Haz sentir especial a tu clientela y te asegurarás su fidelidad

Haz sentir especial a tu clientela y te asegurarás su fidelidad

¿A quién no le gusta sentirse especial? ¡Pues a todos! Llegar a uno de tus establecimientos habituales que te saluden por tu nombre, que te pregunten sobre tu familia o trabajo, que te asesoren sobre productos/servicios, que al conocerte, saben que te podrían interesar y encajar….

Todos acudimos donde nos sentimos bien (seguros, cómodos etc) y en la mayoría de las veces no nos importan pagar incluso un poco más.

¿Cómo se consigue esto?

Conociendo a tu clientela, para ello es importantísimo : OBSERVAR, PREGUNTAR y ESCUCHAR. ¡Información es poder! Cuanto más información tengamos de nuestros clientes más podemos satisfacer sus necesidades y más podemos darle ese trato que busca, ya que habrá a quien le guste un trato más formal, a otros un trato más informal etc.

Entrena a tu personal, hazle saber la GRANDÍSIMA IMPORTANCIA  que tiene su papel en la empresa y el gran impacto que supone para la imagen que los clientes pueden hacerse de la empresa.

Anímalos a recolectar toda la información posible de sus clientes y que hagan llegar a dirección todas las sugerencias, criticas y observaciones que consideren importantes para el negocio. ¡Ellos son los que están en constante contacto con el cliente!

 

TIP: Escribe y guarda toda la información sobre cada interacción que tengas con tus clientes; es decir, haz fichas de cada cliente y en cada interacción que tengas con ellos registra toda la información posible: en qué productos/servicios se ha interesado, de qué habéis hablado etc…. De esta manera la próxima vez que  os contacte o vaya por el establecimiento, ya tendrás la información necesaria para personalizar el servicio lo máximo posible y darle eses trato especial que marca la diferencia.
Actitud positiva y proactiva en las ventas

Actitud positiva y proactiva en las ventas

Hoy os voy a hablar de la actitud y su importancia en las ventas.  Como ya sabéis, me dedico tanto al coaching como a la formación en ventas y servicio al cliente, y siempre resalto en mis formaciones la actitud positiva como factor clave.

El post de hoy aunque esté enfocado al mundo de las ventas es extrapolable cualquier otro.

Se podría definir la actitud como la manera de actuar de una persona, es decir, el  conjunto de respuestas que el ser humano manifiesta cuando se encuentra ante determinadas personas, situaciones, lugares y objetos. Las actitudes que tenemos pueden ir a favor o en contra de nuestros objetivos.  Por  lo tanto, las acciones que manifiestan actitudes o respuestas POSITIVAS en todo momento, ante toda persona y en todo lugar, constituyen una de las más importantes cualidades que el vendedor debe tener.

 “De todas las cosas que llevas puestas, TU ACTITUD es la más importante”

En las ventas es importantísimo sembrar actitudes positivas y proactivas para que nuestra labor comercial de sus frutos. Sin una actitud positiva y proactiva no hay posibilidad alguna de tener éxito como vendedor.

El profesional de ventas con actitudes positivas y proactivas actuará para enfrentar la realidad de una forma efectiva; intentando detectar cualquier oportunidad que pueda surgir, generando relaciones duraderas con el  cliente, adelantándose a los problemas, sabiendo que algo hay que hacer para que los objetivos se cumplan… y en definitiva HACE QUE LAS COSAS SUCEDAN.

Hay una historia que escribió Philip Kotler bajo el nombre “Hombre de Marketing” que ilustra perfectamente el tema. La historia dice así:

“El gerente de una compañía de zapatos norteamericana envió a unos de sus vendedores a una isla del Pacífico para investigar si la empresa podía vender zapatos en ese lugar. Después de algunos días, el vendedor envió un mensaje a la compañía diciendo:

– Imposible vender zapatos aquí, todos andan descalzos.

El gerente decidió verificar esta conclusión y envió a otro vendedor a la misma isla. A los pocos días, el segundo vendedor llamó a la empresa y dijo:

– ¡¡Excelente oportunidad para vender zapatos!! La gente aquí anda descalza.

Confundido ante dos conclusiones opuestas entre sí, el gerente decidió mandar a su mejor vendedor a esa isla. Este último se tomó más tiempo y, finalmente, llamó y dijo:

– La gente tiene mal los pies y usar zapatos les beneficiaría. Haré lo siguiente:

…Diseñaré zapatos que solucionen sus necesidades.

…Invertiré en publicidad para informar a la gente sobre los beneficios de usar zapatos.

…Daré muestras gratis al jefe de la tribu antes de empezar, ya que necesitamos su cooperación para convencer al resto.

Luego agregó:

– Esta gente no tiene grandes riquezas, pero cultivan los ananás más dulces que yo jamás haya probado. Estimé el potencial de ventas de zapatos y todos los costos y, además, estimé la posibilidad de vender ananás a una cadena de supermercados australiana que paga en dólares”. 

 Como puede deducirse de la historia:

  • El primer vendedor es un claro ejemplo de pesimismo y de actitud negativa. Como observó  que la gente no usaba zapatos, asumió que no había mercado. No se complicó en absoluto y la única comprobación que realizó fue si llevaban zapatos o no.  Está convencido de que no se puede y, por lo tanto, no hace nada. Considera que no vale la pena esforzarse.
  • El segundo vendedor es un ejemplo de una persona positiva y optimista. Al contrario que el primero, al observar que ninguna persona usaba zapatos, detecto un mercado con grandes oportunidades.  Este vendedor tiene una actitud positiva del futuro, pero no actúa.
  • El tercer vendedor es un ejemplo de una persona con actitud positiva y proactiva. Va mucha más allá que los anteriores, además de ver las grandes posibilidades de mercado busca la manera de conseguirlo. Actúa.

 Como bien dice el anuncio de Martini “La suerte es un actitud”

Ahí, fuera de la zona de confort es donde ocurren cosas mágicas

Ahí, fuera de la zona de confort es donde ocurren cosas mágicas

Recuerdo perfectamente estar en aquella estación esperando el autobús que me llevara hasta un pueblo, de difícil acceso,  donde estaba la empresa que me iba a hacer la entrevista de trabajo. Era Diciembre, en Holanda, un frío que te mueres. Era muy temprano por la mañana, llevaba en mi bolsillo una nota con el nombre del pueblo escrito “Wijk bij Duurstede”, aquello no había quien lo pronunciara. Al entrar en el autobús le enseñé la nota al conductor para que me indicara cuando me tenía que bajar, cuando llegué a mi destino el conductor, encantador, me explico el camino que tenía que tomar  y me advirtió que me llevaría unos  15 minutos ya que la empresa se encontraba en la zona industrial del pueblo, a las afueras.

Recuerdo perfectamente ese trayecto caminando, un frío horrible, todavía no había amanecido del todo, estaba oscuro….. me venían pensamientos tipo Pero ¿qué hago yo aquí en medio de la nada yendo a una entrevista de trabajo….? ¿de verdad tengo necesidad de esto?” Estaba nerviosa,  era una entrevista para trabajar de Account Manager para una empresa holandesa, nunca había trabajado como profesional anteriormente, había terminado unas prácticas que estaba realizando ahí  y había decido que mi experiencia en Holanda no había terminado, y me puse a buscar trabajo…. Era mi primera entrevista, os puedo asegurar que la preparé a conciencia: me leí todo lo que encontré sobre la empresa, preparé las posibles preguntas y las respuestas etc. De la entrevista salí muy contenta,  y en seguida me llamaron para comunicarme que todo iba bien pero que tenía que completar mi entrevista con un test  de conocimientos a rellenar  en un tiempo limitado.  Todo salió bien y me contrataron con unos honorarios que no me los esperaba 🙂

Todos los años la empresa se iba a una gran feria del sector a Alemania, y el director quería que recibiera un training intensivo de 5 días y que luego me fuera con ellos a la feria. De esta manera, rápidamente me iba a familiarizar con los productos de la empresa y su forma de trabajar, ¡¡todo un reto para mí!!  Pues os puedo decir, que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida! Finalmente trabaje casi cuatro año con ellos… y no os podéis imaginar la cantidad de experiencias que he vivido y sobre todo, todos los conocimientos y aprendizajes que adquirí!!!

Si no me hubiera decido a dar ese paso, y hubiera vuelto a España después de las prácticas, a mi zona de confort,  no habría vivido el cumulo de experiencias tan fantásticas que me dio esa oportunidad. Nunca habría llegado a saber lo que soy capaz de alcanzar por mí misma, y por supuesto, no sería la persona que soy ahora mismo. Esa experiencia me hizo crecer…

Es ahí, fuera de la zona de confort donde uno crece! Donde uno saca a florecer todo su verdadero potencial, ya que son caminos desconocidos que nos obliga a expandir nuestros límites y ser más de lo que somos e hubiéramos imaginado. ES AHÍ FUERA DONDE OCURREN COSAS INCREÍBLES!

Aquí os dejo un cuento que nos refleja perfectamente lo que quiero transmitiros:

Dos árboles

Una vez, un niño de ocho años que era muy listo para su edad, fue a visitar a su abuelo como hacía cada fin de semana. Esta vez tenía una idea muy interesante en la mente, se había propuesto triunfar en la vida y pensaba hacer todo lo que fuera necesario para lograr ese objetivo.

Su abuelo había sido una persona de éxito por lo que le formuló la siguiente pregunta: Yo, cuando crezca voy a tener mucho éxito. Abuelo, ¿Puedes darme algún consejo sobre cómo alcanzarlo?

El abuelo asintió pero no dijo ni una palabra. Cogió al niño de la mano y fueron a un vivero donde compraba regularmente las plantas. Le dijo que escogiera dos árboles.

Se los llevaron a la casa y se dispusieron a plantarlos en un lugar adecuado. Uno de ellos lo pusieron en el jardín, el otro, en cambio, lo plantaron en una pequeña olla en el interior.

Entonces el abuelo le preguntó a su nieto: ¿Cuál de los dos árboles piensas que va a tener más éxito en el futuro?

Al niño le encantaba este tipo de acertijos, así que se tomó unos minutos para pensarlo y dijo: El árbol de la olla. La razón es que aquí dentro se encuentra protegido y seguro. El de fuera tiene que enfrentarse a elementos externos que pueden dificultar que crezca.

El abuelo se encogió de hombre y dijo: ya veremos.

El tiempo pasó y el abuelo se encargó de cuidar las dos plantas por igual. Un día, el niño ya convertido en adolescente volvió a visitar a su abuelo.

-En realidad nunca contestaste a mi pregunta-le dijo- ¿Cómo puedo tener éxito cuando sea mayor?

El anciano llevo a su nieto a ver los dos árboles, luego le dijo: ¿Cuál es el mayor?

-Pero no tiene sentido-, dijo el adolescente. –Es más grande el de fuera… pero tendría que haber crecido más el otro de dentro ya que ha tenido menos dificultades para hacerlo.

-Sí, pero el riesgo de enfrentarse a desafíos vale la pena-Dijo el abuelo sonriendo. –Si eliges la opción segura nunca vas a crecer. En cambio, los peligros y desafíos hacen que tu único límite pueda ser el cielo.

Si tú tienes el valor de arriesgar y apostar por que realmente crees, puedes tener la certeza de que despertarás tu verdadero potencial y tendrás éxito en aquello que te propongas.

¿Necesitas empuje para salir de la fuera de confort? No dudes en contactarme, estaré encantada de ayudarte!

Regla de los 20 segundos: creando o deshaciendo hábitos

Regla de los 20 segundos: creando o deshaciendo hábitos

¿A quién no lo cuesta adquirir nuevos hábitos o deshacerse de ellos? Hoy, precisamente, quiero compartir con vosotros  las “Regla de los 20 segundos” que os ayudará tanto a la hora de adquirir nuevos hábitos, como  a deshaceros de alguno ya establecido.

Esta Regla lo que nos quiere decir,  como bien indica su nombre “20 segundos”, que una franja de tiempo puede marcar la diferencia entre llevar a cabo un hábito o no llevarlo.

Un ejemplo muy claro es el que expuso Shawn Achor en su libro Happiness Advantage  (La Ventaja de la Felicidad), el ejemplo es el siguiente:

Imaginemos que nos proponemos empezar a leer más y dejar de ver tanto la televisión. Es muy fácil decirlo, pero la realidad es otra cuando llegamos a casa después de un día de trabajo agotador , vemos el sofá, ahí tan apetecible, y además con el mando a distancia al lado , ¡de lo más accesible!  Por supuesto, lo más fácil es cogerlo  y encender la televisión.  Todo está a mano para que hagamos justo lo que no queremos hacer. ¿Y si lo complicamos para que no sea así? Es decir, ¿y si diseñamos nuestro entorno para que sean mucho más accesibles los nuevos hábitos que queremos adquirir? Es decir, siguiendo con el ejemplo anterior, imaginemos que llegamos a casa, estando el sofá sigue en el mismo sitio pero el mando a distancia lo hemos puesto en otra habitación y además le hemos quitado las pilas, poniendo el libro que queríamos leer encima del sofá. Aquí lo más probable es que nos tiremos en el sofá a leer ese libro que deseábamos por  un rato.  ¿A  que cambia la cosa?

Así que, cuando queramos comenzar con un nuevo hábito, diseñemos nuestro entorno para hacerlo lo más accesible posible, es decir, que a la hora de ponernos no tardemos más de 20 segundos en pasar a la acción.  Por ejemplo: si queremos empezar a hacer deporte por las mañanas, tengamos todo listo para nada más levantarnos no nos dé tiempo ni pensarlo, cojamos nuestras cosas y vayamos directamente al gimnasio o si queremos empezar a beber más agua llevemos siempre con nosotros una botella.  De lo contrario, cuando  queramos deshacernos de algún hábito,  hagamos al revés, diseñemos todo nuestro entorno de manera que nos resulte complicado el llevarlo a cabo y tardemos más de 20 segundos, intentando poner las mayores barreras posibles para no llevarlo a cabo. Aquí por ejemplo, si queremos dejar de beber coca –cola todos los días, no tener la coca cola de lo más accesible, sino que lo compliquemos para encontrarla, y así poner resistencia al hacerlo o como el ejemplo que expuso Shawn si queremos dejar de ver tanta televisión, pongamos el mando a distancia en un lugar lejos de la televisión y para complicarlo más y poner más resistencia quitemos las pilas del mando a distancia.

Si a esta Regla la llevas a cabo junto con el Método Cadena entonces las probabilidades de adquirir un nuevo hábito o deshacerte de alguno aumentarán enormemente!!!

Recordemos:

Los hábitos del hombre forjan su propia fortuna (Publio Sirio)

Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti y marca límites con las otras

Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti y marca límites con las otras

A todos nos ha pasado conocer personas que sacan lo mejor de nosotros; nuestra mejor esencia, nuestra mejor cara, nuestros mejores sentimientos…  Estar a su lado es una maravilla, ya que nos abrimos sin tapujos, el trato es natural y sin complicaciones.  No es fácil encontrarlas, pero cuando pasa, se convierten en nuestros grandes aliados. Hablo de esas personas que nos aceptan tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes, que al estar a su lado se minimizan nuestros defectos y se aumentan nuestras virtudes, esas que hacen que uno sea más valiente y optimista, esas que nos dicen verdades como puños de tal modo que no nos lo tomamos mal, sino como algo a tener en consideración, esas que no nos juzgan y nos comprenden, esas que nos animan a perseguir nuestros sueños porque creen en nosotros, esas que hacen que seamos mejores …

“¿Quieres aprovechar al máximo tu vida? Rodéate de esas personas que tienen la extraña virtud de sacar lo mejor de ti mismo.  (Pep Marí)

A lo largo de nuestra vida estamos continuamente relacionándonos con personas de todo tipo, unas nos aportan unas cosas, otras, en cambio, otras; unas nos sacan nuestro lado más bueno, otras, por el contrario, nuestro lado malo, lo importante es saber poner límites a las que nos puedan hacer daño y pasar el mayor tiempo posible con las que nos saquen lo mejor de nosotros .Parece fácil decirlo, pero en la práctica no es así, por lo general a casi todos en mayor o menor medida nos cuesta poner límites, ser asertivos y defendernos ante lo externo.

¿Quién no ha tenido relaciones con personas con las que hay que medir continuamente las palabras o tener cuidado con ciertas cosas, ya que se pueden ofender o molestar? o ¿quién no ha tenido relaciones con personas con las que no se tiene química o entendimiento? o ¿quién no ha tenido relaciones con personas que te absorben la energía y te cargan de negatividad? Lo ideal sería poder alejarnos de todas éstas y rodearnos de aquellos que saquen lo mejor de nosotros. Esto no es siempre posible, pero lo que sí es posible, es saber marcar límites y aprender a gestionarlas para que apenas nos afecten.  Si aprendemos a hacer ésto, viviremos con mucha más paz y tranquilidad.

Os animo a empezar a conocer primero cuáles son vuestros límites, ya que  las personas no los respetarán si no les  indicáis dónde están.  Esto os ayudará no solo a protegeros, sino a  tener una idea más clara de quiénes sois y cómo queréis ser tratados, y por tanto, os facilitará las relaciones con los demás.

“Es bueno darse cuenta que cada persona que te encuentras tiene un rol en tu vida. Algunos te ponen a prueba, otros te aman, unos te utilizan y otros te enseñan. Pero los realmente importantes son los que sacan lo mejor de ti mismo. Son esas personas poco comunes y extraordinarias que dejan huellas en tu vida y te recuerdan que este mundo aún vale la pena” 

Cambia tu forma de ver los cambios

Cambia tu forma de ver los cambios

A todos nos ha pasado en algún momento de nuestra vida, el sentir que no nos llena lo que hacemos o estar insatisfechos con algo, sintiendo la necesidad de hacer un cambio.  Cuando tenemos este sentimiento, tenemos que tomarlo como una SEÑAL para replantearnos ciertas cosas de nuestra vida.

“No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio” Herbert George Wells

Me he encontrado con muchísimas personas a las que esta sensación les atormentas y les bloquea, viéndolo como algo negativo y sintiendo temor por ello. ¡Maldito miedo! ¡¡Qué daño nos hace!! El miedo al cambio nace por el temor de perder la seguridad que sentimos de estar en nuestra famosa “zona de confort”, ese lugar conocido, malo pero amigable y a la vez tranquilizante, donde nos sentimos seguros. Pero yo me pregunto ¿no deberíamos sentir más miedo de pensar que si no avanzamos y  realizamos cambios, nuestra vida va a ser pura rutina eliminando de ella tiempos apasionantes  llenos de  nuevos  aprendizajes? ¿Estamos realmente dispuestos a renunciar a vivir momentos intensos, momentos de ilusión, momentos de lucha por nuestros sueños simplemente por “temor”?

La aversión al cambio es el primer estorbo para nuestra evolución y progreso personal. El cambio y el crecimiento son IMPRESCINDIBLES para poder alcanzar el futuro que deseamos. ¡Es así! Para alcanzar lo que deseamos en la vida hay que estar dispuestos a  experimentar nuevas cosas, cambiar lo que estábamos haciendo hasta ahora, ir más allá de lo que sabemos.

El otro día hablando con una amiga, me decía que ella adoraba los momentos de transición en los que uno tiene que pararse, reflexionar y tomar decisiones. Decía que para ella significaba evolución y mejoras en su vida. Yo os animo a todos a cambiar la forma de ver los cambios, a verlos como algo positivo para seguir mejorando y evolucionando, teniendo la absoluta certeza que va a significar un crecimiento personal ,sumando pasos para llevar la vida que queremos y deseamos.

“No hay mayor fuerza de cambio que las personas inspiradas en vivir una vida mejor” Steve Maraboli

Aquí os dejo algunos pasos para que esos cambios sean más llevaderos:

1. Ver el cambio como algo positivo, significando evolución y mejoras en tu vida. Intenta evitar los miedos a toda costa. Recuerda, pregúntate si estás siendo racional; si, el cambio va a suponer algo tan malo como te imaginas, si estás exagerando o si es cierto ese pensamiento “de que no eres capaz de hacerlo”, qué es lo peor que podría pasar, en el 99% de los casos sobrevivirías y seguirías adelante y además adquirirías un aprendizaje.

2. Tómate tu tiempo de transición y reflexión; es decir, si un día te levantas con esa sensación de insatisfacción en tu vida, no vayas y lo cambies todo de la noche a la mañana, tómate el tiempo que necesites para reflexionar y así saber qué es exactamente lo que te está creando esa sensación de insatisfacción y piensa cómo lo  podrías solventar. Cada persona tiene sus propios ritmos, escúchate bien para poder llevar el cambio al ritmo que necesites.

3. Toma decisiones: una vez que ya hayas localizado exactamente lo que te está creando insatisfacción toma decisiones para poder cambiarlo. Hace tiempo escribí un post de cómo tomar decisiones, aquí os lo dejo.

4.  Define muy bien tu objetivoOs recuerdo los requisitos básicos  para  definir buenos objetivos.

5.  Crea un plan de acción. Con todo lo analizado anteriormente, coge papel y bolígrafo y traza los pasos necesarios que tienes que llevar a cabo para conseguir el cambio deseado.

6.  ACTÚA. Para nada sirve todo lo anterior si no ejecutas tu plan. Recuerda que estos pasos son imprescindibles para conseguir los objetivos que muy detenida y conscientemente te has planteado. Utiliza como palanca motivadora el sentimiento que obtendrás cuando lo hayas conseguido.

Las metas y la perseverancia

Las metas y la perseverancia

Si nos paramos a pensar en las personas que conocemos que han llegado a conseguir sus metas/ sueños, ha sido, la gran mayoría (por no decir toda), gracias a su perseverancia. ¡Es así! Las cosas no se logran de la noche a la mañana, llevan su tiempo y dedicación. Hay que tener paciencia y constancia, y siempre tener presente que aunque las cosas no vayan con la rapidez que esperamos, el progreso aunque sea lento es progreso. Hay una frase sobre esto, que me encanta y refleja perfectamente lo que quiero expresaros:

“Si añades a un poco a lo poco y lo haces con frecuencia, pronto llegará a ser mucho”. Hesíodo

Aquí comparto un relato japonés que nos da una lección muy buena sobre esto. ¡Espero que os llegue tanto como a mí!

Relato sobre la perseverancia; el bambú japonés.

“Hay algo muy interesante que sucede con el bambú japonés y que nos enseña una importante lección. Cuando un cultivador planta una semilla de este árbol, el bambú no crece inmediatamente por más que se riegue y se abone regularmente.

 De hecho, el bambú japonés no sale a la superficie durante los primeros siete años. Un cultivador inexperto pensaría que la semilla es infértil, pero sorprendentemente, luego de transcurridos estos siete años el bambú crece más de treinta metros en solamente seis semanas.

 ¿Cuánto podríamos decir que tardó realmente en crecer el bambú? ¿seis semanas? ¿o siete años y seis semanas? Sería más correcto decir que tardó siete años y seis semanas. ¿Por qué? Porque durante los primeros siete años el bambú se dedica a desarrollar y fortalecer las raíces, las cuales van a ser las que luego de estos siete años pueda crecer tanto en solamente seis semanas. Además, si en algún punto en esos primeros siete años dejamos de regarlo o cuidarlo, el bambú muere”

El bambú japonés nos enseña que no debemos  desistir fácilmente de nuestros proyectos o metas.

Recuerda; si no consigues lo que aspiras, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces.

Mejora tu estado de ánimo a través del Método APE

Mejora tu estado de ánimo a través del Método APE

¿Cuántas veces nos hemos sentido de mal humor o con un bajo estado de ánimo sin motivo aparente, o por causas que no tienen mayor importancia? Este estado hace que nos sea más difícil llevar a cabo nuestras tareas diarias, es decir, nuestro nivel de productividad baja, además de disminuir nuestra capacidad de disfrutar de las cosas. El otro día leí un artículo donde la psicóloga positiva Karen Keivich nos daba un método para combatir el mal humor o el bajo estado de ánimo. Hoy quiero compartirlo con vosotros.

Se podría decir que el mal humor a menudo comienza en nuestra cabeza, con nuestros pensamientos, ya que éstos tienen el gran poder de influir en nuestro estado de ánimo, activando diferentes emociones como el miedo, la ira, la alegría etc. Precisamente, Karen Keivich nos da un método con 3 técnicas para desarmar los pensamientos negativos que generan nuestro malestar. A este método le llaman método APE, debido a las siglas de sus 3 técnicas: Alternativas, Perspectiva, Evidencia.

A. ALTERNATIVAS

Una de las formas de combatir esos pensamientos negativos para que no nos generen un mal estado de ánimo es mediante la presentación de pensamientos alternativos a nuestras creencias. Por ejemplo, si el mal humor o mal estado de ánimo comienza con el pensamiento “No soy bueno en mi trabajo ya que no he hecho nada productivo en todo el año. No he contribuido a nada, y nunca contribuiré a nada”, entonces aquí lo que hay que hacer es buscar alternativas a esos pensamientos negativos, ¿De verdad no has hecho NADA bueno en TODO el año? Seguramente algo habremos hecho, busquemos algo, aunque sea mínimo, y quedémonos con eso, sintiéndonos orgullosos. En definitiva, creemos alternativas a esos pensamientos que generan nuestro mal estado de ánimo.

Karen Revich caracteriza las posibles creencias en 3 categorías:  YoSiempre /Todo

  • Yo: Si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “yo”, como por ejemplo “ Yo lo hice, Yo  siempre me meto en problemas, o yo siempre hago las cosas mal” entonces tratemos de mirar hacia el exterior un poco .. y proporcionar otras explicaciones posibles (creando alternativas). Quizá algunas causas del problema también sean debidas a motivos externos ajenos a nosotros.
  • Siempre: Si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “Siempre” o el “Nunca” (palabras absolutistas), como por ejemplo; “Nunca lo conseguiré”, “Nunca lo he hecho”, “Siempre lo hago mal” , entonces, intentemos encontrar algo, una cosa que hayamos hecho bien, y sintámonos orgullos de ello.  Da igual que sea algo pequeño, lo importante es generar alternativas, para quitar ese “siempre “o ese “nunca”.
  • Todo: si nuestros pensamientos tienden a enfocarse en el “Todo”  (pensamientos extremistas), como por ejemplo, “Todo me sale mal”. Tratemos de buscar un patrón de pensamientos alternativo al “Todo”, seguramente habrá algo que hagamos bien y tengamos el control, busquemos eso y aferrémonos a ello. Aquí también, es bueno sustituir los pensamientos extremos de “Todo” o”Nada” por pensamientos intermedios, es decir, en vez de pensar que solo puede ser de 1 ó 10, pensemos que pueden ser 1, 2, 3, 4, etc. De este modo, no vemos las cosas como éxito (10) o fracaso (0), sino que tenemos en cuenta que a veces las cosas tienen distintos grados. Por ejemplo, en vez de pensar “Nada del proyecto que he presentado ha estado bien”, pensemos ¿De verdad TODO mal? Pensemos “No ha sido perfecto pero tampoco un fracaso total” “He hecho bien esta  parte…” quedémonos con eso con lo que hemos hecho bien  y pensemos que lo otro es un aprendizaje para que en un futuro lo hagamos mejor.

 P. PERSPECTIVA

Pongamos el tema en perspectiva, dejando de pensar en cosas extremas. No todo es blanco o negro,  en la vida hay muchos matices. Está claro que si nos centramos solamente en nuestros pensamientos negativos y además lo generalizamos a toda nuestra vida, todo lo veremos mal. El objetivo aquí, en la búsqueda de perspectiva es crear flexibilidad en el pensamiento y minimizar el impacto que éstos tienen sobre nosotros.

Estudios psicológicos han demostrado que comparar nuestros problemas con otros muchos más graves (como por ejemplo el hambre en el mundo, guerras etc) ayudan a que veamos los nuestros mucho más pequeños e insignificantes, además hacen que nos sintamos agradecidos por lo que tenemos.

Recordemos, pongamos nuestros temas en perspectiva ¿Cuáles son las probabilidades de que todo salga mal?  Por lo general, no el 100%.

E. EVIDENCIA

Una de las formas más convincentes de rebatir una creencia o pensamiento negativo consiste en demostrar que es incorrecto. Si nuestra creencia es que “Nunca hemos hecho nada bueno en nuestro trabajo durante el último año”, pensemos y anotemos en una hoja de papel al menos dos cosas que hayamos hecho bien, dos ejemplos concretos.

Así que, cuando estemos de mal humor o con un mal estado de ánimo, ¡apliquemos el Método APE!

 

¡Cuidado con los miedos! Les encanta robar sueños.

¡Cuidado con los miedos! Les encanta robar sueños.

Muchas veces en la vida tenemos las oportunidades delante de nuestros ojos y no las aprovechamos por culpa del miedo. En esta vida hay que arriesgarse para que las cosas sucedan, ¡es así! ¡no hay otra manera!, hay que dejar el miedo atrás, enfrentarnos a él e ir a por ello. Si queremos formar una familia, tenemos que arriesgarnos a amar y entregar nuestro corazón; si queremos tener éxito profesional hay que arriesgarse a lanzarse y salir de nuestra zona de confort etc. Porque el mayor riesgo en la vida, es no arriesgar nada y no atreverse a hacer algunas cosas, ya que si tenemos miedo nunca alcanzaremos la cima más alta.

Aquel quien pierde sus riquezas pierde mucho; aquel quien pierde a un amigo pierde más; PERO EL QUE PIERDE EL VALOR LO PIERDE TODO “. (Cervantes)

Aquí os dejo una parábola que refleja perfectamente lo que quiero decir:

PARÁBOLA DE LA QUEJA DEL HOMBRE A UN ÁNGEL

Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso: se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer hermosa.

Ese hombre se pasó la vida esperando que los milagros prometidos llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre.
Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le había visitado tiempo atrás y protestó:

– “Me prometiste riqueza, una buena posición social y una bella esposa. ¡Me he pasado la vida esperando en vano!
Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel.
Te prometí la oportunidad de riqueza, una buena posición social y una esposa hermosa.
El hombre estaba realmente intrigado. “No entiendo lo que quieres decir” , confesó.

– “¿Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio, pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica?

El hombre asintió con un gesto.
-“Al no decidirte unos años más tarde, se le dio la idea a otro hombre que no permitió que el miedo al fracaso le impidiera ponerlo en práctica.
Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino”.
– “También, recordarás, prosiguió el ángel, aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad, derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapados en ellos.

En aquella ocasión tuviste oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los sobrevivientes, pero no quisiste dejar tu hogar solo por miedo a que los muchos saqueadores que habían te robasen tus pertenencias, así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa”.
El hombre asintió con vergüenza.
“Esa fue la gran oportunidad de salvarle la vida a ciertos de personas, con lo que hubieras ganado respeto de todos ellos”, continuó el ángel.

– “Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja, que te había atraído tanto? La creías incomparable a cualquier otra y nunca conociste a nadie igual.
Sin embargo, pensaste que tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar el rechazo, nunca llegaste a proponérselo”.
El hombre volvió a asentir pero ahora con lágrimas.
– “Si, amigo mío, ella podría haber sido tu esposa”, dijo el ángel.
– “Y con ella se te hubiera otorgado la bendición de tener hermosos hijos y multiplicar tu felicidad”.

A todos se nos ofrecen oportunidades, pero muy a menudo, como el hombre de la historia, las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades.

Pero tenemos una ventaja: ¡Aún estamos vivos!

¡NO DEJÉIS PASAR OPORTUNIDADES! A partir de hora,  recordar de la parábola del Ángel.

Aquí os dejo el post donde hablo como enfrentarse a los miedos de forma más liviana.

Estrategias para enfrentar el miedo a nuevos retos, de una forma más liviana

El portero del prostíbulo: afrontando cambios

El portero del prostíbulo: afrontando cambios

Hay una cosa que está clara, en esta vida no hay nada seguro. ¡Es así! Por mucho que nos parezca que tenemos una situación estable y controlada, nunca se sabe lo que puede suceder. Hay muchas cosas que nos pasan que están fuera de nuestro control, como por ejemplo un despido inesperado, pero lo que sí puede estar bajo nuestro control es la forma en que las afrontamos.

La vida es un diez por ciento lo que nos sucede y un noventa cómo reaccionamos ante lo que nos sucede. Dennis Kimbo

Cuando la vida nos pone obstáculos, hace que aprendamos, y por lo tanto, nos provoca un crecimiento. Además, ¡nunca se sabe dónde está la oportunidad! Muchas veces cuando las cosas pasan, aunque no nos parezcan buenas en un principio, a la larga son lo mejor que nos hubiera podido pasar, por supuesto, si reaccionamos con la actitud adecuada.

Toda Crisis contiene una gran oportunidad de cambio. Solo los que saben localizar en lo positivo aprovechan la circunstancia.” Wally

Aquí os dejo un cuento que nos deja un mensaje muy claro; lo importante que es nuestra actitud cuando la vida nos pone obstáculos.

El portero del prostíbulo

Este cuento trata sobre un hombre común. Ese hombre era el portero de un prostíbulo.

No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo… Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo:

– “A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.”

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero…

– “Me encantaría satisfacerlo, señor”, balbuceó. “Pero yo… yo no sé leer ni escribir.”

– “¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga estoy y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…”

– “Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…”

No lo dejó terminar.

– “Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, los siento. Que tenga suerte.”

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

– “Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.”

– “Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin empleo…”

– “Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.”

– “Está bien.”

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.

– “Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?”

– “No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.”

– “Hagamos un trato”, dijo el vecino. “Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?”

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días… Aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

– “Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?”

– “Sí…”

– “Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.”

El ex–portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue..“…No todos disponemos de cuatro días para hacer compras”, recordaba.

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón. Luego le hizo una entrada más cómodo y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio.

Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? las tenazas… y las pinzas… y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos…

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:

– “Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.”

– “El honor sería para mí”, dijo el hombre. “Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.”

– “¿Usted?”, dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo.

– “¿Usted no sabe leer ni escribir?¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?”

– “Yo se lo puedo contestar”, respondió el hombre con calma. “¡Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería portero del prostíbulo!.”

Adaptado por Jorge Bucay