera muy fuerte que hace que nos resulte mucho más difícil controlarlas. Como he dicho anteriormente, no podemos plantearnos vivir sin emociones,  pero lo que sí podemos, es aprender a gestionarlas para que jueguen a nuestro favor.

Gestionarlas no significa anularlas o eliminarlas sino todo lo contrario, es bueno identificarlas, reconocerlas, saber el por qué de su origen, razonar si tienen o no razón de ser, y actuar de forma que no nos jueguen malas pasadas.  Por ejemplo, imaginemos que te sientes muy enfadado y te apetece gritarle a tu jefe barbaridades,  pero  puede que este modo de  expresar tu indignación te acarree consecuencias muy negativas, que si te paras a reflexionar sobre las consecuencias, buscaras otras vías de escape para aliviar el enfado (correr, respirar profundamente, pasear por la naturaleza, etcétera, etcétera… ) y te enfrentarás a esa situación cuando estés más calmado emocionalmente.

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo  (Aristóteles)

Se podría decir que la gestión emocional es un conjunto de habilidades que nos permiten identificar, entender, controlar y modificar (en caso de que fuera necesario) nuestras emociones de forma que consigamos expresarlas de una manera equilibrada. Además también nos permite entender más a las personas y como consecuencia, relacionarnos de una manera más efectiva en la sociedad.

Podemos entrenarnos para manejar nuestras emociones, todo esto lleva su tiempo, pero con práctica y perseverancia es posible.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir de cómo podemos actuar ante situaciones en que las emociones nos desbordan y no sabemos controlarlas:

Toma conciencia de tus emocionesEl primer paso para gestionar nuestras emociones es tomar conciencia de que las tenemos. Todo el día estamos experimentado emociones. Lo importante es saber cuáles me están afectando demasiado para no dejarlas permanecer mucho tiempo con nosotros y nos jueguen una mala pasada, actuando arrastrado por ellas.

Identifica las emociones y ETIQUETALAS. Ponle nombre a las emociones que experimentas. Es importante que te acostumbres a detectarlas. Las emociones básicas son: el miedo,  la alegría,  la tristeza,  la rabia, el  amor, el odio y  la sorpresa. Etiquétalas bien para averiguar su origen, de donde nacen…..

Puedo controlar mis pasiones y emociones, si puedo entender su naturaleza (Spinoza)

Acéptalas. Cuando estamos tristes, estamos tristes y ¡no pasa nada! No tenemos por qué negar nuestras emociones, si estás triste o enfadado es muy lícito. Lo bueno es ser consciente de ello y aceptarlo, ya que si no lo aceptamos no lo podremos ver, y si no lo podemos ver, no podremos gestionarlo, y por tanto, no aprenderemos de ello.

Frénalas.  Si ves que la emoción es incontrolable y cada vez te domina más, hay que intentar frenarla para disminuir esa intensidad. ¿Cómo? Pues a través de la respiración profunda, ya que ayuda a aliviar la elevada excitación fisiológica (la respiración es muy importante nos ayuda a salir mucho del estrés), el ejercicio físico, distraerte haciendo otra cosa… Otra manera es a través de cambiar mi mensaje del cuerpo, es decir, el lenguaje de nuestro cuerpo y la emoción están totalmente ligados. Cuando estoy enfadado mi gesto facial cambia y también mis movimientos. Si queremos cambiar nuestra emoción, tenemos que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.  Si cambias la corporalidad inmediatamente la emoción va a cambiar.

Escúchalas. Después párate a escucharlas antes de actuar, por eso es muy importante, que si la emoción en ese momento te está dominando, intenta frenarla para ver las cosas con mayor claridad. Pregúntate  ¿qué mensaje hay detrás de esta emoción? ¿Qué me ha provocado este estado emocional? Toda emoción nos envía un mensaje, escúchala bien para averiguar el por qué real de su aparición.

Actúa en consecuencia mediante la RAZÓN. Ya hemos hecho la parte más importante del camino ya que si no identificamos, aceptamos y escuchamos nuestras emociones no podemos trabajar sobre ellas. Ahora es el turno de pasar a la acción ya que una vez que nos hemos hecho conscientes, podemos tomar la determinación de responder como deseamos. Las emociones pueden llegar a ser muy fuertes. Pero antes de que te dejes llevar por ellas  y reacciones de una manera que te puedas arrepentir, decide como quieres responder.

Aquí es muy importante relativizar, es decir, distinguir cuando algo es verdaderamente importante y cuando no lo es. No se trata de quitarle la importancia a un hecho o situación que realmente la tiene y que nos ha provocado esa emoción, sino de afrontarla con serenidad y  lucidez, y así responder de la manera que nosotros queremos.

Define estrategias de gestiónEl último paso sería que a medida que ya hayas sabido gestionar alguna de tus emociones de una forma satisfactoria, utilices esa manera de actuar ante tal emoción como una estrategia de actuación para el futuro.

¡Os animo a aprender a gestionar vuestras emociones para vivir una vida más satisfactoria!