El portero del prostíbulo: afrontando cambios

El portero del prostíbulo: afrontando cambios

Hay una cosa que está clara, en esta vida no hay nada seguro. ¡Es así! Por mucho que nos parezca que tenemos una situación estable y controlada, nunca se sabe lo que puede suceder. Hay muchas cosas que nos pasan que están fuera de nuestro control, como por ejemplo un despido inesperado, pero lo que sí puede estar bajo nuestro control es la forma en que las afrontamos.

La vida es un diez por ciento lo que nos sucede y un noventa cómo reaccionamos ante lo que nos sucede. Dennis Kimbo

Cuando la vida nos pone obstáculos, hace que aprendamos, y por lo tanto, nos provoca un crecimiento. Además, ¡nunca se sabe dónde está la oportunidad! Muchas veces cuando las cosas pasan, aunque no nos parezcan buenas en un principio, a la larga son lo mejor que nos hubiera podido pasar, por supuesto, si reaccionamos con la actitud adecuada.

Toda Crisis contiene una gran oportunidad de cambio. Solo los que saben localizar en lo positivo aprovechan la circunstancia.” Wally

Aquí os dejo un cuento que nos deja un mensaje muy claro; lo importante que es nuestra actitud cuando la vida nos pone obstáculos.

El portero del prostíbulo

Este cuento trata sobre un hombre común. Ese hombre era el portero de un prostíbulo.

No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo… Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo:

– “A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.”

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero…

– “Me encantaría satisfacerlo, señor”, balbuceó. “Pero yo… yo no sé leer ni escribir.”

– “¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga estoy y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…”

– “Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…”

No lo dejó terminar.

– “Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, los siento. Que tenga suerte.”

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

– “Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.”

– “Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin empleo…”

– “Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.”

– “Está bien.”

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.

– “Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?”

– “No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.”

– “Hagamos un trato”, dijo el vecino. “Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?”

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días… Aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

– “Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?”

– “Sí…”

– “Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.”

El ex–portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue..“…No todos disponemos de cuatro días para hacer compras”, recordaba.

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón. Luego le hizo una entrada más cómodo y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio.

Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? las tenazas… y las pinzas… y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos…

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:

– “Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.”

– “El honor sería para mí”, dijo el hombre. “Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.”

– “¿Usted?”, dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo.

– “¿Usted no sabe leer ni escribir?¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?”

– “Yo se lo puedo contestar”, respondió el hombre con calma. “¡Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería portero del prostíbulo!.”

Adaptado por Jorge Bucay

Aprende a decir NO a través de la Técnica  del Sándwich

Aprende a decir NO a través de la Técnica del Sándwich

El otro día hablando con una amiga, me comentaba, que se sentía un poco agobiada ya que sus colegas del trabajo habían organizado una quedada para ir a ver un concierto, y no sabía cómo decir no. A ella no le gustaba el grupo que tocaba y al mismo tiempo, tenía otro plan que le apetecía más.

Esto es algo muy frecuente que nos ha sucedido a todos en algún momento. ¿Quién no se ha visto en esa tesitura?, además cuando hacemos algo que realmente no  queremos, nos sentimos enfadados con nosotros mismos por no haber sabido decir NO.

Aprender a  decir no es fundamental ya que nos ayuda a enfocar nuestro tiempo hacia las personas  y actividades que son importantes para nosotros.

 “Sólo aprendiendo a decir “no” podemos centrarnos en las cosas que  realmente importan”— Steve Jobs

Hoy me gustaría hablaros de una técnica muy buena y fácil que nos ayuda a saber decir no , de una manera educada y sutil, haciendo que esa negativa sea recibida sin que parezca mal.  “La Técnica Sándwich”. 

Básicamente consiste en decir no añadiendo algo positivo delante y detrás para que no parezca tan negativo. Es decir, consiste en decir no, disminuyendo su carga  negativa mediante la empatía y el refuerzo positivo. 

La  técnica Sándwich se llama así porque las dos rebanadas de pan representan los mensajes positivos, mientras que el relleno representa el no.

TECNICA SANDWICH
Cogiendo el ejemplo de mi amiga, una posible respuesta aplicando la técnica sándwich  sería:

“Me parece un planazo lo del concierto, ya que es una  manera de vernos fuera del trabajo y hacer cosas diferentes, lo que pasa es que sinceramente ese grupo no me gusta y temo que se me haga larguísimo y me agobie.  Para el próximo plan me apunto fijo, ¡con lo bien que me lo paso con vosotros!  Mil gracias por invitarme y contar conmigo “

Siendo:

  1. Rebanada de pan 1 (mensaje positivo): Empezamos con un mensaje  positivo o de empatía. En este caso sería “Me parece un planazo lo  del concierto, ya que es una manera de vernos fuera del trabajo y hacer cosas  diferentes” 
  2.  El  relleno: el no (mensaje negativo):  “lo  que pasa es que sinceramente ese grupo no me gusta y temo que se me haga larguísimo  y me agobie” 
  3. Rebanada  de pan 2 (mensaje positivo): Terminamos con un mensaje  positivo, de empatía o de agradecimiento final.   “Para el próximo plan me apunto fijo, ¡con lo bien que me lo paso con vosotros! Mil gracias por invitarme y contar conmigo “ 

Como podréis apreciar, no es lo mismo dar un no directo,  que decir el no disminuyendo la carga negativa mediante la empatía y mensajes positivos.

Esta técnica también es utilizada  para dar feedback correctivo, es decir, hacer críticas sin que la otra persona  se sienta ofendida y de esta manera mejorar su rendimiento. De esto hablaré en  otro post.

¿Qué os ha parecido? Espero que os guste y le saquéis el mayor provecho a esta técnica.

Estableciendo límites

Estableciendo límites

¡Qué tema, el establecer límites con los demás! Esto es algo que a muchos les cuesta muchísimo,  no paro de verlo con mis clientes, pero como todo en la vida se puede aprender y a medida que se va aplicando resulta más y más fácil… además de ganar en salud emocional y bienestar.

Hace ya años cuando me encontraba trabajando en el extranjero,  experimenté un capítulo, al poco de llegar a la empresa, en el que tuve que establecer mis límites de una forma asertiva (os puedo decir que me costó lo suyo, pero me sentí tan bien después!!).  En la empresa donde trabajaba, había una zona en la cual en los descansos podíamos ir a fumar. En uno de esos descansos, me fui a fumar mientras tomaba un café, al poco, llegaron dos compañeros y mientras fumaban se pusieron a hablar en su idioma (el cual no entendía). Pasados unos minutos, uno de ellos se dirigió a mí (en inglés), de una forma muy poco amable, para decirme que me fuera de ahí ya que estaban teniendo una conversación privada. ¡¡Me quedé de piedra!! ¡¡Lo sentí tan injusto!, primero que me hablara de esa manera tan desagradable, y segundo porque no me parecía que yo tuviera que irme de ahí, de la zona de descanso de todos, considerando que si tenían que hablar de algo privado eran ellos los que tendrían que irse a otra parte. Mientras me lo decía , mi cabeza funcionó a mil …mis pensamientos eran “A ver Cova, si te vas con la cabeza baja voy a consentir que siempre me traten así y no me respeten, así que ármate de valor y contesta de manera educada y asertiva”… y le contesté Disculpa pero esta es la zona común para descansar y si tenéis algo de qué hablar en privado lo mejor es que vayáis a otro lado…..ah ! y por cierto, no te olvides que yo no entiendo vuestro idioma..” Así que, ahí me quedé, acabando mi café y mi cigarrillo….Os puedo asegurar que me costó lo suyo, pero luego me sentí tan bien!! ¡Me hice respetar! y si no lo hubiera hecho probablemente hubiera vivido más situaciones parecidas. Nunca más volvió a pasar, de hecho ese compañero a su manera me pidió disculpas. Hoy en día es un gran amigo mío.

Me gusta comparar el establecer los límites con la siguiente historia:

Imagina que vas caminado y te encuentras un árbol repleto de manzanas con una pinta increíble, el árbol no tiene ninguna valla o algo que impida el acceso, entonces te acercas y te comes unas manzanas. Sigues caminando y más adelante te encuentras otro árbol repleto de manzanas rojas, pero esta vez hay una valla que lo protege con un cartel de advertencia de no pasar. Entiendes que si traspasas esa valla habrá una consecuencia.  En el primer árbol al no haber una valla o algo que lo proteja te sentías con la confianza  o con el derecho de cogerlas  y comértelas… 

Con la valla del árbol existe un límite, es una señal de stop que dice NO traspasar esa línea, es decir, determina hasta dónde sí y hasta dónde no.

Lo mismo sucede cuando ponemos límites, ello permite cuidarnos a nosotros mismos y establecer relaciones mucho más sanas.

A todos nos ha pasado alguna vez el no expresar lo que sentimos, aunque nos hayamos sentido dañados, por temor a un enfrentamiento, o sentirnos culpables alguna vez si decimos “no” a alguna petición que consideramos abusiva.  Y yo me pregunto ¿no nos hace más daño el no ser fieles a nosotros mismos, y no respetarnos?   

Una cosa hay que tener muy clara “Como seres humanos tenemos todo el derecho a decidir cómo queremos ser tratados”  y establecer límites es la clave.

Aquí os dejo algunos consejos:

(Modificado del libro, Boundaries: Where You End and I Begin, por Anne Katherine)

  • Cuando identifiques la necesidad de establecer un límite, hazlo con claridad, calma, firmeza y  respeto.
  • Hay que recordar que no somos responsables de la reacción de las otras personas, pero sí somos responsables de comunicar donde están nuestros límites de una forma respetuosa. Si a las personas les molesta, es su problema, no el nuestro.
  • Al principio, es probable que te sientas egoísta (sobre todo cuando sea el caso de decir no), culpable o avergonzado. Hazlo de todos modos, como he dicho anteriormente, como seres humanos tenemos el derecho a cuidar de nosotros mismos y a decidir cómo ser tratados.
  • El establecimiento de límites requiere práctica y determinación. No permitas que la ansiedad o baja autoestima te impida cuidarte a ti mismo. Es precisamente ahí, cuando más lo necesitamos. El establecer nuestros límites nos ayudará a una mejora en nuestro bienestar y autoestima.  
  • Cuando sientas que te han hecho daño es probable que necesitemos establecer algún límite.. Escúchate, determina qué es lo que debes hacer o decir, y luego comunícalo asertivamente.
  • Apóyate en todas aquellas personas que respetan tu derecho a establecer límites y elimina, tanto como puedas, todas aquellas  que no lo hagan.
Sácale provecho a tu tiempo con los “pomodoros”

Sácale provecho a tu tiempo con los “pomodoros”

¿Nunca os ha pasado que haciendo la misma tarea hay veces que rindes el doble que otras? Eso pasa por el nivel de concentración que tengamos en ese momento. Hoy quiero compartir con vosotros una técnica, “La Técnica Pomodoro”,  que a mí, personalmente, me ayuda mucho a ser más productiva.  La técnica usa un reloj para dividir los tiempos que dedicamos a una tarea en intervalos de 25 minutos, llamados “pomodoros”.  Fue creada por Francesco Cirillo en las década de los 80 y el nombre de “Pomodoro” (tomate en español) viene de que usó un temporizador de cocina en forma de tomate.

unpomodoro25minutostrabajo

 

La finalidad de la técnica es mejorar nuestra capacidad de atención y concentración, ganando tiempo a la hora de realizar nuestras tareas.

 

Los pasos a seguir para llevarla a cabo son los siguientes:

1. Hacer un listado de las tareas a realizar, averigua cuánto tiempo necesitas dedicar en cada tarea contando los pomodoros, es decir, ¿necesitas 4 pomodoros para acabar un informe? O ¿necesitas dos pomodoros para responder los emails del trabajo? Recuerda, un pomodoro equivale a 25 minutos.

listado tareas

 

2. Elige la tarea por la que quieras comenzar.

3. Céntrate en la tarea y elimina distracciones: Pon el temporizador en marcha durante 25 minutos, lo que se llama “pomodoro”. ¡Importante! No permitas que te distraiga nada externo, es decir, pon el teléfono en modo avión, no abras ninguna red social o si recibes un correo electrónico déjalo pendiente de leer para después.

Ojo! Aunque existen diferentes métodos y aplicaciones para contabilizar tiempos, los expertos recomiendan utilizar  elementos físicos para medirlos ya que mandamos una orden mucho más clara a nuestro cerebro sobre cuándo comienza el periodo de trabajo. Yo también os sugiero emplear el reloj de cocina u otro elemento similar.

4.Respeta las pausas: Transcurridos los 25 minutos, haz una pausa de 5 minutos. Bajo ningún concepto sigas trabajando. Hay que respetar tanto los tiempos de trabajo como los tiempos de descanso. Levántate del lugar de trabajo, camina un poco, bebe algo o haz cualquier otra cosa que te permita un respiro mental.

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5. Cuando finalices alguna de las tareas táchala del listado y comienza por la siguiente.

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6. Cada 4 pomodoros , es decir, 100 minutos, realiza un descanso largo  de entre  15-20 minutos.

4pomodoros

 

Yo he utilizado esta técnica para escribir el post y me ha llevado 2 pomodoros. 🙂 . Para no perder la concentración me funciona muy bien.

Es una técnica muy sencilla y efectiva que puedes aplicar en muchas tareas de tu día a día. ¡¡Os invito a probarla y que me contéis vuestros resultados!!

No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

No te pases la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

Hace muchos años, cuando me encontraba en Inglaterra cursando un año de Erasmus en la universidad, uno de mis compañeros de piso, que era de Pakistán, me dijo algo que me quedó grabado. Nos habíamos hecho muy amigos, hablábamos muchísimo de nuestras culturas, forma de vida, costumbres etc. Era la primera vez que él vivía en Europa, así que os podéis imaginar el choque cultural que estaba experimentando.

Un día, en el que yo me encontraba muy agobiada y frustrada se me acercó y me dijo “Cova, in life be practical” “Cova, en la vida sé práctica”. Aquellas palabras permanecieron en mi cabeza y no dejaba de darle vueltas y más vueltas. ¡Qué gran verdad!

Muchas veces nos aferramos a que las cosas sean como nos las habíamos imaginado o como queremos que sean y simplemente NO PUEDEN SER.  Además nos metemos en un círculo vicioso que lo único que nos hace es crearnos frustración y daño. ¿Quién no se ha aferrado a una relación tóxica pensando que va a cambiar? o ¿quién no se ha aferrado también a “algo” o una “situación” tanto que es incapaz de ver la realidad y buscar otras alternativas?

Ser práctico nos ayuda a ahorrar tiempo,  a no dar vueltas sin sentido en el mismo círculo, a evitarnos dolores de cabeza, decepciones y  frustraciones.  Hace que no soñemos tanto ni nos aferremos a ideales. 

Al ser práctico lo que hacemos es mirar atentamente nuestra realidad, ver las posibilidades y actuar en consecuencia hacia nuestro bien (por supuesto, siempre actuando fiel a nuestros valores).

“Algunas personas se ahogan en un vaso de agua, otras se toman el agua y venden el vaso. ” Jonathan Moldú

Como va siendo habitual en mis posts, aquí os dejo una fábula corta que nos regala una moraleja muy clara sobre esto.

LA PERLA NEGRA

Había un pescador de perlas que se empeñó en conseguir una perla negra y cada vez que cogía una perla y comprobaba que no era negra, la volvía echar al agua. 

Así fueron pasando los años y el pobre hombre no lograba la codiciada perla negra. 

Un buen día encontró la perla negra, poniéndose muy contento, llegando a ser muy feliz con su perla negra. 

Así las cosas, un buen día en un descuido, el pescador perdió su perla negra, por no haberla cuidado con el mejor esmero, quedándose otra vez muy triste, aburrido y abatido. 

Y se pasó el resto de su vida tratando de volver a encontrar la perla negra, cosa que no pudo volver a lograr.

Moraleja: Estamos empeñados en conseguir una cosa tan excepcional, que posiblemente no exista en esta vida. Tratemos de ser prácticos en la vida, luchando por aquello que nos sea factible de conseguir.

No te pases  la vida buscando la perla negra, porque quizás no exista.

Nuestros valores, nuestro GPS interno

Nuestros valores, nuestro GPS interno

En la expocoaching del año pasado descubrí una herramienta muy buena y potente que hoy quiero compartirla con vosotros. Se trata de unas cartas en las que cada una de ellas representa un valor, como por ejemplo: honestidad, amistad, dinero etc.  El fin de estas cartas es identificar cuáles son nuestros principales valores. Al identificarlos descubrirnos lo que realmente nos importa, ya que los valores son creencias fundamentales que hacen que prefiramos y elijamos unas cosas en lugar de otras, o nos comportemos de una u otra forma. Es decir,  tener claro nuestros valores nos proporciona una pauta de lo que nos importa y lo que rige nuestra vida. Es como si fueran nuestro GPS interno, ya que nos define como personas, de ahí la importancia de identificarlos, priorizarlos y vivir de acuerdo a ellos para llevar una vida más plena y con sentido.

Si vivimos de acuerdo a nuestros valores, vivimos siendo consecuentes con nosotros mismos, sacando a la luz nuestra mejor versión 

Vivir  de forma alineada con nuestros valores es fundamental, ya que si vivimos traicionándolos  sentiremos insatisfacción y no estaremos 100% felices.

Yo os animo a identificar cuáles son vuestros valores principales, priorizarlos y actuar en consecuencia.

Recordemos:

Lo más importante es evolucionar hacia una vida en línea con nuestros propios valores y deseos, sin estar limitados por nuestros propios miedos o por los discursos negativos de los demás (Laurent Gounelle)

Aquí os dejo esta lista de valores , sin mirarla mucho, escoged 10 valores  que sean prioritarios en este momento de vuestra vida. Después, cuando tengáis esa lista de 10, entre ellos elegid 5, priorizar de esos 5,  colocándolos de mayor a menor importancia. Esos 5 valores representan vuestras prioridades en la vida, ¡Tenerlos muy presentes!

Valores listado BLOG

Nota: hay que tener en cuenta que nuestro sistema de valores van cambiando a lo largo de nuestra vida, así que es bueno ir revisándolos.

Lo importante es tu conciencia, NO tu reputación

Lo importante es tu conciencia, NO tu reputación

¿A quién no le ha pasado alguna vez sentirse afectado por algún comentario de alguien, o le ha dado exagerada importancia a su opinión?

Hoy quería compartir con vosotros una historia,  que leí hace bastante tiempo y me quedo grabada en la mente,  que nos da una moraleja muy clara y precisa sobre esto  “Es imposible gustar o contentar  a todo el mundo. Hagas lo que hagas, siempre habrá alguien que te critique.”

La historia dice así;

“ Había una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro. 

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando. 

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando la gente los vio, exclamaron escandalizados:

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. 

-¡Qué vergüenza! 

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal! 

Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos! 

La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.

Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.

El anciano, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin cabeza y, lo que es peor, había perdido a su querido burro. Así que decidió hablar con el niño y le dijo: “Mira, así como el burro, estarás perdido si escuchas demasiado la opinión de los demás.. .Son muchos, y cada uno tiene su pensamiento, por lo que dirán siempre cosas diferentes. Si escuchas a los otros en lugar de a ti mismo, siempre irás de un lado a otro sin rumbo propio”.

Me gustaría acabar con una cita de Albert Einsten la cual describe perfectamente la moraleja de la historia:

Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación, porque tu conciencia es lo que eres, es tu problema. Tu reputación es lo que otros piensan de ti, y lo que piensen los demás es problema de ellos.

El poder de nuestros pensamientos

El poder de nuestros pensamientos

Una de tantas ponencias a las que acudí este fin de semana en la feria de Expocoaching, fue la del gran Bernabé Tierno sobre “El poder de la mente”. ¡Qué ponencia! Ha sido una de esas conferencias que te llegan a lo más profundo de tu corazón y no te dejan indiferente, sino que te llevan a una reflexión que crean en ti, un antes y un después. ¡Ha sido todo un regalo escucharlo!

Una de las frases que dijo fue:

“Somos lo que hacemos con nuestras actitudes, pero nuestras actitudes son fruto de nuestros pensamientos”

¡Qué verdad! Muchas personas no son conscientes de la influencia que tienen nuestros pensamientos, en cómo nos sentimos y en cómo nos comportamos. Cada uno de éstos genera una emoción (alegría, miedo, tristeza…), y cada emoción tiene un impacto en nosotros.

En muchas ocasiones, no digo en todas, lo que más nos hace sufrir es la interpretación de los pensamientos que nos vienen a la cabeza, cuántas veces nos boicoteamos a nosotros mismos!!!.Por eso, es muy importante el CUIDAR nuestros pensamientos y si es necesario REEDUCARLOS para sustituir los negativos, exagerados, pesimistas…y en general todos aquellos que nos causan malestares innecesarios,  por otros más realistas,  más positivos.

Cuando aprendemos esto, la vida no sólo se vuelve más sencilla, sino que podemos disfrutarla mucho más.

Por lo tanto, no podemos negar la importancia que el pensamiento tiene en nuestra vida. Recordemos que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar nuestro estado de ánimo.

“Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino” Henry David Thoreau,  o como dice Stephen Crane ” El que puede cambiar sus pensamiento puede cambiar su destino”

Aquí os dejo algunos pasos a seguir para controlar nuestros pensamientos:

  • TOMAR CONCIENCIA de la gran cantidad de pensamientos negativos que podemos llegar a tener, es el primer paso.
  • SER CONSCIENTE de que SOMOS NOSOTROS quienes tenemos el control sobre lo que pensamos. Es nuestra responsabilidad elegir pensar de forma positiva o negativa.
  • DETECTAR los pensamientos negativos y los que nos produzcan malestar.
  • DESTRÚIRLOS, acabar con ellos. No podemos dejar que sigan y que se cuelen en  nuestra mente.
  • SUSTITÚIRLOS. La clave es sustituir: cambia los pensamientos que te centran en lo que no quieres por otros opuestos y en positivo.
  • VISUALÍZATE: Crear imágenes mentales de lo que quieres y disfruta imaginándolo, con todo lujo de detalles, cómo te sentirías y lo que harías  si ya fuera una realidad.
  • COMPÓRTATE como si ya lo hubieras conseguido. Si cambiamos la corporabilidad inmediatamente nuestras emociones cambian, y por lo tanto nuestros pensamientos. Así que hay que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.

Para que todo esto funcione, tiene que ser un ejercicio diario y constante. Proponte un mínimo de tres semanas haciendo este ejercicio mental ¡ya me dirás los cambios!

Haz que tus emociones jueguen a tu favor

Haz que tus emociones jueguen a tu favor

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad ( Dr. Daniel Goleman)

¿Cuántas veces nos hemos visto presos de nuestras emociones, reaccionando de forma que luego nos ha llevado al arrepentimiento?  Entonces,  ¿qué podemos hacer? ¿Dejar que nos dominen  y que nos lleven donde ellas quieran? o ¿aprender gestionarlas para actuar como queramos?

Las emociones son impulsos que nos llevan a actuar. Todas son, esencialmente, impulsos a la acción que nos inclinan a un determinado tipo de conducta.

Tenemos dos mentes “una mente que piensa (mente racional)  y otra mente que siente (mente emocional)” estas dos mentes interactúan entre sí para construir lo que es nuestra vida mental, es decir, operan en estrecha colaboración.

No podemos plantearnos vivir sin emociones, las emociones están ahí y siempre estarán. Algunas son de baja intensidad, las cuales no nos afectan casi, pero otras en cambio,  se manifiestan de una manera muy fuerte que hace que nos resulte mucho más difícil controlarlas. Como he dicho anteriormente, no podemos plantearnos vivir sin emociones,  pero lo que sí podemos, es aprender a gestionarlas para que jueguen a nuestro favor.

Gestionarlas no significa anularlas o eliminarlas sino todo lo contrario, es bueno identificarlas, reconocerlas, saber el por qué de su origen, razonar si tienen o no razón de ser, y actuar de forma que no nos jueguen malas pasadas.  Por ejemplo, imaginemos que te sientes muy enfadado y te apetece gritarle a tu jefe barbaridades,  pero  puede que este modo de  expresar tu indignación te acarree consecuencias muy negativas, que si te paras a reflexionar sobre las consecuencias, buscaras otras vías de escape para aliviar el enfado (correr, respirar profundamente, pasear por la naturaleza, etcétera, etcétera… ) y te enfrentarás a esa situación cuando estés más calmado emocionalmente.

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo  (Aristóteles)

Se podría decir que la gestión emocional es un conjunto de habilidades que nos permiten identificar, entender, controlar y modificar (en caso de que fuera necesario) nuestras emociones de forma que consigamos expresarlas de una manera equilibrada. Además también nos permite entender más a las personas y como consecuencia, relacionarnos de una manera más efectiva en la sociedad.

Podemos entrenarnos para manejar nuestras emociones, todo esto lleva su tiempo, pero con práctica y perseverancia es posible.

Aquí os dejo algunos pasos a seguir de cómo podemos actuar ante situaciones en que las emociones nos desbordan y no sabemos controlarlas:

Toma conciencia de tus emocionesEl primer paso para gestionar nuestras emociones es tomar conciencia de que las tenemos. Todo el día estamos experimentado emociones. Lo importante es saber cuáles me están afectando demasiado para no dejarlas permanecer mucho tiempo con nosotros y nos jueguen una mala pasada, actuando arrastrado por ellas.

Identifica las emociones y ETIQUETALAS. Ponle nombre a las emociones que experimentas. Es importante que te acostumbres a detectarlas. Las emociones básicas son: el miedo,  la alegría,  la tristeza,  la rabia, el  amor, el odio y  la sorpresa. Etiquétalas bien para averiguar su origen, de donde nacen…..

Puedo controlar mis pasiones y emociones, si puedo entender su naturaleza (Spinoza)

Acéptalas. Cuando estamos tristes, estamos tristes y ¡no pasa nada! No tenemos por qué negar nuestras emociones, si estás triste o enfadado es muy lícito. Lo bueno es ser consciente de ello y aceptarlo, ya que si no lo aceptamos no lo podremos ver, y si no lo podemos ver, no podremos gestionarlo, y por tanto, no aprenderemos de ello.

Frénalas.  Si ves que la emoción es incontrolable y cada vez te domina más, hay que intentar frenarla para disminuir esa intensidad. ¿Cómo? Pues a través de la respiración profunda, ya que ayuda a aliviar la elevada excitación fisiológica (la respiración es muy importante nos ayuda a salir mucho del estrés), el ejercicio físico, distraerte haciendo otra cosa… Otra manera es a través de cambiar mi mensaje del cuerpo, es decir, el lenguaje de nuestro cuerpo y la emoción están totalmente ligados. Cuando estoy enfadado mi gesto facial cambia y también mis movimientos. Si queremos cambiar nuestra emoción, tenemos que cambiar el mensaje que proyectamos con nuestro cuerpo.  Si cambias la corporalidad inmediatamente la emoción va a cambiar.

Escúchalas. Después párate a escucharlas antes de actuar, por eso es muy importante, que si la emoción en ese momento te está dominando, intenta frenarla para ver las cosas con mayor claridad. Pregúntate  ¿qué mensaje hay detrás de esta emoción? ¿Qué me ha provocado este estado emocional? Toda emoción nos envía un mensaje, escúchala bien para averiguar el por qué real de su aparición.

Actúa en consecuencia mediante la RAZÓN. Ya hemos hecho la parte más importante del camino ya que si no identificamos, aceptamos y escuchamos nuestras emociones no podemos trabajar sobre ellas. Ahora es el turno de pasar a la acción ya que una vez que nos hemos hecho conscientes, podemos tomar la determinación de responder como deseamos. Las emociones pueden llegar a ser muy fuertes. Pero antes de que te dejes llevar por ellas  y reacciones de una manera que te puedas arrepentir, decide como quieres responder.

Aquí es muy importante relativizar, es decir, distinguir cuando algo es verdaderamente importante y cuando no lo es. No se trata de quitarle la importancia a un hecho o situación que realmente la tiene y que nos ha provocado esa emoción, sino de afrontarla con serenidad y  lucidez, y así responder de la manera que nosotros queremos.

Define estrategias de gestiónEl último paso sería que a medida que ya hayas sabido gestionar alguna de tus emociones de una forma satisfactoria, utilices esa manera de actuar ante tal emoción como una estrategia de actuación para el futuro.

¡Os animo a aprender a gestionar vuestras emociones para vivir una vida más satisfactoria!

Tenemos gran capacidad para contagiar emociones

Tenemos gran capacidad para contagiar emociones

Hace unos años, por circunstancias de la vida, me encontraba trabajando en una empresa en la cual no me sentía para nada realizada (me imagino que muchos conoceréis esa sensación). Lo bueno es que tenía una compañera genial! Era de esas personas alegres, sonrientes, que te transmiten una energía positiva tremenda.  Ella hacía que todo fuera mucho más ameno y divertido, me contagiaba su alegría . ¿Quién no  ha  estado con personas alegres que hacen que te sientas mejor? O por el contrario ¿quién no ha estado con personas negativas que cuando te vas te sientes agotado y sin energía sintiéndote mucho peor de como estabas? Estas cosas pasan. ¿Por qué? Porque está científicamente comprobado que las emociones se contagian, tenemos una tendencia innata a ello. Según los estudios, estamos programados para contagiar nuestras emociones a los demás, y por el contrario, contagiarnos de las emociones de los que nos rodean.

El otro día, por casualidad, encontré un vídeo que nos lo explica perfectamente, y de una forma muy clara (dejo  el link del vídeo abajo).  Lo que más me gusto, es que como reflexión final nos invita a todos a contagiar a los demás de emociones positivas, algo que yo intento y creo firmemente. Imaginaros un mundo donde predominaran los optimistas y alegres, ¡qué pasada!¡sería todo mucho más fácil!

En el vídeo se explica muy bien que este contagio de emociones es un proceso primitivo automático e inconsciente que se manifiesta a través de la comunicación no verbal. Uno de los mecanismos causantes de esto son las llamadas “neuronas espejo”. Éstas ofrecen un mecanismo que explica el contagio emocional, esto es, la tendencia de una persona a adoptar los sentimientos de otra, particularmente cuando éstos se expresan de manera efusiva.

Tenemos una gran capacidad para contagiar emociones, y pudiendo elegir… ¡contagiemos de emociones positivas! Pero ¿Cómo podemos hacer para potenciar y contagiar de emociones positivas? El vídeo nos da unas pautas muy buenas:

  • Fíjate conscientemente que emociones sientes y cuales contagias a los demás.
  • Exagera los activadores del buen humor: Haz deporte, come chocalate, vete al cine, sal con los amigos…cualquier cosa que te sea placentera y te active el buen humor.
  • Elimina o limita lo que te desgasta. Tanto personas que te absorban la energía (los famosos vampiros de energía)  como cosas o situaciones.
  • Céntrate en lo que haces bien.
  • Rodéate de personas positivas. ¡qué importante es esto para la vida!

Rodéate de personas que te den ganas de vivir la vida twitter

  • Y piensa bien antes de decir algo negativo.

 

  ¡Contagiemos al mundo de optimismo, que falta le hace!

Mis felicitaciones al programa de Redes “La mirada de Elsa” por este gran vídeo con grandísimo mensaje!